• Martes 6 de mayo de 2008 | San Luis, República Argentina

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Policiales

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fue PROCESADO EL AÑO PASADO

Un presunto violador quedó en libertad por el beneficio de la duda

 

La jueza Carina Gregoraschuck tuvo en cuenta la relación sentimental que el acusado mantuvo con la supuesta víctima. El hecho ocurrió en 2005 en la localidad de Potrero de los Funes.

 

Un hombre oriundo de Necochea acusado de violar a su ex novia recuperó la libertad luego de pasar casi seis meses en la cárcel por el procesamiento que le dictó Carina Gregoraschuck, la misma jueza penal que ahora lo liberó por el beneficio de la duda tras atender los planteos que hizo la defensa del presunto abusador.

El penalista Carlos Salomón —defensor del acusado— provocó con la declaración de dos testigos y una pericia de parte la modificación de la “plataforma fáctica” que empujó a su defendido a la cárcel, en noviembre del año pasado. Además la denunciante no se presentó en el Juzgado para ratificar su denuncia, hecho que fue tenido en cuenta por la magistrado.

La resolución de la jueza provocó una inmediata y enérgica apelación por parte de la fiscal Elizabeth Giménez, quien calificó el resolutorio de falto de fundamentación suficiente y que “puso en libertad al imputado de un delito de gravedad”.

Según Giménez, la jueza resolvió in dubio pro reo sin esperar la inclusión en el sumario de los resultados de las pericias genéticas hechas sobre varios elementos levantados de la casa de Potrero de los Funes en la que el 30 de junio de 2005 el imputado habría violado a la chica que entonces tenía 26 años. “Es algo inusual, más en ella (Gregoraschuck) que se basa siempre en las pruebas genéticas”, señaló la fiscal.

Alrededor de las 14 de ese día, el acusado llegó a la casa de la mujer con el argumento de que tenía que retirar algunas de sus pertenencias. Con el pie, impidió que la joven pudiese cerrar la puerta. Ya adentro de la vivienda, sacó un arma. “Pensé que te iba a encontrar con alguien y si lo veía lo mataba y después me mataba yo”, le dijo, según la denuncia.

Según la declaración de la chica, el hombre —con quien estuvo dos años y medio en pareja—, la ató a la cama con unas sogas que anudó alrededor de sus muñecas. Entonces la violó varias veces, usando en algunas ocasiones preservativos.

“La joven estuvo casi todo el día privada de su libertad y el médico policial constató señales inequívocas de forzamiento. Además señaló las lesiones en las muñecas por las ataduras que sufrió”, señaló Giménez.

Dos puntos en la secuencia del presunto ultraje fueron usados por Salomón para lograr la libertad de su cliente. Primero probó con dos testigos que la relación de pareja estaba vigente en el momento de la denuncia. Y después redujo las ataduras a un juego sexual practicado entre los novios. También aprovechó que la chica no se presentó a declarar ante la jueza luego de la indagatoria a su ex novio, a pesar de que se la citó mediante una notificación a la policía. De esa medida —asegura Giménez— no hay constancia en el expediente.

“Es una causa bastardeada desde el comienzo. Primero el entonces juez Carlos Robledo le dictó el sobreseimiento. Pasaron casi dos años y la nueva jueza de la causa dispuso la detención del acusado y lo procesa recién ocho meses después”, reseñó Giménez.

Si bien la causa continúa y se resolverá en el juicio oral, el acusado esperará en libertad. La jueza lo instó a que fije domicilio en esta provincia.

 

 

OTROS DOS ESTAN PROFUGOS

Detienen a dos hombres que planeaban asaltar un ciber

 

Fue el domingo a la tarde después de una persecución que terminó en el barrio San Martín en San Luis. Uno de los que escapó les disparó a los policías.

 

Fue un vecino que vive en Pedernera y Caseros, en la zona centro de la ciudad de San Luis, quien escuchó la decisión que un hombre le transmitía a sus tres compañeros: “Aprovechemos ahora y reventemos el ciber”. El vecino llamó al 101 y después salió a la puerta de su casa con tanta suerte que un móvil del Comando Radioeléctrico pasó por esa esquina.

El domingo a las 16, cuando el partido entre River y Boca devoraba la atención de miles de personas, cuatro hombres aparentemente mayores de edad, planeaban asaltar el ciber “Max”, en la esquina de Caseros y Pedernera, a una cuadra de la populosa avenida Illia y a dos de la Comisaría 1ª. Toda una audacia.

Aunque la intención del robo sólo la advirtió el vecino que escuchó el diálogo, la fuga que acometieron los cuatro presuntos asaltantes reforzó esa posibilidad. Primero a bordo de un patrullero y después a pie, la persecución se extendió hasta el barrio San Martín.

“Cuando el móvil dobló por Pedernera en dirección hacia la avenida Lafinur, observamos a los cuatro corriendo hacia la estación de trenes, donde saltaron una reja”, relató el oficial Ricardo Suárez, del Comando Radioeléctrico.

Según Suárez, mientras todos corrían en dirección a la calle Europa, uno de los que encabezaba la fuga y que llevaba puesta una remera gris sacó un arma de fuego —aparentemente un revólver—, e hizo varios disparos hacia el grupo de policías. “Nos tiramos al suelo y después efectuamos disparos intimidatorios para ver si se detenían pero hicieron caso omiso a la advertencia”, señaló el oficial.

Los fugitivos alcanzaron a refugiarse en el barrio San Martín y los efectivos del Comando regresaron a buscar el patrullero.

“Nos internamos en el barrio hasta que vimos a dos de los fugitivos escondidos detrás de un Ford Falcon”, aseguró Suárez. Allí los detuvieron.

La requisa la hicieron en la esquina de Junín y Lafinur porque los vecinos de ese barrio reprobaron la presencia policial con una lluvia de piedras. “A uno de ellos le encontramos un cuchillo”, agregó el policía.

Los detenidos fueron identificados como Eduardo Mercado, de 35 años, con antecedentes por robos y posiblemente oriundo de Mendoza, mientras que su compañero dijo que su apellido es Camargo y que tiene 22 años. Están alojados en la seccional del centro.

 

 

OPERATIVO DE LA BRIGADA DE INVESTIGACIONES DE LA URI

La Policía incautó cuatro vehículos adulterados y con pedido de secuestro

 

Las cuatro unidades secuestradas presentan adulteraciones en los números de chasis y en la documentación. Desde enero a la fecha, esa brigada sacó de circulación 20 autos en similares condiciones.

 

Cuatro automóviles —uno de ellos con pedido de secuestro por robo—fueron incautados en operativos realizados por la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional I Metropolitana, a cargo del comisario inspector Guillermo Quiroga. Desde enero a la fecha, la brigada incautó veinte rodados e inició causas por encubrimiento y averiguación de procedencia de automotor, que se suman a los cincuenta autos ya retenidos por la brigada desde la fecha de su creación, en junio de 2007.

“En los días previos al 30 de abril se secuestraron cuatro autos. Uno de ellos es un Renault Scénic, dominio DPW 350 azul, que llevaba una chapa patente que no correspondía al vehículo. Al realizarse la consulta al Registro Nacional de Propiedad del Automotor se constató que el dominio sería de una camioneta Chevrolet, de cabina simple. Ante la consulta sobre el estado de chasis y motor se determinó que pertenecía a un Renault Scénic, pero con dominio DTO 187 que presentaba pedido de secuestro por haber sido robada en provincia de Buenos Aires”, explicó Quiroga.

Un Chevrolet Corsa, dominio DYZ 329 gris que portaba la chapa patente sin los sistemas de seguridad exigidos —escudo argentino que se ve a contraluz—, también fue retenido en un procedimiento efectuado durante los recorridos de control que realiza la brigada desde mediados el año pasado, cuando el equipo fue creado por quien ahora es el jefe de la Policía de la Provincia, comisario mayor Héctor Rivas. “A partir de la consulta del estado de dominio al Registro Nacional de Propiedad del Automotor, se determinó que el número de la tarjeta verde no coincidía con el número de la cédula presentada por el conductor, de modo que se procedió al secuestro del vehículo y al inicio de una causa por encubrimiento”, detalló Quiroga.

Bajo la sospecha de estar ante un posible caso de adulteración física, la brigada procedió al secuestro de un Wol-kswagen Gol azul, dominio SLJ 964 que fue sometido a las pericias realizadas por personal de la división Criminalística de la Policía. Los resultados posibilitaron comprobar que los números de chasis y motor estaban adulterados.

El último vehículo secuestrado fue una camioneta Toyota pick up gris, patente CYU 101, que resultó retenida luego de que el conductor exhibiera una tarjeta verde que no presentaba las correspondientes medidas de seguridad. “Además, en el control del estado de dominio al Registro se comprobó que el número no coincidía con el que se adquiere a la sábana de estado de dominio”, explicó Quiroga.

En las causas abiertas a partir de estos procedimientos —por encubrimiento y averiguación de procedencia del automotor— intervienen los juzgados penales Nº 1 y 3, a cargo de las juezas Mirtha Olga Esley y Carina Inés Gregoraschuck, respectivamente.

 

 

CONFUSO EPISODIO EN LA ZONA ESTE DE SAN LUIS

Balearon a tres hombres en un estacionamiento del barrio ATE 3

 

El autor de los disparos fue un motociclista que los sorprendió mientras escuchaban música adentro de un auto. Sufrieron heridas en las piernas.

 

Al menos hasta ayer la Policía no sabía con precisión qué ocurrió en un estacionamiento del barrio ATE 3 el domingo a la noche, cuando un móvil policial se encontró con tres hombres heridos de bala luego de que un motociclista los sorprendiera mientras escuchaban música en el interior de un auto.

El agresor habría pasado en una moto 110 centímetros cúbicos dos veces por el estacionamiento ubicado a un costado de la calle Narciso Gutiérrez donde estaba parado el Ford Escort gris con vidrios polarizados de Esteban Quiroga, de 27 años, quien estaba acompañado por los hermanos Javier y Juan Lucero, de 28 y 29 años respectivamente, y un menor de 16 años.

“Según la información que pudieron recolectar los oficiales que asistieron al lugar el domingo a las 21:30, el motociclista se acercó al auto y golpeó el vidrio del lado del acompañante. Uno de los hermanos Lucero bajó, cruzó unas palabras con el sujeto y después el motociclista le disparó en las dos piernas”, explicó el comisario Ariel Funes, jefe de la Comisaría 2ª.

El otro de los Lucero bajó del auto y recibió un balazo en la pierna derecha. Como la puerta del lado del acompañante quedó abierta, el motociclista le disparó al conductor, Quiroga, desde afuera. Una bala se le incrustó en la nalga derecha.

Atónito, el menor miraba todo pero se salvó porque se escondió en el asiento trasero. Tal vez el agresor no lo haya visto o no quiso dispararle.

“Se trata de un hecho confuso, no se ha podido determinar el móvil de la agresión porque los heridos todavía no se han presentado en la comisaría para hacer la denuncia”, dijo ayer el comisario Funes.

“Una comisión de policías que los visitó en el hospital recogió información contradictoria y mezquina. Primero dijeron que la moto pasó una vez y no le dieron importancia, pero después afirmaron que la habían visto dos veces”, agregó Funes.

Los tres heridos están fuera de peligro y se esperaba que anoche les dieran el alta médica.

Funes dijo que la investigación está centrada en conocer a través de los vecinos el entorno de los hombres baleados y que no se descarta ninguna hipótesis como móvil de los atentados.

 

 

Cordoba

Otra misteriosa muerte de una mujer en un country

 

Una mujer riojana de 62 años fue hallada muerta ayer en la pileta de una casa perteneciente a su hija en el country Jockey Club de la ciudad de Córdoba.

El hallazgo se produjo en el interior del lote número 36, manzana 45 del country, ubicado en la zona sur de la capital cordobesa, a la vera de la cancha profesional de golf.

El country Jockey Club es un barrio que alberga a familias de alto poder adquisitivo y se encuentra dentro del barrio capitalino Jardín Espinoza, donde vive entre otras personalidades el ex intendente de Córdoba, Germán Kammerath.

El comisario inspector Carlos Forsberg descartó los primeros trascendidos acerca de que la víctima habría sido atacada por dos peligrosos perros, que la obligaron a arrojarse a una piscina pese a no saber nadar, por lo que falleció ahogada.

Esta versión fue descartada gracias a la declaración de un jardinero que pasaba ocasionalmente por el lugar y encontró el cuerpo ya sin vida de la mujer, por la que no pudo hacer nada.

En ese sentido, Forsberg explicó que la mujer fue hallada «sin signos de violencia» dentro de la pileta, a donde habría caído al resbalar, según las primeras determinaciones del forense.

«No se encontraron signos de violencia. Ahora están interviniendo Policía Judicial y el forense para establecer las causas de la muerte», señaló el policía.

«La mujer aparentemente se resbaló, golpeó su cabeza con las losetas, cayó a la pileta y murió ahogada», agregó el subcomisario Marcelo Casas.

Hasta el momento, la Policía no brindó mayor información oficial acerca de este misterioso hecho, que vuelve a poner un asesinato en la escena principal de los barrios privados cordobeses, al igual como ocurrió con Nora Dalmasso.

 

 

Camionero condenado

 

La Justicia platense condenó ayer a cuatro años y medio de prisión a Ramón Nieves Funes, el camionero que protagonizó un accidente en el que murieron 14 personas, entre ellas cuatro menores.

El episodio ocurrió en julio de 2003 cuando las víctimas viajaban en una combi por la ruta 41 a unos 8 kilómetros de la localidad bonaerense de Lobos.

Como el imputado gozaba de una excarcelación, en la sentencia se dispuso que la misma sea revocada y que se lo detenga en la sala de audiencias, pero el chofer ayer no asistió a la lectura del veredicto porque «sufrió un problema de salud», según alegó su defensa.

Ahora pesa sobre el condenado una orden de captura.

A las 5 del 30 de julio de 2003, por la ruta 41 iba una formación de cuatro camiones cerealeros. Detrás de esos camiones iba un Mercedes Benz conducido por Funes.

Por la misma ruta, pero en dirección contraria iba una combi Mercedes Benz, de la empresa de viajes «Villamil», de la localidad de Junín, conducida por Miguel Angel Peppino.

En un lugar de curvas prolongadas, con prohibición de adelantarse, con visibilidad reducida por neblinas y sin iluminación artificial, el acusado Funes decidió pasar los camiones.

En el fallo, los jueces calificaron de «temeraria» la conducta del imputado, y que de esa forma, cuando en la ruta había línea amarilla, con su camión jaula pasó a los camiones cerealeros, ocupando la mitad del carril contrario por donde venía la combi.