|
Conciencia, controles y medidas sensatas
Descontando la buena voluntad, cuando la burocracia traba el orden y el progreso, la solución es el diálogo. Es cierto que los accidentes de tránsito encuentran una causa fundamental en la imprudencia. Hay una notoria falta de conciencia y un criterio erróneo acerca de la responsabilidad de cada uno al momento de sentarse al volante.
Muchas veces rutas oscuras y angostas cargan con otra porción de culpa. No es el caso.
La ruta 20 o la Avenida del Viento Chorrillero, aclarar su correcta denominación debería ser el primer punto del diálogo, sigue siendo motivo de bronca e indignación para los vecinos de Juana Koslay.
Estadísticas al margen, ningún espacio vial de la provincia registra semejante índice de accidentes. Si la excusa pretende ser que circulan más vehículos que en otros lugares. Está claro que cuanto más tránsito, mayor cantidad y calidad de mecanismos de prevención. Si el problema es que en la zona hay muchos boliches y en determinados momentos del fin de semana aumentan la ebriedad y la velocidad, entonces habrá que mejorar los controles. Habrá que hacer exámenes de alcoholemia, pero en serio y para todos. Ha llegado el momento de que las autoridades se hagan cargo. Llegó la hora de tapar los baches de la burocracia y de colocar los semáforos que la sensatez aconseja.
Cuando se abandone la omnipotencia, se dialogue y se busquen verdaderas soluciones, podrán tener cabida opciones válidas como los semáforos de la sensatez sincronizados a una velocidad adecuada.
Quienes conducen Juana Koslay deben abordar en forma inmediata alguna solución. No caben postergaciones, ni existen motivos para dilatar un tema que sólo requiere decisión y sentido común. Parece necesario agotar todas las alternativas para encontrar una instancia superadora de tan desgraciada situación. Parece necesario dialogar entre todas las partes que puedan aportar de un modo positivo para evitar nuevos accidentes. Encerrarse, pelear y participar de acciones de política menor no son acciones permitidas en esta instancia.
Ojalá esta circunstancia tan desgraciada sirva para evitar que estas situaciones se repitan y que la calidad de la red vial de San Luis se vea acompañada de las medidas de seguridad necesarias y de la señalización suficiente. Ojalá se comience desde el lenguaje a cambiar los criterios: las rutas no son de la muerte, ni son trágicas. Lo trágico suele ser cierta dejadez y mucha desidia a la hora de encarar las acciones necesarias para que no se produzcan estos hechos. Lo conveniente es evitar algunas sugerencias al borde de la ingenuidad, parece recomendable recurrir a los que saben y valerse de la tecnología y de las herramientas que ella proporciona. Ojalá toda la comunidad encuentre, sin violencia y sin perturbaciones, caminos de resolución para este conflicto que no deberá repetirse. Soluciones eficaces, concretas y duraderas permitirán alcanzar este objetivo.
|