• Miércoles 26 de marzo de 2008 | San Luis, República Argentina

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UN LADRON ESCAPO A LOS TIROS

Robo, un disparo y persecución en la zona norte de San Luis

 

Dos jóvenes vulneraron el portón de una casa ubicada en Alem y pasaje Los Milagros. Robaron herramientas, motosierras y un par de zapatillas. Los vecinos alertaron a la Policía, que arrestó a uno de ellos. El otro logró huir luego de lanzar un disparo al aire.

 

Después de cortar los oxidados alambres que aseguraban el candado de un rústico portón de madera, dos muchachos entraron en el patio de la casa de los Jofré, ubicada en la esquina de la calle Alem y el pasaje Los Milagros, en la zona norte de la ciudad. Un viejo Rastrojero de cabina verde, un duraznero y un limonero fueron taciturnos testigos de la intromisión cometida ayer, pocos minutos antes de las 10. A los intrusos, una piedra mediana les sirvió para trizar el vidrio de una puerta enrejada, que terminó de ser vulnerada cuando uno de ellos metió la mano para correr el pasador interno y dar dos giros a la llave que, excepcionalmente, los dueños de casa habían dejado en la cerradura. Dos motosierras, herramientas y un par de zapatillas de nobuk sacaron los jóvenes de la vivienda. Pero el aviso de los vecinos permitió que el Comando Radioeléctrico arrestara a uno de ellos en plena huida. El otro, que gatilló al aire un disparo, logró escapar luego de trepar y saltar los techos de las casas próximas.

“A las 9: 45 recibimos un llamado en el Centro de Operaciones. Nos comunicaron que aparentemente dos personas habían ingresando en un domicilio ubicado en Alem 2242, esquina pasaje Los Milagros. Nos apersonamos en el lugar, y una vez allí vimos a dos jóvenes que cargaban bultos”, explicó el inspector Fabricio Fiocheti, del Comando Radioeléctrico.

“Rompieron la puerta que da al patio y entraron a la cocina. En el dormitorio levantaron un poco las cobijas de la camaÉ vaya a saber qué buscaban”, comentó todavía sorprendida María Luisa Quiroga de Jofré, dueña de la vivienda robada en la mañana de ayer.

“Nunca dejamos la llave puesta en la puerta de la cocina, siempre queda escondida en algún lugar poco visible. Esta vez se nos pasó. Entraron directamente a una habitación que usamos para guardar cosas. Ahí estaban las motosierras y las herramientas. Sacaron lo que estaba a la vista, no revolvieron mucho”, contó la mujer de 58 años, que esa mañana había salido a las 6:30 con destino a la casa de su hija.

Entre policías que obtenían vistas fotográficas y vecinos que escudriñaban cada rincón, Quiroga contó que tuvo que cruzar la ciudad de un extremo a otro para saber qué había pasado en su domicilio. “Estaba cuidando a mis nietos, que viven en el Manuel Lezcano. Y mi marido Manuel, que es jubilado y hace trabajos de albañilería, estaba en barrio Amep. Apenas nos enteramos nos vinimos para acá. Fueron los vecinos los que se dieron cuenta que habían entrado a la casa y llamaron inmediatamente a la Policía. Parece que llegaron bastante rápido”, dijo Quiroga.

“Ante la presencia policial, estas dos personas se dieron a la fuga. Corrieron por el pasaje Los Milagros en dirección al este”, explicó el inspector. Pero, tras cincuenta metros de huida, el dúo decidió bifurcar el recorrido. “Como en ese momento había un solo móvil del Comando, nos abocamos a uno de ellos, que fue aprehendido a los pocos metros. El otro aparentemente tenía un arma de fuego, por lo que efectuó un disparo al aire”, dijo Fiocheti.

A minutos de las 10 de la mañana, ese único estampido fue el que excitó la curiosidad de los habitantes de la cuadra. Algunos salieron a la calle y vieron la persecución y arresto del muchacho que corría con una bolsa de nylon. En su interior había una motosierra. Otros siguieron con la vista el ágil desplazamiento de su cómplice, quien, después de ascender y saltar los techos de las casas próximas, logró escapar de la Policía por la calle Alem, hacia el oeste. Al parecer, en su mano llevaba el arma que había despertado el alboroto.

Ocho herramientas y un par de zapatillas de nobuk fueron encontradas en una bolsa de arpillera. Estos objetos, en la premura que exige el escape, fueron abandonados por los extraños a pocos metros del portón que les sirvió de acceso. “Aparentemente, el detenido es un menor. De todos modos, eso se va a confirmar en la seccional”, dijo el inspector minutos antes del traslado a la Comisaría 2ª.