• Miércoles 26 de marzo de 2008 | San Luis, República Argentina

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El Campo

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La Presidenta dijo que son “piquetes de la abundancia”

El paro sigue, Cristina de Kirchner retrucó duro y volvieron los cacerolazos

 

CRA, Federación Agraria, Sociedad Rural y Coninagro anunciaron un endurecimiento de la medida ante la “falta de respuestas”. Tras el discurso de la presidenta Cristina de Kirchner, que trató de extorsionadores a los productores, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, expresó su descontento porque dijo que esperaba un discurso conciliador.

 

El campo profundizó ayer sus medidas de fuerza con un “paro por tiempo indeterminado” y recibió una dura réplica de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien tildó de “extorsionadores” a los productores en huelga y aseguró que están protagonizando “los piquetes de la abundancia”. Tras la reacción de rechazo del campo y de distintos sectores a las palabras de la Presidenta, los “cacerolazos” y “bocinazos” volvieron a las calles de Buenos Aires.

Mientras tanto, desde las provincias comenzaron a surgir nuevos pronunciamientos, como el del gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, quien anoche habló a favor de la protesta del campo y condenó la falta de predisposición al diálogo del gobierno nacional. “Esperaba un discurso conciliador”, dijo entre otros conceptos el primer mandatario puntano —ver nota aparte pág. 16—.

Así, en una escalada sin precedentes desde el retorno de la democracia en 1983, el Gobierno y el campo cortaron toda posibilidad de diálogo y, lejos de dejar alguna puerta entreabierta, parecieron clausurar toda alternativa de encontrar una salida a la crisis.

La jornada había comenzado tensa, con productores apostados en las principales rutas de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires, entre otros distritos del país.

A media tarde, las cuatro entidades del campo —CRA, Federación Agraria, Sociedad Rural y Coninagro— convocaron a una conferencia de prensa y anunciaron un endurecimiento de la medida ante la “falta de respuestas”, que provocó mucho malestar en el Gobierno.

Horas después, en medio de una gran expectativa que incluyó televisores y radios prendidas en distintos campos donde la gente se reunió para escucharla, la Presidenta habló en el Salón Blanco de la Casa Rosada y fustigó la huelga agropecuaria.

La jefa de Estado dijo que los piquetes del agro son los de la “abundancia y parecen un paso de comedia, porque ese sector tiene una rentabilidad nunca vista”, a diferencia de las protestas que hubo en 2002, que a su criterio eran “los de la miseria”.

También se quejó de que los ruralistas “amenazan con desabastecimiento no al Gobierno, sino a la sociedad toda”, y les reprochó que “cuando las vacas vienen flacas, parece que hay que socializar las pérdidas, y cuando vienen gordas, tienen que ser sólo para ellos”.

Cristina llamó a la reflexión, pero advirtió que no se someterá a una “extorsión”, y lanzó una frase hiriente a los productores: “Está bien que pretendan tener una 4x4, pero no que la tengan a costa del resto de los argentinos”.

Justamente, el tema de las 4x4 se convirtió en un símbolo del enfrentamiento entre el Gobierno y el campo, ya que la respuesta de los productores fue que ellos utilizan esas camionetas lujosas para recorrer los campos, y no para presumir en la gran ciudad.

Algunos productores, apostados en Rosario y en medio de mucha bronca, hasta le retrucaron a Cristina que mientras cuestiona sus 4x4, que son para trabajar, ella “le compra un lujoso Mini Coopers a su hija para que lo use dentro de la Quinta de Olivos”, como trascendió en los últimos días.

En medio de un clima caliente, apenas terminó el discurso de la Presidenta se produjeron reacciones de todo tipo y tono subido que llegaron a insultos de bronca.

Además, miles de productores comenzaron a reunirse en distintas ciudades del interior del país para expresar su repudio a las palabras de la Presidenta.

El presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, consideró “lamentable” el discurso porque “fragmenta a la sociedad” argentina.

En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, Buzzi lamentó que la Presidenta haya elegido “el camino de la confrontación”, por lo que la hizo responsable de que se produzcan “más hechos de violencia en el país”.

Criticó que al jefa de Estado pretenda “demonizar” a la dirigencia agropecuaria y “manipular a la opinión pública”.

Casi en simultáneo, el ministro de Economía, Martín Lousteau, acusó a los dirigentes agropecuarios de “atentar contra el modelo productivo” en pos de “intereses particulares”.

El ministro dijo que los productores “saltan ahora porque las retenciones son altas”, pero sostuvo que “cuando todo el resto de las cosas los favorecen no han dicho ni una sola palabra y son los grandes beneficiarios de la política económica”.

Durante el paro por tiempo indeterminado, no será trasladado ganado a los mercados de haciendas, pero se permitirá el paso de camiones que transporten leche y productos perecederos.

 

Opinión

Salando las heridas

 

Roberto Vinuesa

—Editor de sección Campo y

Agencia Villa Mercedes—

rvinuesa@grupopayne.com.ar

 

Nafta al fuego. Lejos de la actitud esperada por el sector agropecuario, la Iglesia, gobernadores y legisladores nacionales, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hincó aún más el dedo en la sangrante llaga del campo al hablar de “extorsiones” y “piquetes de la abundancia”.

Contrariamente al discurso oficial, el que agravó ahora el problema con el abastecimiento de alimentos en el país es el propio Gobierno, porque son las mismas bases de las cuatro entidades nacionales más representativas de los productores que, según anticiparon, desoirán el pedido gremial de dejar transitar alimentos perecederos vitales, como la leche.

La duda de muchos economistas parece convertirse en una certeza, que el Gobierno prevé para los próximos meses una inflación real mayor a la calculada y por ello la necesidad de hacer una “caja grande” con el bolsillo del agro para seguir subsidiando el consumo interno y evitar que se disparen los precios.

Sobre lo que también hay certeza que el conflicto no se solucionará volviendo atrás las retenciones a las exportaciones de soja y girasol, sino que el campo entero quiere que se discuta una política de estado concreta para todo el sector, que incluya carne, granos y lácteos.

 

Reclaman por mayor federalismo con las retenciones

Lusich: el 30% del grano producido en San Luis se lo lleva el transporte y el 45% las retenciones

 

“Quienes vivimos en zonas marginales, esto nos condena a no tener alternativas de producción, porque hoy la carne casi no es negocio y si tampoco los granos lo son, prácticamente no tenemos destino en el campo”, se lamentó ayer el productor puntano Daniel Lusich al definir que las medidas del Gobierno fueron una provocación para el campo y “no se nota que tome conciencia de esta situación, que está agravándose con el envío de patotas a los lugares de corte para tratar de disuadir”.

Consultado por El Diario en el corte de ruta en Villa Mercedes, dijo que la Presidenta tendrá que sentarse a dialogar para elaborar un proyecto nacional para el campo que sea conveniente para el Gobierno y para los productores.

Opinó que el aumento de las retenciones disparó una reacción del campo y hoy “estamos pidiendo que se resuelva una situación no solamente de esta medida coyuntural, sino también buscar una solución para la leche, la carne y el trigo. No es solamente soja este país”.

Lusich insistió con que en San Luis la soja “no es el mejor negocio; los granos forrajeros son nuestro mejor negocio y los que menos rentabilidad tienen porque son los más caros de producir, los más caros de llevar al puerto, del que estamos a 600 kilómetros, y eso nos lleva el 30% del valor del producto más un 45% de retenciones no nos queda nada”.

Consideró asimismo que en una política nacional con este “gran aporte que hace el campo debería tener un contenido social federal y no unitario como lo tiene hoy” y opinó que por ello los gobiernos provinciales tienen que reaccionar junto con el pueblo ganadero y agrícola y reclamar al gobierno nacional una política para el sector y para las provincias.

“Si realmente hace una redistribución de ingresos, que sea federal y no unitaria, que no sirva solamente para apretar gobernadores y con la caja dominar la política argentina”, disparó el productor.

Recordó que hace unos años el ex presidente Néstor Kirchner anunció que le pagaba al Fondo Monetario Internacional. “Ningún empresario ni productor del campo hacemos lo que hizo Kirchner con eso: pagó un crédito que tenía al 4% en dólares, lo cambió por bonos a Venezuela al 16% en pesos y ajustado por el CER y a partir de allí nació el quilombo de la inflación, porque cada punto que genera la inflación son 400 millones de dólares de intereses”.

Tal situación fue graficada de la siguiente manera: un punto de inflación genera casi lo mismo que las retenciones por la exportación de carne vacuna, entonces “no les importa que exportemos carne; prefieren una carne barata y que no mueva el índice, a exportarla”.

Al hacer referencia a los 50 mil millones de reserva actuales, aclaró que 25 mil millones corresponden a vencimientos. “El Gobierno tiene una gran preocupación porque la política económica que ha fundado se desvanece ante un escenario mundial que es favorable para la producción agropecuaria, pero desfavorable para los intereses del Gobierno”, concluyó Lusich.