• Martes 15 de enero de 2008 | San Luis, República Argentina

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Opiniones

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Locura y política

 

Dr. Jorge Luis Pellegrini

 

Pareciera existir un enfrentamiento del gobierno nacional con la Dra. Elisa Carrió.

Esta ex candidata a presidente (o presidenta, según se estila hoy) criticó la participación K en el rescate de rehenes colombianos, la venta parcial de YPF y el escándalo de las valijas con dólares adentro.

El señor ministro del Interior, Dr. Florencio Randazzo, le indicó a Carrió que revisara sus problemas mentales, visitando a un psicólogo porque, según tan avezada opinión, “proyecta sus fracasos y visiones en los demás”.

Hasta aquí un conflicto que, aunque no se crea, es político. Estoy diciendo que no se trata de un ateneo médico-psiquiátrico, sino de la disputa pública entre dirigentes partidarios.

¿Y qué hacen los diagnósticos de enfermedades mentales en el medio de tamaño zarandeo político?

Es obvio que Randazzo busca descalificar a su oponente, y en lugar de contestar argumentos trata de loca a Carrió.

No es del caso entrar en la polémica, sino volver a mostrar que el prejuicio contra el loco y la locura, sirve para anular la condición humana.

Como se sabe ¿qué otra cosa que locuras pueden decir y hacer los locos?

El señor ministro del Interior no es nada original en este tema. La Dictadura quiso sacar de escena a los familiares que exigían la reaparición de los secuestrados, y tituló “madres locas” a las que, en bastante soledad y contra vientos adversos, restablecían los criterios de realidad. Esas “locas” decían la verdad, y enfrentaban el silenciamiento de los hechos que transcurrían ante los ojos de millones sin ser vistos. O sin querer ser vistos.

Por sentido contrario, si las “locas” eran ellas, los cuerdos eran los que se alojaban en la Casa Rosada. Como se verá, ni en esto es original el Dr. Randazzo.

La locura del oponente como argumento para anularlo. Utiliza los prejuicios como si fueran pensamientos, cuando si algo caracteriza a aquéllos es justamente su sin razón, su sello de creencia que no resiste el análisis o la reflexión.

Pre-juicio: algo previo al juicio, que lo tapa y lo obstaculiza.

Gracias a ellos los negros son brutos, los judíos avaros, los izquierdistas peligrosos, las mujeres menos inteligentes, etc. etc. etc... y los locos carentes de razón.

En una sociedad casi discapacitada por tanta “racionalidad”, la locura de los irracionales o la irracionalidad de los locos justifica su marginación, exclusión, discriminación, y otras lindezas similares.

Le deseo sinceramente a la Dra. Carrió que la sugerencia de su oponente no la derive a un manicomio, donde el encierro de los disidentes ha sido práctica habitual de los regímenes totalitarios. Allí han sucumbido multitud de “irracionales” aplastados por una institución del prejuicio, del aislamiento y de la “racional” tumba de lo humano.

 

 

Bochorno

 

2ª Parte

Por Ernesto Behrensen-DyN

 

Ocurre que el calor sofocante produjo un fuerte consumo de energía y esto derivó en masivos cortes en el servicio eléctrico. Algunos expertos en energía comenzaron a sospechar de la existencia de un “plan de cortes programados encubiertos” con el fin de que no se llegue a consumir más energía de la que se produce y ocasione un colapso en el sistema que afecte a toda la población.

El tema se convirtió en la prioridad número uno para el gobierno nacional. La presidenta Cristina Fernández regresó de sus vacaciones en El Calafate y debió enfrentar el tema con todas sus energías. Incluso tuvo que reconocer públicamente la existencia de una crisis energética que afecta al país.

Para el Gobierno, el problema se suscita debido a una “crisis de crecimiento” según la cual como ahora los argentinos tienen un mejor nivel de vida pueden acceder a más “comodidades” que antes y entonces se consume más energía. “Somos víctimas de nuestro propio éxito”, llegó a sentenciar un ministro.

Además, la propia Presidenta argumentó que el problema no fue de generación de electricidad, sino de distribución.

Según dijo, en el peor momento de la crisis, el martes a la noche, se produjeron 19.200 megavatios y se consumieron 17.885 y lo que falló fueron las líneas de distribución que se encontraron saturadas.

Incluso si esa fuera la razón, lo cierto es que se está al límite. ¿Qué ocurrirá cuando los argentinos, aprovechando la bonanza económica, compren más aires acondicionados y traspasen ese umbral? La cuestión de fondo es, y seguirá siendo, qué obras de infraestructura se realizan o realizarán para aumentar la producción de electricidad. Pero no fue de inversiones de lo que se escuchó hablar la semana pasada a los funcionarios del Gobierno. Fue del plan para ahorrar energía y cambiar lamparitas o de la tarea de pseudo inteligencia que deberán realizar los porteros porteños para saber dónde se consume más.

Esta iniciativa, que causó más rechazos que aprobaciones, fue idea del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que luego de su polémica participación para “dominar” el índice inflacionario (en 2007 fue de 8,5%, menos que en 2006...), extendió su influencia al área energética. No debe sentirse muy cómodo el secretario del área, Daniel Cameron.

En el Gobierno, aún hoy, creen que el trabajo que se hizo en el INDEC para maquillar los números de la inflación fue un éxito y que realmente los precios aumentaron menos de dos dígitos. ¿Creerán acaso que se podrá hacer lo mismo para esconder los cortes que sufren cientos de miles de ciudadanos? Es una costumbre ya que cuando surge un problema grave se ataquen las consecuencias y no las causas.