• Domingo 6 de enero de 2008 | San Luis, República Argentina

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Editorial

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Esfuerzos muy importantes

 

Muchas veces se puede creer que se trata de abordar un tema obvio. De coincidencia absoluta. Donde no hay matices. Sin embargo hoy pareciera que cabe cuestionarse acerca del valor de la vida. Cabe pensar con qué criterios, en distintos lugares del mundo, se juzga, se cotiza, se reconoce el valor de una vida. En determinados espacios del mundo se ve como que la personas se encuentran permanentemente expuestas, y lo que exponen, lo que pueden llegar a perder es, ni más ni menos, que su propia vida.

Las historias se cuentan lejanas y los seres humanos se manejan por cantidad. Hasta que la imagen muestra a una hija, a una madre, a una hermana, a una enfermera. Entonces la ligereza de que se trata de territorios difíciles, o que se vive en una anarquía, o que la pobreza y las enfermedades lo complican todo, empiezan a tener otra influencia, otra importancia. La distancia en kilómetros y en consideración, se acorta vertiginosamente para la mayoría de los argentinos y de los seres humanos que habitan el resto del planeta. Estos fenómenos de desaparición y de muerte suceden con demasiada frecuencia. Detrás de esta decadencia y de esta sinrazón se pierden a diario muchas vidas. Inclusive no es preciso llegar al Africa, la misma selva colombiana muestra un rostro impenetrable.

Está claro que las formas de convivencia generadas hasta el presente no alcanzan a contener a todos. Está claro que excluyen de un modo salvaje a un sector importante del mundo condenado a la muerte.

No deberían ser necesarias fotos de mandatarios o personas reconocidas en pretendidas acciones heroicas. No debería tener que recurrirse a fotos de rubios y rubias famosas al lado de niños de raza negra para que el mundo comprenda lo poco equitativo de su régimen de vida. Son todas formas de la muerte. Siempre se logra hacer girar el debate por otro lugar, siempre se encuentran otras prioridades. Ojalá el gesto infinitamente valiente de una enfermera argentina sirviera para despertar la conciencia generalizada del trato injusto y desigual al que están sometidas algunas regiones del mundo.

Y, otra vez, se está hablando de posibilidades de vida, de una desesperada idea de supervivencia. Rehenes de la locura, esclavos de formas de pensamiento y de acción. Algunos rehenes del hambre y de la pobreza con su consiguiente carga de enfermedad. Fatalmente condenados a una desnutrición endémica.

No se logra entender entonces cuál es el verdadero valor de la vida. A veces estos gestos resultan esperanzadores, siempre son muestra elocuente de lo que pasa en territorios olvidados. Sería interesante que algunas personas tan importantes como la enfermera argentina explicaran cómo y porqué decidieron emprender estas tareas en espacios tan complicados del mundo. Sería valioso que se comenzara a comprender sobre qué bases se debe edificar una sociedad. Sería interesante encontrar muchos de estos espejos donde mirarse. Cabría por lo menos tenerlos en cuenta algunos minutos más de los que dura su presencia mediática.