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La columna de Iris
Los Destacados de Iris
Vamos a escribir como en los mejores tiempos, todo bien mezclado, seguido y difícil de leer. Pero quiero que sepas que la elección no ha sido para nada democrática, es a mi exclusivo criterio. Está claro que no hay mejor método.
El desorden puede ser cronológico, por grupos o por amontonamiento.
Para fiestas, tenés la de blanco y negro para el cumpleaños del glamour de la Illia, los 15 de la chiquita de la gran hermana y el frío inolvidable de la Residencia Oficial el 10 de diciembre. En materia de fotos hay un trío imperdible: la peluquita de la voz radial de las mañanas, el abrazo de otros tiempos de Pedrito y el ingeniero, y el afiche de Bernardino Rivadavia. Hablando de Rivadavia, no puedo dejar de nombrar la cancha de bochas desde Pedernera a Junín. Y recordando a su fundador, viril bebedor de agua mineral, cabe recordar su queja porque no lo retrataban demasiado bello. Marzo en Nueva Galia. El tema de los fiscales en un año exageradamente electoral. La revertida consigna de votá mujeres. La genialidad que tanto se agradeció de Los abuelos en red, que se mantenga, se repita y se aumente. El talento de Trelles y el Trío Argentino y la rareza de que el violoncelo pague boleto en ómnibus.
Cómo no mencionar a la voz de El Diario con el locro y con la chancha. Los aumentos desmedidos de la merluza y el tomate que se robaron varias tapas de todos los diarios del país. Para destacar a tantos y tantos lectores que me mandaron mensajes nombro a Alejandra y su hija Valentina. De la tele, me quedo con la señora del reiky de cada lunes, el papa frita que en la propaganda devuelve el pescado al agua, el aviso del Gol de la campaña de Alberto y con el monumental Jorge Luis Borges honrando a su tío bisabuelo ojalá yo hubiera escrito esos versos. La nevada, sus dramas, sus fotos y sus consecuencias fueron el acontecimiento del año. La recomendación del año, para la lectura y los buenos autores argentinos. Doroteo Gómez, mi candidato. El señor que le tiró la cola al puma. Cómo me calentaron Los Pumas. La bronca de siempre con la línea aérea oficial. La novedad de la riña de gallos. Todos los colores para el pelotero-bailanta del Puente Blanco. El cine con la Cuccinotta, la Chaplin y la Deneuve. Un cuarteto fantástico con el hombre gato, las hamacas que se mueven solas, el hombre árbol y la chica que llora madera. En materia de atuendos, robó el Alberto con las corbatas brillosas, el saquito rojo, el pullóver naranja, la camisa negra y otras prendas pp (para pocos). No podía olvidarme hoy de mi amiga Chiquita Alessio. Nadie olvidará por supuesto las capelinas de la Dominga Torres. Julio Bocca nos trajo a San Luis el espectáculo del año. Hasta el 2008.
Un fin de año con todo
Escuchame, cómo voy a adivinar que la última gran reunión del año iba a ser en el Banco. Una cosa de locos. El viernes estaban todos. Yo, por supuesto fui a las 8, a las 10, a las 12, a las 15 y a las 18. Porque a la mañana se puede una cosa, a la tarde otra, y a media tarde otra. Porque le enyesaron la mano a José Firma y no puede firmar. Resulta que vino la orden de arriba, le sacaron el yeso y siguen las firmas. Un loquero. Me encontré con todo el mundo. Hay gente que para mí que no salió del banco en todo el día. Cada vez que iba me los encontraba. Al final ya era casi divertido. Viste que para matar el aburrimiento, la gente se sale de la soguita y empieza a los besitos y a contar chismes viejos. Hablando de besitos, saludito para los cajeros que laburaron todo el día y a las dos chiquitas de adelante, amorosas. Un cariño para todos los chicos de los escritorios del costadito. Cubro todo, no se sabe dónde tendré que pedir el próximo favor.
Otro que me sorprendió a fin de año fue el chiquitín de El Diario. Parece que es tan conocido y es tal el furor que ha hecho, que hasta las chanchas lo acosan. Fue al campo y lo empezó a perseguir una chancha. Te juro que no los podían despegar. Tuvieron que atarla a un poste. Igual casi arranca todo. El muchacho está irresistible.
Mejor hablemos de fiestas que hay para todos los gustos. ¿Dónde fuiste después del brindis del 24? Yo me hice un tour me recorrí todas, al final me quedé en la del Hotel Cruz de Piedra. Estuvo bárbara. ¿Qué decís? Que era para jóvenes, y por eso fui. No entendí un pepino las invitaciones, que star night, que Southfest, que Only Spinifex, que te hago un planito. Antes era como más sencillito, qué sé yo. Igual estuvieron todas espectaculares, lleno de gente por todos lados. Y el 31 van a estar mejor todavía.
El 26 fue la Fiesta de El Diario. Lo importante: no me gané nada, estoy recaliente. Había montones de premios, hasta un televisor. Mi único consuelo, es que mis tres competidoras tampoco ligaron ni medio. Te juro que si les salía el numerito de alguna, cortaba la luz. Vos podés creer, siempre hacen lo mismo. Llegan besito, saludito, y hasta que no se hacen los sorteos no se van. Tenían un sueño que se morían, pero se quedaron firmes como rulo de estatua, hasta que la rubia ruluda que hace de presentadora y de escribano dio la orden de largada. Por supuesto, el jefe de los periodistas y el segundo ganaron los dos, humÉ no sé si me entendés. Encima uno le sacó el numerito al otro. Por supuesto que el que paga los sueldos también ganó, no es cuestión que le agarre al malhumor justo ahora. Hubo milonga hasta tarde, meta y ponga la directora, la contadora y toda la muchachada. Me cabecearon dos o tres viejitos, pero preferí más tipo rondita y esas cosas. Quiero un verano sin grandes compromisos. Fue en un salón nuevo del hotel de los dos animalitos. Les quedó precioso. Comimos muy rico. Tocó, con el ímpetu de siempre, el Luisito Rojas.
Hubo fiesta en el Canal 13 porque nos subimos al satélite. En febrero se completa todo, y les cuento a las chicas de Buenos Aires qué canal tienen que poner para vernos en vivo y en directo. Me ofrecieron varios ciclos, pero yo tengo firmado un contrato de exclusividad por 97 años con El Diario. Mucha renovación, desde la Casa de San Luis brindaron mis amiguitas, la Patricia Castell y la Susana Fontana.
Me imagino que te invitaron para iniciar el año a La Fiesta, caso contrario seguís dibujada. Cómo cerró el año el Alberto. Una cosa tipo Peñarol, camisa negra corbata amarilla. Qué elegancia. Le habló Viviani para desearle feliz año nuevo. (No entendiste, no te calentés. Como chiste es malo, y tampoco es cuestión de entender todo).
Me manda un mensaje la Monita que la asaltaron en Navidad. Igual ya está de buen ánimo. Che, por qué no se dejan de embromar y paran un poquito la mano con eso de afanarle a la gente. Juró Fogonazo pero no sé en qué cargo. Después me la crucé, el sábado en el supermercado americano y este viernes en el banco.
Mi vida me voy de vacaciones. La justicia tarda, pero llega. No nos vamos a ver ni el 6, ni el 13 de enero. Vuelvo y te cuento todo. Igual para cada domingo te voy a dejar un cuentito de regalo. Termina bien el año. Lucí las mejores galas. Portate lo peor que puedas. Tomá lo suficiente para olvidar las penas y no tener penas nuevas. Cualquier cosa, arreglate como puedas. Salud, empezá el 2008 con todo. Gracias a todas mis lectoras y a todos aquellos protagonistas de esta columna que tuvieron la saludable capacidad de aceptar que, por un momento, nos alegremos juntos riéndonos de nosotros mismos. Hasta el próximo capítulo.
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