|
los controles son coordinados por la Direccion de Transporte y el CCCI
Inician operativos por denuncias de remises y taxis en mal estado
Los inspectores municipales también controlan la documentación.
Reclamos de usuarios de taxis por el estado de las unidades y denuncias por remises truchos, pusieron a este tipo de transporte de la ciudad en la mira de la Dirección de Transporte y del Centro de Control y Coordinación de Inspecciones (CCCI).
Por este motivo, el viernes pasado se llevó adelante un estricto operativo en la intersección de avenida Mitre y Edison y los coordinó la responsable del programa municipal, María Eugenia Etcheún: Básicamente apuntamos a la seguridad de los pasajeros cuando abordan un taxi o un remise. Los datos que arrojó el operativo estuvieron centrados en la falta de indicación de las agencias, en los sombreretes de cada vehículo, falta de higiene en el móvil y deterioro de la unidad. Todas estas apreciaciones están contempladas en la ordenanza 1528/2005 aclaró la funcionaria.
A su vez, Etcheún agregó que de la pesquisa no se encontraron autos sin habilitación, ni choferes desprovistos de documentación.
Este tipo de tareas se van a continuar durante todo lo que resta del mes. Nuestro trabajo es de todos los días, por eso le pedimos, tanto a los conductores de este tipo de transporte urbano, como a los pasajeros, que colaboren con los inspectores para poder hacer un tránsito más seguro cada día acotó.
Asimismo, dentro del contexto de investigaciones, la patrulla del CCCI secuestró días atrás un remise por estar conducido por un chofer con licencia inhabilitada.
Las actuaciones fueron remitidas al Tribunal Municipal de Faltas y la unidad quedó retenida en el corralón municipal.
En lo que va del año, el número de vehículos secuestrado por falta de habilitación municipal y otras anormalidades para la prestación del servicio, asciende a 18 rodados.
Una tradicion que se repite todos los años
Desde hace 60 años un grupo de alumnos recuerda su paso por el colegio Pedernera
Se trata de egresados de la promoción 1947. Este grupo que nos visita hoy es ejemplar. Para reunirse todos los años como una cita ineludible hay que tener un motivo realmente importante, comentó Mario Roldán, rector del establecimiento.
Como si el tiempo se hubiese detenido sesenta años atrás, de cada rincón del colegio Juan Esteban Pedernera asomaban recuerdos y una atmósfera de añoranzas sobrevolaba patios, aulas y pasillos, mientras los egresados de la clase 1947 recorrían las instalaciones. Ayer, y como cada último fin de semana de noviembre, Rodolfo César Lezcano, Héctor Manuel Giorgiuwi, Carlos Rafael Origone, Mario Landaburu, Jorge Becerra, Susana Pedreyra, Marta Jack, Sheila Jack, Olaya Montenegro, Luis Echevarría y Rodolfo Dalmastro cumplieron con su cita ineludible.
Todos los años con mucha regularidad, durante noviembre y diciembre, visitan el colegio una gran cantidad de egresados de distintas promociones, para recordar los momentos vividos en el establecimiento: Nos parece que es una buena oportunidad para que los alumnos que concurren actualmente a la escuela aprendan, escuchen y pregunten sobre las experiencias de gente que pertenece a otros períodos históricos y sociales, comentó Mario Roldán, rector del colegio.
El caso de este grupo que nos visita hoy es ejemplar. Para reunirse todos los años como una cita ineludible hay que tener un motivo realmente importante. Creo que se juntan aquéllos que se necesitan, agregó el rector con respecto al acto que organizó la institución donde se descubrió una placa en honor a los graduados.
Más tarde, alrededor de las 20 de ayer, se oficiaría una Misa en memoria de los compañeros fallecidos y posteriormente, la promoción 1947 compartiría una cena en el Club Social.
Este colegio ha sido, y tratamos que en el presente también lo sea, muy representativo para nuestra ciudad. No sólo porque su infraestructura es imponente sino simplemente porque entendemos que además responde a una necesidad social. Cientos de personas han pasado por esta institución a lo largo de sus 90 años, resaltó Roldán.
La palabra de los egresados
Luis Echevarría
Después de 25 años, por primera vez nos juntamos para celebrar las Bodas de Plata, después a los 50, para las Bodas de Oro. En ese momento hicimos un juramento de reunirnos todos los años, en el último fin de semana de noviembre de cada año. Para nosotros significa un acto trascendental en nuestras vidas y espero que de alguna manera, sirva como ejemplo para los alumnos de hoy. Lo más importante es que nos seguimos reuniendo y el grupo ha permanecido unido a través de los años, aunque lamentablemente por la ley de la vida muchos compañeros ya no están. Eramos sesenta alumnos y actualmente quedamos 18, de los cuales 11 nos juntamos hoy.
Rodolfo Dalmastro
Recuerdo cuando salíamos de clase de química. Unos compañeros habían impregnado papel filtro con fósforo blanco, sustancia que cuando se seca se autoenciende, y se lo colocaron en el bolsillo de otro compañero. Estábamos en plena ceremonia para arriar la Bandera cuando se le prendió fuego. Nos reímos mucho pero también nos ligamos algunas suspensiones, rememoró Dalmastro y agregó: Cuando nos reunimos, también recordamos a los profesores y directivos, aunque eran muy exigentes con la disciplina. Este sentimiento hacia ellos es algo que quizá los chicos de ahora no comprendan, pero lo van a entender cuando tengan nuestra edad.
Rafael Origone
Gracias a Dios nunca falté a ninguna reunión. Sin embargo, hoy ha sido el día que más me emocioné porque vi tan hermoso el colegio, más que otras veces, incluso la Bandera se veía distinta y me pregunté ¿será ésta la última vez que la veré?, comentó el sobrino del teniente Félix Origone, primer mártir en la historia de la aviación argentina, y trajo especialmente a la memoria una anécdota: Siempre fuimos muy unidos, nos respetábamos y nos queríamos mucho. Me acuerdo de una anécdota muy especialmente, cuando Sheila Jack nos propuso hacer una huelga a modo de protesta porque los bizcochos que nos daban con el mate cocido estaban duros.
Sheila Jack
El año pasado no pude venir, pero con mi hermana, con quien me recibí, tratamos de venir todos los años desde San Juan.
Luego dijo: Siempre nos mantenemos en contacto con los compañeros, no solamente en esta fecha. Durante el resto del año nos llamamos por teléfono o nos enteramos por terceros de cómo están los demás, sobre todo en el caso de aquéllos que viven afuera y no pueden viajar. En esta ciudad tenemos muchos amigos de la infancia, así que nos consideramos más villamercedinas que sanjuaninas, finalizó. |