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Encarcelan a un hombre que golpeó a un joven por ser judío
Un hombre que golpeó e insultó a un chico de 15 años en un colectivo tras haberlo discriminado por su condición de judío, fue procesado ayer con prisión preventiva, según una resolución del juez federal Ariel Lijo.
Queda claro que su aversión estaba dirigida no sólo al joven, sino a su grupo de pertenencia y que su conducta para con la víctima fue así por el único motivo de pertenecer a la comunidad judía, señaló el juez en el fallo.
El hecho ocurrió el 14 de noviembre de 2006, cuando un joven viajaba a bordo de un coche de la línea 128 y, mientras pasaba por el barrio de Palermo, fue agredido física y verbalmente por ser judío.
Bajate, judío de mierda. ¿Qué carajo tenés que hacer acá? Hay que matarlos a todos..., le espetó el sujeto, de apellido Arenas Vega, a la víctima.
Es más, la agresión continuó cuando el joven quiso descender del colectivo, y recibió un fuerte golpe en la cabeza que le produjo tumefacción en la región malar izquierda.
Por eso el juez le dictó el procesamiento, con un embargo de 3 mil pesos, por el delito de lesiones y la agravante dispuesta en la Ley Nº 23.592 sobre discriminación, que eleva las penas cuando un delito es cometido por persecución u odio a una raza, religión o nacionalidad.
Lo llamativo es que si bien el delito considera la posibilidad de que el acusado pueda estar en libertad hasta el inicio del juicio oral, el juez entendió que Arenas Vega podría fugarse y por eso le aplicó la prisión preventiva.
Lijo recordó que el acusado tiene una condena anterior, a dos años y cinco meses de prisión de efectivo cumplimiento, a la que fue condenado por hurto.
En su descargo, el acusado había dicho que la pelea se produjo porque le pidió al joven que le dejara el asiento a una mujer embarazada, negando saber que el adolescente era judío.
EL CRIMEN ESTUVO OCULTO OCHO AÑOS
Papá mató a mamá, reiteró ayer un chico que develó el asesinato de su madre
El hombre habría estrangulado a su esposa y la enterró en el piso de su casa en 1997. Recién en 2005 uno de sus hijos se animó a contar la verdad.
Uno de los hijos de Mario César Freiro, el hombre juzgado por asesinar a su esposa y mantenerla enterrada bajo la cama de su casa de la localidad bonaerense de González Catán durante ocho años, confirmó ayer que su padre estranguló a la madre y después cavó un pozo en el dormitorio conyugal, donde la sepultó.
Papá mató a mamá, dijo Pablo Freiro, de 18 años, al atestiguar contra su padre en la primera jornada del juicio que sustancia el Tribunal Oral en lo Criminal 3 de La Matanza. El muchacho, hijo menor del matrimonio, contó que en 1997 sus padres discutieron y que el hombre ahorcó a la mujer con las manos, para luego ir hasta el jardín de la casa, de donde trajo un pico y una pala con los que rompió el piso y cavó la fosa donde se halló el esqueleto de la mujer recién en marzo de 2005.
Freiro está acusado por homicidio agravado por el vínculo en perjuicio de su esposa María Angélica Deluca y de amenazas coactivas hacia sus hijos para que no contaran lo ocurrido.
El caso fue descubierto precisamente por la declaración del joven, quien hace dos años se fue a vivir con un tío y concurrió a la Comisaría 5ª de González Catán, donde dijo que su padre había asesinado a Deluca ahorcándola con un pañuelo rojo.
El abogado Damián Roberto Pérez, quien comparte la defensa de Freiro con Miguel Racanelli, dijo que el muchacho incurrió en una contradicción respecto a su testimonio ante la Policía, porque en el juicio no mencionó que el hombre hubiera asesinado a la mujer con un pañuelo sino con las manos y que el hecho se produjo en una pelea entre ambos.
Según dijo Pérez, tanto el hijo menor del acusado como el mayor, que se llama igual que su padre, Mario César Freiro, coincidieron en calificar a la víctima como una persona violenta y en revelar que llevaba una relación extramatrimonial con otro hombre.
Se fue con un amante
Según el abogado, el hijo menor contó que Deluca le revoleaba platos y le pegaba sartenazos a su padre y dijo que él mismo golpeó con un palo a su madre porque estaba castigando con un palo de escoba a su hermano.
Pérez recordó que el joven dijo tener un concepto malo sobre su madre, quien siempre empezaba con las discusiones y contó que la mujer andaba con un chabón, quien también declaró ayer en el juicio y negó la relación.
Asimismo, el abogado dijo que si bien en la Policía Pablo declaró que ambos hermanos presenciaron el crimen, ante los jueces dijo que él estuvo solo y luego le contó a su hermano, quien no le creyó.
Por su parte, el hijo mayor de Freiro también hizo mención a anomalías en la relación entre sus padres.
Una hermana de la víctima contó a los periodistas que aparentemente era un matrimonio normal, bien y confió que tras el crimen su cuñado intentó explicar la desaparición de María Angélica con que se había ido con un amante.
Nunca le creímos porque mi hermana no se movía sin llevar con ella a los chicos, acotó.
Hasta 1997 Freiro vivió con su mujer y los hijos de ambos, hoy de 18 y 20 años, en una casa humilde de Juan Bautista Bustos 6004, en el barrio San Enrique de González Catán, La Matanza.
El hijo menor, entonces de 16 años, fue a una comisaría en marzo de 2005 y aseguró que su padre había matado a su madre y que el cadáver estaba enterrado bajo la cama.
La defensa de Freiro pedirá la absolución del acusado al sostener que no está comprobado el crimen; en ese sentido mencionó que será vital la declaración del médico que examinó los restos óseos, Julio Cámera, quien, según la parte acusada, determinó que se encontraban sanos unos huesos que en los casos de estrangulamiento sufren ruptura.
En caso de no ser tenidos en cuenta, los abogados pedirán que subsidiariamente se tome como atenuante el carácter violento y la infidelidad de la mujer.La familia de Deluca quiere que se lo condene por homicidio doblemente agravado, y así lo reclamará el abogado José Luis Ferrari, que representa a parientes directos de la mujer.
CREEN QUE FUE UNA VENGANZA
Asesinaron a un secretario judicial, su esposa y su hijo de dos años en Entre Ríos
El secretario de un juzgado, su esposa y su hijo de dos años fueron hallados muertos ayer a balazos en la entrada de una casaquinta de su propiedad cerca de la localidad de Puerto Yeruá, a 25 kilómetros de la ciudad entrerriana de Concordia.
Las víctimas fueron identificadas como Miguel Bressán, de 45 años y secretario del Juzgado de Instrucción número 2 de Concordia; su esposa, Silvia Taleb, delegada judicial; y el hijo del matrimonio, Facundo, de apenas dos años.
El episodio, que causó conmoción en el departamento de Concordia, fue confirmado por el propio jefe de la Policía de Entre Ríos, comisario Héctor Massuh, quien en principio consideró que podría tratarse de una venganza.
Los cuerpos fueron hallados por un vecino de la casa de campo y según las primeras pericias los balazos habían sido ejecutados por la espalda.
El campo de pastoreo, donde la familia pasaba la mayor parte del fin de semana, está ubicado a unos 6 kilómetros de la ruta nacional 14.
La macabra escena fue observada poco después de las 11, cuando los compañeros de trabajo de la pareja se preocuparon porque ambos no habían concurrido ayer a sus labores. En ese sentido, se alertó a la Policía de Puerto Yeruá, que llegó hasta la casaquinta y encontró la tranquera cerrada con el candado puesto.
Este dato no es menor, ya que los investigadores comenzaron a analizar la hipótesis de que el responsable de los crímenes sea un allegado de la familia, asesinada aparentemente en la tarde del domingo.
En tanto, los pesquisas estaban abocados a tratar de determinar la cantidad de delincuentes que participaron del episodio.
Otra línea de investigación, conformada a partir del relato de una vecina del domicilio particular de la familia en Concordia, indicó que podría tratarse de un robo.
Es que según indicó en declaraciones a Radio del Plata, de Buenos Aires, Bressán, junto a su esposa e hijo, habían regresado el domingo por la tarde hacia el campo.
En ese momento, habrían encontrado a los delincuentes dentro de la casaquinta y, posiblemente luego de ser reconocidos, decidieron asesinarlos.
Además, un vecino reconoció que escuchó los disparos y observó cómo la camioneta del funcionario judicial salía raudamente del campo, en ese momento conducida por el o los autores de los crímenes.
La Ford Ranger 4x4 fue encontrada pasado el mediodía en proximidades de la terminal de ómnibus de Concordia y sometida a las pericias correspondientes, aunque los resultados no trascendieron.
Juzgado cuestionado
Bressán se desempeñaba como secretario del Juzgado de Instrucción de Concordia a cargo del juez Alejandro Garay desde hacía varios años.
Justamente esa dependencia judicial había quedado en el ojo de la tormenta y fue duramente criticada en las últimas semanas por el Superior Tribunal de Justicia entrerriano. Este juzgado de Instrucción dejó libre de culpa y cargo al único policía procesado por la muerte del pequeño Milton Esquivel, de nueve meses de edad.
Esquivel falleció en los brazos de su madre el 4 de diciembre de 2004 de un balazo en la cabeza cuando tres policías ingresaron a los tiros al barrio donde vivía.
Detalles del horror
Las siguientes son los principales puntos del crimen del secretario judicial Miguel Bressán, su esposa e hijo en Concordia.
- Hallazgo: el matrimonio no fue a trabajar esa mañana y sus compañeros dieron aviso a la policía, que al llegar al campo a las 11 se encontró con la macabra escena.
- Candado: cuando los policías arribaron al campo encontraron la tranquera cerrada y con candado.
- Camioneta: la Ford Ranger 4x4 propiedad de Bressán fue robada de la escena de los crímenes y hallada ayer al mediodía cerca de la terminal de ómnibus de Concordia.
- Ejecutados: según las primeras pericias, los tres cuerpos tendrían balazos en la espalda, lo que hablaría de una virtual ejecución.
- Hipótesis: la Policía de Entre Ríos se inclina por la posibilidad de una venganza, pero los vecinos no descartan la hipótesis del robo
ACCIDENTE EN LA RUTA 36
Culpan al estado de las rutas cordobesas por la muerte de dos villamercedinas
El abogado que asistió a las accidentadas considera calamitoso el estado de los caminos en Córdoba.
A raíz del accidente producido entre San Agustín y Las Bajadas, en proximidades de la ciudad de Córdoba, en el cual fallecieron dos mujeres de Villa Mercedes, el abogado Osvaldo Andreotti, que asistió a la familia accidentada, culpó al calamitoso estado de las rutas cordobesas por el vuelco.
Sobre el accidente que ocurrió a las 17:30 del pasado viernes dijo que el automóvil en plena recta se sale de la ruta, hace un trompo, derrapa contra la banquina e impacta contra una alcantarilla de hormigón donde se da vuelta.
Como consecuencia del accidente fallecieron las dos personas que viajaban en el asiento de atrás, María Verónica Rodríguez, de 47 años, y su madre, María Rodríguez Vidal, de 67.
Heridas de gravedad quedaron María Julia Rodríguez, de 18 años, y su madre, la conductora, del auto, Miriam Barroso de Rodríguez, de 47.
Dijo asimismo que localizó los lugares donde fueron derivadas al principio las dos sobrevivientes. Se encontró con que en el Hospital de Río Tercero estaban las dos fallecidas y la conductora Miriam Barroso de Rodríguez en terapia intensiva, mientras que María Julia Rodríguez había sido derivada en estado muy grave a la ciudad de Río Cuarto.
Luego de prestar asistencia profesional a las accidentadas, el abogado dijo: Hay que poner de manifiesto la situación de la red vial de la provincia de Córdoba, porque creo que en este caso, como en tantísimos otros con las cifras escalofriantes de víctimas fatales en tránsito que tiene esa provincia, es una vergüenza que tienen la misma infraestructura de hace 40 años, cuando la cantidad de vehículos circulantes se ha multiplicado enormemente.
Los gobernantes, impávidos
Parece que los gobernantes cordobeses siguen impávidos antes estos hechos dramáticos, trágicos de la realidad y nada hacen para mejorar las rutas de su provincia, porque es suicida para quienes tenemos que viajar a la ciudad de Córdoba. Es vergonzoso que la segunda provincia del país, tenga todavía esas rutas que pasan por dentro de todos los pueblos, con lomas de burro, badenes y calles que cruzan impunemente por una ruta súper transitada, con todos los elementos de peligro que ello representa, agregó el profesional.
Más allá de las imprudencias de los conductores, que evidentemente no conducimos bien en la Argentina, también es una cuestión central que nuestras rutas, particularmente las de Córdoba, mejoren, hagan inversiones porque en esto están en juego vidas humanas, agregó el profesional.
Dijo Andreotti que hace responsable del mal estado de las rutas cordobesas a Angeloz, Mestre y De la Sota porque ninguno ha hecho nada para mejorar sus rutas provinciales, porque se vaya por cualquier parte sus rutas son escalofriantes por el estado en que se encuentran.
BARRIO PUCARA DE SAN LUIS
Asaltan y le roban la moto al hijo de un concejal
El fantasma por el asesinato de Catriel Sosa volvió a configurarse en la familia de la víctima. Un hermano del joven asesinado en 2005 a la salida de una bailanta fue atacado por una patota que le robó la moto y lo dejó tirado, herido, a la vera del río San Luis.
El viernes, después de las doce de la noche, Cristian, hijo del concejal Daniel Sosa, fue víctima de una golpiza que dos jóvenes le dieron en proximidades del barrio Pucará. Los jóvenes lo interceptaron, le pegaron, le sacaron su motocicleta y, de yapa, durante la agresión, el celular de Sosa se rompió.
Esa noche, el joven de 27 años celebraba junto a familiares el cumpleaños de su padre, el concejal del Partido Nuevo. Pasada la medianoche, recibió el llamado telefónico de un amigo y partió del festejo en su moto Zanella negra de 100 cc. Cuando regresaba al salón del SIJUPU, al costado de la avenida Julio A. Roca, donde se realizaba la reunión, fue sorprendido por los ladrones.
Yo venía por la ruta ubicada al lado de la costanera del río San Luis. De repente, sentí un fuerte golpe en medio de la frente. En ese momento vi a dos hombres jóvenes y delgados, de 20 años aproximadamente. El golpe me produjo un mareo y me caí de la moto. Uno de los hombres tenía un cuchillo, con el que me hizo un par de cortes en los brazos. Yo traté de defenderme, pero igual ellos me golpearon en la cara, en la espalda y en las costillas, recordó Cristian Sosa. Minutos después, los jóvenes escaparon en la moto y dejaron a Sosa tirado en la calle.
Todavía mareado, el muchacho se levantó, tomó su teléfono (cuya carcaza quedó un poco averiada después de la agresión) y pidió ayuda. Creí que había llamado a la Policía, pero después mi esposa me dijo que el único número registrado era el de ella. Como pudo, Cristian cruzó hasta la estación de servicios ubicada al otro lado de la ruta. Minutos después su mujer pasó a buscarlo e inmediatamente lo trasladó en un taxi al Complejo Sanitario San Luis.
Allí, en las primeras horas del sábado, fue atendido. Padre e hijo dijeron que la atención brindada en el hospital fue bastante mala. El joven permaneció toda la noche en observación y al día siguiente se fue a su casa, con la recomendación de regresar en caso de sentir algún malestar. El domingo al mediodía le pedí a mi papá que me llevara de nuevo al hospital. Sentí mareos y se me nublaba la vista. Tengo los ojos amoratados, las costillas marcadas, una pelota cerca de la mandíbula, y dos golpes en la cabeza. Es posible que también tenga lesiones internas, dijo Sosa.
Fuimos al Complejo para que le realizaran a Cristian una tomografía, pero no nos dieron mucha bolilla. En vano esperamos dos horas y veinticinco minutos. Como no lo atendieron, al final se fue a la Clínica Italia, dijo el concejal.
Sosa recién realizo la denuncia ayer en la Comisaría 3ª, aunque el mismo sábado hizo una exposición ante un oficial del Complejo Sanitario. Preocupado, el padre del joven dijo que la misma madrugada de la agresión, en el hospital le comentaron que no fue el único robo que se produjo en la zona.
SANTIAGO
Motín mortal: todo comenzó en la requisa
A quince días del motín en el penal de Varones que dejó un saldo de 33 víctimas fatales, las evidencias reunidas hasta el momento por los investigadores coincidirían en que todo comenzó cuando los presos se negaron a ser requisados por los guardiacárceles.
El inicio del motín fue luego de que varios presos del pabellón Nº 2 del penal de varones se negaran a ser revisados cuando volvían de ser visitados por sus familiares.
Así surge de varias declaraciones testimoniales, entre ellas a dos presos sobrevivientes del hecho y cinco guardiacárceles, que coincidieron en la versión que brindaron ante el fiscal Cristian Vitar y el juez Ramón Tarchini Saavedra, ambos a cargo de la investigación.
Cuando los presos volvían de ver a sus familiares advirtieron que le habían plantado una paloma a uno de ellos, lo que en la jerga carcelaria identifica a una bolsita con drogas, dinero u otro elemento comprometedor.
Por esa razón, los presos se negaron a ser requisados por el personal penitenciario, se encerraron en el pabellón, y trabaron las puertas con algunos colchones a los que luego prendieron fuego con el fin de alejar a los guardias.
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