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De la vigencia de los temas
La Argentina se sigue moviendo por espasmos. Para la sociedad son prioritarios temas que en horas carecen de toda importancia. La situación previa a las elecciones agrava esta tendencia. Por un momento parece que un tema afiebra. Funcionarios, periodistas, asesores, especialistas, todos tienen un único tema. Hasta que aparece otro.
Sucede que en todos los casos hay implicados, víctimas, seres humanos efectivamente implicados e interesados en la cuestión que navegan entre la exposición absoluta y el abandono total. Claramente las autoridades y la justicia son quienes carecen del derecho a abandonar una cuestión. No deben guiarse por la presión o por la prioridad que establezcan terceros.
Hace un mes, en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, fueron asesinados brutalmente tres policías. En esa circunstancia se elucubraron muchas implicancias, se atribuyeron al hecho múltiples connotaciones. Muchos sectores lo establecieron enérgicamente como prioridad. Ya nadie habla de este tema. Y lo más grave es que no hay culpables. Se señala que no hay ni pistas, ni sospechosos.
Esto desmerece absolutamente la seriedad de lo que se declara en cada circunstancia. Esto aumenta la desesperación de quienes tienen verdadero interés en un tema y saben que lo que no logren en tres días será muy difícil de alcanzar. Debe quedar claro que la referencia es a cuestiones públicas. En lo privado suceden altas muestras de solidaridad, seguidas de reconocidos abandonos. Son cuestiones privadas. Son acciones que no le caben a funcionarios, a la Justicia y mucho menos al actual Presidente de la República y a su esposa, futura Presidenta de la República.
Si algo es serio, es importante, es grave, es dramático, no puede perder tantos atributos en pocos días. Lo real es que pareciera que todo puede ser utilizado según la necesidad de cada uno. Queda establecido que la falta de planes, de políticas serias y coherentes permite pasar de un tema, de un criterio a otro sin ninguna dificultad y sin demasiadas objeciones. Las víctimas de cualquier situación quedan en una orfandad absoluta. La desmesura inicial contrasta con lo irrespetuoso del abandono. Los grupos vulnerables se siguen engrosando en forma notoria. De tanto en tanto surge alguna reivindicación como para justificar tanto desajuste. Cabe recordar, como simple ejemplo que a las hoy justamente reconocidas Madres de Plaza de Mayo se las trató sencillamente de locas, y esto sucedió en plena democracia.
Lejos de espasmos, lo importante sería señalar cuáles son efectivamente los temas trascendentes. Cabría poner cada tema en su justo lugar.
Lejos de los primeros escándalos, la verdadera justicia debiera alejarse de presiones y trabajar seriamente en cada oportunidad.
La difusión de todos los temas es importante. No todo debería ser un show mediático, en tal caso superado el mismo las cosas debieran volver a su lugar. Por lo menos cada protagonista debiera conservar siempre su lugar. El espacio que el orden democrático le ha dado para alcanzar la justicia y la equidad. |