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OCURRIO EN VILLA MERCEDES
Piden que la Justicia aclare un accidente en el que intervino una autobomba
Según el conductor del vehículo chocado, el camión de los bomberos cruzó un semáforo en rojo. Iba a sofocar un incendio en la 5ª Brigada.
Una familia que fue embestida por una autobomba que habría cruzado un semáforo en rojo aseguró que no tiene intenciones de iniciar una demanda penal, en tanto que desde el cuerpo de bomberos esperan que la Justicia defina lo que sucedió.
El hecho ocurrió la semana pasada e involucró a Juan Carlos Agüero, su esposa y sus dos hijas de 9 y 11 años que el domingo 26 de agosto a las l6:50 circulaba en un VW Gol por la avenida Presidente Perón y a una autobomba del cuerpo de bomberos El Fortín, que se desplazaba por León Guillet.
Agüero vio luz verde en el semáforo de la esquina y atravesó la calle por donde venía el camión de los bomberos, en donde el semáforo indicaba detenerse. El camión no frenó e impactó de lleno con el automóvil.
Según Agüero, no escuchó la sirena ni vio a la autobomba que iba a prestar refuerzos a una dotación que luchaba contra un incendio en la cabecera de la pista de la 5ª Brigada Aérea. Pero insiste en que el rodado de los bomberos pasó con el semáforo en rojo.
Los bomberos se portaron muy bien conmigo y con mi familia, hasta agua mineral nos compraron. Pero me molestó que dijera que el semáforo estaba en verde, dijo Agüero.
María Jazmín, la menor de las hijas sufrió un corte en la cabeza, la mujer un golpe en las piernas y su marido otro en la cabeza.
En tanto, desde el cuartel de El Fortín, el subcomandante Gabriel Giménez prefirió no polemizar con la versión de Agüero sobre el semáforo. Nuestra unidad circulaba por León Guillet e iba a sofocar un incendio en la base. La responsabilidad de lo que pasó tiene que determinarlo la Justicia, señaló.
Por su parte, Agüero dijo que, al menos por ahora, no iniciará ninguna demanda contra el cuerpo de Bomberos. Dejé todo en manos del seguro. La tomografía que me hizo el médico salió bien, así que los daños son sólo materiales, agregó el hombre, que trabaja en la distribuidora de Arcor que fue asaltada semanas atrás.
Detuvieron a secuestradores por sacarse fotos
Una banda que realizó al menos cuatro secuestros exprés en la Capital Federal fue detenida debido a que uno de los delincuentes usó un celular de una víctima para llamar a su novia y tenían por costumbre fotografiarse antes y después de cometer los hechos.
El grupo, integrado por cuatro jóvenes de alrededor de 23 años, viajaba en tren desde la localidad bonaerense de José León Suárez y bajaba en las estaciones situadas en los barrios de Palermo, Belgrano, Agronomía y Coghlan.
Allí, buscaban al voleo personas que circularan a bordo de vehículos, los interceptaban con armas, los llevaban hacia José León Suárez y en el trayecto llamaban a sus familiares para exigirles el pago de un rescate.
Los delincuentes cometieron al menos cuatro hechos entre enero y mayo último, que duraron entre tres y 11 horas y que cobraron rescates de hasta 3.000 pesos.
Sin embargo, se cree que hubo más víctimas de esta banda que no se atrevieron a denunciar su secuestro.
Los delincuentes comenzaron a ser identificados porque durante un secuestro uno de ellos usó el celular de la víctima para llamar a su novia, dato que fue advertido por el hombre capturado y luego comunicado a los investigadores.
De esta forma, la jueza federal María Servini de Cubría y el fiscal Guillermo Marijuán, quienes tienen a su cargo la causa, ordenaron que se interviniera el teléfono de la chica y de esta forma llegaron a toda la banda.
Pero lo que llamó la atención de los investigadores fue que al detener al primer miembro del grupo le encontraron varios teléfonos que tenían fotografías de sus cómplices armados y en fechas que coincidían con la de los secuestros.
En una de las imágenes, se ve a uno de ellos vestido con un traje, muy elegante, y viajando en tren, presuntamente antes de cometer un secuestro.
En otras, se ve a otros cómplices usando ropa informal y gorritas y exhibiendo armas en sus dos manos, como jactándose de su uso. Al parecer, cada vez que llevaban cautivo a alguien, los delincuentes se divertían tomando fotos de recuerdo de cada episodio.
La banda empezó a ser desarticulada en las últimas semanas y anteayer se logró la captura del último integrante.
El primer hecho que se le atribuye es el secuestro del albañil Nicolás Pultera, de 19 años, quien el 21 de febrero último fue interceptado en el barrio porteño de Agronomía y luego liberado cerca de una villa de José León Suárez, tras permanecer cautivo durante cuatro horas y previo pago de un rescate de 500 dólares.
El padre del joven fue llamado por los secuestradores y debió arrojar el dinero desde su automóvil, en un envoltorio, en el cruce de la ruta 8 y el Camino del Buen Ayre, y poco después, el joven fue liberado por sus captores. La segunda víctima de la banda fue Hugo Sosa, quien el 7 de marzo fue capturado cuando estaba en Palermo y después de cuatro horas fue liberado tras el pago de 8500 pesos y 190 dólares.
El 20 del mismo mes, María Florencia Paloime fue interceptada en Monroe y Miller y su familia tuvo que pagar 3.000 pesos y entregar una alianza de oro para que la liberaron tras pasar siete horas cautiva. El último damnificado por la banda fue Ariel Kogan, quien el 14 de mayo pasó secuestrado 11 horas tras ser interceptado en Virrey del Pino al 4300. Su familia debió pagar 3.000 pesos para su liberación. (Télam)
BARRACAS
Buscan a un empresario secuestrado el miércoles
Los captores piden medio millón de dólares de rescate.
La Policía buscaba ayer a un empresario del transporte automotor que fue secuestrado cuando cenaba con un grupo de amigos en un galpón del barrio porteño de Barracas y por el que sus captores piden 500.000 dólares de rescate.
El episodio, que ocurrió el miércoles último cerca de las 23:45 pero se conoció ayer, ocurrió cuando el hombre -cuya identidad se mantiene en reserva- estaba en un quincho de la empresa Flechabus junto con unas quince personas.
En medio de la cena, al menos siete delincuentes encapuchados ingresaron al lugar, que está en un galpón de la firma, y con armas amenazaron a todos los presentes, a quienes les sustrajeron dinero y teléfonos celulares.
Ninguno de los comensales opuso resistencia, de manera que la banda estuvo sólo algunos minutos en el lugar, situado en Río Cuarto y Vieytes de Barracas, y hasta entonces todos creían que se trataba de un simple robo.
Pero cuando los miembros de banda ya se retiraban del galpón, advirtieron que en la puerta estaba estacionado un Mini Cooper, cuyo valor ronda los 100.000 pesos, y regresaron y preguntaron de quién era el vehículo.
Uno de los comensales dijo que era de él y les mostró la llave, pero los delincuentes no fueron al auto, sino que tomaron al hombre por la fuerza y se lo llevaron en uno de los autos en los que habían llegado a la empresa y dejaron el otro, mucho más valioso, estacionado.
Los dueños y empleados de Flechabus denunciaron el hecho de inmediato en la comisaría 30, con jurisdicción en la zona, pero no pudieron alcanzar a los delincuentes y dieron intervención a la División Antisecuestros de la Policía Federal.
Un investigador aseguró que el dueño de Flechabus había vendido hace dos días un Mini Cooper igual y tal vez creyeron que era él y explicó que el caso tiene muy desorientado a los pesquisas.
Tras el secuestro, los captores estuvieron casi un día y medio sin comunicarse con ningún allegado al empresario, pero ayer le pidieron a la familia 500.000 dólares de rescate para liberarlo sano y salvo. Si bien la identidad del hombre secuestrado se mantiene en reserva, las fuentes consultadas aseguraron que se trata de un empresario que comercializa en la Argentina las carrocerías Busscar, de origen brasileño.
La firma, con sede en Joinville, Santa Catarina, fabricó los primeros micros de larga distancia de dos pisos y vista panorámica, los cuales comenzaron a ser utilizados en el país en la década del 90 por las principales empresas de transporte.
La empresa es la más importante del rubro en Brasil, pero también exporta micros de ese tipo y minibuses a todo el mundo. (Télam)
Detuvieron a dos motochorros
Dos ladrones que circulaban en una motocicleta fueron detenidos en las últimas horas, poco después de arrebatarle una cartera a una mujer en un barrio de esta ciudad.
El hecho ocurrió en la capital de Salta, donde caminaba una mujer que fue soprendida por los delincuentes que circulaban en una moto Guerrero 110 y tras arrebatarle la cartera escaparon del lugar.
La víctima llamó desde su celular al servicio de emergencias y poco después la Policía logró detener a los ladrones cuando circulaban en proximidades de la intersección de la calle Jujuy y la avenida San Martín, a pocas cuadras donde habían robado a la mujer, agregó la policía. (Télam)
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