|
Cortes de gas y luz: Macri se relame y el Gobierno niega la crisis, pero si tiene melena de león es león
Ultima parte
Por Hugo E.Grimaldi-DyN
El dato no es menor porque en la Capital Federal circulan con su licencia habilitada más de 37 mil vehículos de alquiler, 80% de los cuales se impulsan con gas, el fluido que el Comité de Crisis Energética, tal su nombre oficial, ordenó cortarle el viernes a las estaciones de servicios que lo comprimen (GNC) antes de inyectarlo en los tanques. Aunque todos los autos pueden desplazarse también con combustibles líquidos, obviamente más caros, y la mayoría con gasoil, que tampoco abunda, buena parte de los 30 mil taxis afectados dejaron de trabajar y sus peones de llevar a su casa la diaria, la suma que les queda en el bolsillo después de que le pagan el alquiler a los dueños, quienes utilizan ese ingreso para pagar impuestos o aún para atender la cuota del mismo auto.
Unos y otros, casi todos los taxistas, cansados desde siempre de la parálisis oficial a la hora de ordenar el caos que provocan los piqueteros, serán desde ahora la usina pro-Macri que durante la última semana de campaña más sentirá el Gobierno. El viernes cortaron avenidas céntricas y si comienzan a circular serán críticos implacables.
Algún costo político tenían que pagar alguna vez, señaló Jorge Lapeña un consultor que viene pronosticando estos cuellos de botella energéticos desde hace mucho tiempo y al que sistemáticamente se estigmatizó desde el poder por su pasado radical.
El Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, que orienta Lapeña, suele diagnosticar que uno de los principales problemas que llevó a la actual situación energética fue la falta de definición en materia tarifaria, congeladas a partir de la Ley de Emergencia Económica que establecía también la renegociación de los contratos. Con su demora, eso hizo que las tarifas quedaron congeladas más tiempo de lo necesario, mientras las empresas se desequilibraron financieramente y en infraestructura, señaló Gerardo Rabinovich, director de su Departamento Técnico.
Sin aludir al incentivo tarifario como estímulo de la inversión en el largo plazo, la tesis del Gobierno es la del mal menor en la coyuntura, ya que gracias a los cortes a las estaciones de GNC, dicen, se ha podido priorizar el consumo en casas de familia y comercios, unos 10 millones en electricidad y cerca de 6 millones en el caso del gas y que la culpa del problema lo tiene el alto nivel de crecimiento industrial y el mejor estándar de vida de la gente.
Esto pasa en un país donde no teníamos trabajo y ahora tenemos trabajo, donde teníamos industrias cerradas y ahora están abiertas... donde la gente también consume más energía o gas para calefaccionarse, acaba de decir, sin ponerse colorado, el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar quien no tuvo más remedio que admitir al menos alguna responsabilidad gubernamental, al decir, después de cuatro años de gestión, que hay que adecuar la infraestructura al nuevo perfil de consumo.
En este punto no es menor la necesidad de abastecimiento de gas boliviano, con una situación complicada al extremo, ya que no sólo no se ha comenzado con las obras del gasoducto, sino que no hay ninguna seguridad de que luego de terminado esté disponible el fluido en el comienzo del caño, ya que Bolivia no termina de definir su política de explotación. Igualmente, las obras demorarán como mínimo entre dos y tres años, mientras la demanda de gas sigue creciendo a un ritmo de 6% anual. Desde su defensa de lo indefendible, el mismo Folgar insistió en que los desafíos que impone un crecimiento récord de la Argentina no se pueden calificar con una palabra peyorativa: crisis. Y desnudó que ése era su gran problema, el que desvela a medio gobierno. No reconocer que cuando un animal tiene melena de león, cola de león y ruge como león es león.
Discursos
1ª parte
Por Luis Tarullo-DyN
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es el escenario donde año tras año se dan cita representantes sindicales, empresariales y gubernamentales de todo el planeta para analizar y exponer la realidad laboral.
La asamblea anual, para el caso argentino, ha sido también en los últimos años una caja de resonancia de las internas sindicales.
En esta oportunidad, los dirigentes del gremialismo ortodoxo agrupados en la CGT fueron y se retiraron incómodos, debido a la exhortación de la OIT al Gobierno de Néstor Kirchner para que reconozca a la alternativa Central de Trabajadores Argentinos (CTA), algo que se le viene negando de manera constante a esa entidad con predominio de empleados públicos.
Pero, además, y pese a ese pronunciamiento del organismo que en rigor finalmente urgió a la administración a tomar esa medida hubo un hecho especial e inédito que esta vez opacó el protagonismo de los gremialistas vernáculos: la OIT fue la vidriera ideal para la presentación en otro foro internacional de la primera dama Cristina Fernández de Kirchner, anotada para la candidatura a la Presidencia de la Nación por su propio esposo.
|