• Sábado 26 de mayo de 2007 | San Luis, República Argentina

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Opiniones

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El turno de las reformas de largo aliento

 

Por José Calero-NA

 

El infierno quedó atrás, llegó la hora de implementar reformas de mediano y largo plazo para sostener el crecimiento económico, coinciden desde el Gobierno, el sector empresario y los gremios.

Con matices, hay comunión entre las tres patas históricas de cualquier pacto social que se haya dado en la Argentina, sobre cuáles deben ser los temas centrales de la agenda que viene, aunque los desafíos aparecen enormes.

Las dudas emergen a la hora de cuál es la receta a poner en práctica, y en especial sobre cómo se debe redistribuir la renta.

El tema viene siendo debatido en el seno de la CGT, donde Hugo Moyano cabalga entre el apoyo sin fisuras a Néstor Kirchner en la política salarial, y la atención de reclamos de distintos sectores laborales que figuran entre los más rezagados a la hora de la recuperación de los salarios.

Desde la crisis de 2001 y la posterior salida desordenada de la convertibilidad, la inflación INDEC acumula casi un cien por ciento, pero lo cierto que muchos productos y servicios de la economía crecieron el doble, ya que acompañaron la evolución del dólar.

Algo así ocurrió con las propiedades, que ya superan en moneda norteamericana los valores previos a la devaluación, y un camino similar recorrieron autos, electrodomésticos, indumentaria, calzado y hasta algunos alimentos y bebidas, por citar algunos casos.

Apenas el control férreo impuesto desde la Casa Rosada a los artículos de primera necesidad, altamente ponderados en la estadística del INDEC, sirvió para disimular una “inflación real” verificada cada día por la gente a la hora de comprar lo que necesita.

Algunos expertos vienen advirtiendo que si al costo de vida se le sacaran los artículos de primera necesidad, la inflación sería mucho más alta.

Por eso, las tensiones salariales será uno de los principales problemas que deberá atender el próximo gobierno. Y a esto se suma la pelea por los precios.

Con muy buena sintonía entre las partes, el tema fue abordado en el encuentro que la cúpula de la UIA mantuvo con el presidente Kirchner en la Casa Rosada.

“Hace falta financiamiento de largo plazo para financiar la inversión”, dijo en ese cónclave Juan Carlos Lascurain, el nuevo jefe fabril, luego de elogiar sin fisuras la política macroeconómica oficial.

El propio Kirchner ya había abordado el tema cuando insinuó ante la dirigencia de la UIA que se avanza hacia un “Plan Estratégico Industrial”, que ponga el acento en cómo financiar las inversiones necesarias para seguir creciendo.

Esa estrategia es de doble vía, porque producir más no sólo permitirá sostener el crecimiento económico del cuarenta por ciento que mostró el país en los últimos cuatro años, sino también aliviar las tensiones inflacionarias.

Con una industria que fabrica más, la oferta de bienes se incrementará y será capaz de acompañar el mayor consumo derivado de la creación de empleo y las subas salariales.

Desde la óptica fabril, mantener un tipo de cambio competitivo es indispensable para que ese círculo virtuoso cierre, aunque el dólar alto perfora los salarios y crea tensiones adicionales en la inflación.

Algunos economistas vienen advirtieron que mientras el dólar baja en casi todo el mundo, en la Argentina es sostenido artificialmente por el Banco Central, a un costo cada vez más alto.

Desde el Gobierno consideran que esas críticas las hacen correr sectores vinculados al poder financiero que resultaron perjudicados en el actual esquema económico.

Incluso, el Ejecutivo quiere poner la lupa sobre la forma en que algunas entidades bancarias están prestando, ya que cuestionan que casi nueve de cada diez pesos que se otorgan en créditos sean para financiar el consumo, en lugar de destinarse a la producción.

Desde la óptica oficial, debería haber más equilibrio entre un destino y otro, y para lograrlo habría decisión política de fomentar la creación de una banca de desarrollo que en principio supla esa carencia de las entidades tradicionales, pero que también sirva para llevarlas a volcar más crédito hacia la producción.

Kirchner está convencido de que la “pelea de fondo” con los sectores por el modelo de los '90 aún no está ganada, y por eso las próximas medidas que se adopten deberían apuntar a profundizar el camino recorrido hasta acá.

Entre esas medidas, se bucea la posibilidad de que el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) lidere un entramado financiero destinado a otorgar préstamos de largo plazo y a baja tasa a los sectores pequeños y medianos de la economía.

El tema de la necesidad de créditos para las PyMES fue abordado en el encuentro con Kirchner por el titular de la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires, Osvaldo Rial, quien fue uno de los dirigentes fabriles que acompañaron a Lascurain a la Casa Rosada.

Y será uno de los ejes del encuentro que esa cámara empresaria realizará este miércoles en la Universidad de La Matanza, donde se espera una fuerte participación de industriales PyMES y también de funcionarios nacionales.

En el Gobierno se coincide en el diagnóstico de que se debe apuntalar el desarrollo de las PyMES para dar volumen al crecimiento económico y también generar el empleo que falta.

Según estimaciones del Ministerio de Economía, el crecimiento económico actual está posibilitando la creación de unas 50 mil PyMES anuales, pero hacen falta muchas más para atender a 1.700.000 personas que siguen desempleadas.

El desafío será entonces tener la lucidez adecuada y el respaldo político para concretar la “sintonía fina” que ya comenzó a demandar este modelo, para no caer en los errores que llevaron a las crisis del pasado.

La batalla del corto plazo empieza a parecer ganada. A mediano plazo, todavía se mantiene la incertidumbre.