• Viernes 25 de mayo de 2007 | San Luis, República Argentina

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Opiniones

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Empresarios quieren saber “cómo sigue la película”

 

Ultima parte

Por José Calero-NA

 

Igual, en la lógica kirchnerista se cumple casi a rajatabla el precepto vaticano de que “quien entra Papa, sale cardenal”, por lo que aparece improbable que, en caso de un alejamiento del polémico secretario, López lo reemplazará.

Por ahora, Kirchner repite ante su círculo íntimo que Moreno es “un buen muchacho”, casi la misma frase que usaba Juan Perón para describir a aquellos lugartenientes que le eran funcionales pero a veces se mandaban “macanas” o se excedían en las tareas que les encomendaba.

Por ahora se transita una etapa de reordenamiento sin que la sangre llegue al río en el equipo económico, con epicentro en el INDEC, donde comenzaron a nombrarse funcionarios en áreas clave y un equipo de asesores cercano al nuevo titular, Alejandro Barrios, intenta poner las cosas en su lugar.

Le será difícil al organismo recuperar el prestigio perdido en estos meses de confusión y desprolijidad, pero la tarea debe hacerse cuanto antes, porque de ello depende que gran parte de las variables macroeconómicas clave de la Argentina recobren valor a la hora de tomar decisiones.

Entre los cambios que se vienen, Miceli impulsará que el INDEC reformule el cálculo de la canasta básica, para que tenga en cuenta la forma de consumo de una familia argentina en la actualidad, y modificar la base de cálculo del costo de vida, que es de 1996, por la de 2006.

Los cambios que se preparan encerrarán polémica, ya que la ministra quiere bajar casi a cero la ponderación de precios como los de la medicina prepaga y la educación privada, con el argumento de que no afectan a la mayoría de la población.

Justamente, son dos de los precios que más subieron en los últimos meses y, otra vez, el Gobierno correrá el riesgo de quedar pegado a un intento de maquillar índices.

 

 

El Gobierno, entre el festejo por los cuatro años de gestión y el estallido del “Skanska-gate”

 

Ultima parte

Por Mariano Spezzapria-NA

 

En medio de esta situación, mucho se habla por estos días de la profundización de la interna en el Gobierno entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro De Vido, el funcionario más golpeado por las sospechas de corrupción.

Es cierto que el jefe de ministros gana espacios en la administración. De hecho, su número dos, Juan Carlos Pezoa, quedó al frente de la intervención del Enargas tras el desplazamiento de Madaro, quien responde a De Vido.

También es cierto que Alberto Fernández tiene muchas chances de continuar en el Gobierno más allá de que la Presidencia la siga ocupando Néstor Kirchner o que el jefe de Estado sea sucedido por la primera dama Cristina Fernández. Para De Vido, en cambio, la suerte estaría echada en ambos casos.

Pero cerca de Fernández dicen que De Vido es un hombre de Kirchner, que se ganó su confianza hace muchos años y que al jefe de Estado le costaría mucho soltarle la mano, por lo cual los dardos contra De Vido no salen desde la Jefatura de Gabinete.

Habría que preguntarse, entonces, si vienen de más arriba.

De todos modos, un antecedente sirve como explicación: la traumática salida de Luis D´Elía del Gobierno fue motorizada en su momento por Alberto Fernández, mientras que De Vido trató de impedirla, aunque sin éxito. En el fondo podría registrarse una disputa de poder de cara a la próxima administración.

Nadie lo va a admitir públicamente, pero por lo bajo ya hay una puja de poder para ver quién quedará entre las figuras del próximo gobierno y quién no integrará ese elenco. La hizo pública, a su modo, el gobernador Felipe Solá, cuando se ofreció públicamente para ser ministro de la próxima administración.

En el terreno bonaerense, esta situación la padece el vicepresidente Daniel Scioli. Antes de llegar a la Gobernación, por la cual competirá en octubre próximo, una multitud de dirigentes se le acerca para sondear sus chances de integrar esa gestión.

No pareció casualidad, en este sentido, que el gobierno nacional revelara públicamente sus charlas sobre seguridad con el fiscal Carlos Stornelli, quien se encuentra ahora abocado al candente Caso Skanska.

Tampoco están ajenos a estas movidas anticipatorias los radicales K, con los gobernadores a la vanguardia. Ya lo dijo con todas las letras el recientemente reelecto Miguel Saiz (Río Negro): este grupo angular de la concertación quiere que el mendocino Julio Cobos sea candidato a vicepresidente.

Por eso la presencia de Kirchner mañana en Mendoza —y sobre todo la de su esposa Cristina Fernández— será todo un gesto hacia el gobernador Cobos, más allá de si finalmente el candidato oficialista a la Presidencia es un “pingüino” o una “pingüina”.