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Ayer los puntanos vieron frustrada la vIa de transporte alternativa para llegar a su trabajo
Otra vez la lluvia transformó en una odisea conseguir un taxi en la ciudad
Muy pocos lograron trasladarse en el servicio semipúblico. Las agencias cuelgan los teléfonos o argumentan que no tienen autos. Los taxistas sostienen que no arriesgan sus vehículos por el estado de las calles y la falta de desagües.
Silvana tenía pensado ayer cumplir su rutina habitual. Se levantó a las 6. Mientras preparaba su desayuno, los relámpagos y truenos dejaron de convertirse en amenazas y se largó la lluvia. Allí empezó a llamar a agencias de taxis de la zona sur de San Luis, donde ella vive, para poder llegar a horario a su lugar de trabajo. Pero los intentos fueron estériles. Logró comunicarse, aunque del otro lado del tubo sólo obtuvo excusas.
No podemos tomar ningún pendiente porque tenemos pocos autos fue la respuesta que ofrecieron desde Estilo Remises. Y desde la agencia Ricky admitieron que se había reducido la flota porque muchos taxistas tienen temor a las piedras.
La contestación que consiguió la joven se multiplicó en las primeras horas de la mañana. También la vivieron aquéllos que permanecían en las paradas de colectivo cuando el chaparrón hacía sentir la falta de refugios en los barrios y varios ya tenían decidido gastar más dinero del previsto en el transporte, antes de seguir mojándose.
Los taxistas reconocen la situación. Sin embargo, aseguran que muchos optan por guardar el auto en el garage en vez de exponerlo al estado en que quedan las calles por la falta de desagües pluviales.
Sabemos que en todo oficio se toman riesgos y que día a día tenemos que arriesgar el auto, pero para muchos es la única herramienta de trabajo y el sufrimiento es mayor cada vez que se rompe, fundamentó el taxista Hugo Domínguez, que es propietario de su vehículo.
De inmediato, aclaró que en medio de la lluvia le tocó cumplir con un grupo de obreros que lo habían contratado para trasladarlos al parque industrial. Y relató que a su paso encontró cinco remises que se quedaron empantanados en la zona poblada de fábricas.
Los datos del Servicio Meteorológico Nacional exponen que no llovió mucho. Se registraron 13,5 milímetros entre las 5:40 y las 8:20, justo en la franja horaria previa a que muchos puntanos debían emprender su jornada laboral.
La gente también debe ponerse en nuestro lugar, guarda los autos y espera utilizarnos. Pero debería preocuparse más por llamar a la Municipalidad y reclamar por cómo están las calles, disparó Dominguez, uno de los precursores de la movilización contra el retorno de los colores negro y amarillo en los taxis de mediados de 2005.
La explicación del secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, Juan Carlos Sosa, no fue muy diferente. También responsabilizó del reiterado comportamiento de los taxistas a la falta de desagües pluviales que evidencia la capital puntana. Dijo que calles neurálgicas como Bolívar, Martín de Loyola, Aristóbulo del Valle y avenida España se convierten en ríos porque el agua no tiene escapatoria. Incluso no se entiende por qué taparon los canales de Aristóbulo del Valle y de Sucre, acentuó.
Sosa tomó distancia de los dueños de los coches al manifestar que la decisión de salir o no a la calle no pasa por ellos sino por los propietarios. Nosotros como choferes agregó recibimos órdenes y muchos salimos con la advertencia del dueño de que apenas llueve hay que guardar el auto porque le sale más caro arreglarlo que lo que obtiene de ganancia.
Si es por nosotros salimos a trabajar en esas condiciones, adelantó el sindicalista aunque luego reconoció que los problemas crónicos de la ciudad hacen que se llene de agua el vehículo y convivan con la posibilidad de quedarse a pie.
La intención de los conductores de no parar tiene una razón: el titular del auto le descuenta de su ganancia diaria el tiempo en que el auto está fuera de funcionamiento.
Piden que el control empiece por las agencias
A partir del reclamo de los usuarios, los trabajadores del servicio semipúblico coinciden en que el Municipio debería aplicar alguna medida para que la ciudad no se quede sin taxis los días de lluvia.
Y expresaron que el primer foco de presión sería sobre las agencias. La Intendencia tendría que ocuparse de exigir a las agencias que tengan autos en casos de emergencia climática, reclamó Dominguez.
Sosa también cree que el compromiso debe surgir de las centrales a las que se tiene acceso vía telefónica. Hay que llamar a la reflexión a las agencias. Después allí se deberá definir si la selección de los autos se hace por sorteo, por inscripción voluntaria o cualquier otra opción, aventuró.
Ambos creen que si la Comuna activa los mecanismos de contralor se pondría fin a la decisión de las agencias de descolgar los teléfonos cuando nos visitan las lluvias y tormentas.
La zona norte, la menos deseada
Algunos lo llaman los barrios nuevos, otros toman como referencia el Puente Favaloro, las rotondas sobre la ruta provincial Nº 3 o la Plaza del Cerro. En la guía telefónica aparecen todos unidos bajo la denominación barrio Viva San Luis, en los planos figuran decenas de nombres individuales y para el Municipio se trata simplemente de las 4 mil viviendas.
Al margen de cómo se la identifica, la zona es la menos deseada por los taxistas para transitar tras cada precipitación. En el sector norte no se puede andar, se tiene que entrar en una cuatro por cuatro, graficó uno de los conductores consultados por este matutino.
Hay lugares insólitos donde las cuadras son impasables. En la zona norte sólo asfaltaron dos o tres calles y en el resto no se puede pasar, reflexionó otro taxista.
El sector incluye dentro de esa calificación a todos los barrios ubicados detrás de la ex ruta nacional Nº 147, como es el caso del Eva Perón.
Pero la zona roja por el estado de las calles no termina ahí. Los taxistas también aseguran que los barrios 1º de Mayo y San Martín Anexo son bastante castigados porque desemboca toda el agua de la ciudad.
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