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FUE PROSTITUTA Y AHORA ERA NIÑERA
La acusada de apuñalar a un hombre prefirió el silencio en la indagatoria
La acusaron de Homicidio simple y pidió ocho días de prórroga. El defensor dijo que la joven declarará en la semana.
De caminar lento, cabeza gacha pese a que la tenía tapada y manos esposadas por delante, Silvia Yolanda Freyre dirigió sus pasos hacia el Juzgado del Crimen Nº 2 acompañada de un policía. La esperaban en el despacho el juez de turno durante la feria, Jorge Sabaini Zapata, la secretaria Asma Haydar, la fiscal Sonia Fernández y su defensor, Vicente Cuesta.
Entre la conveniencia de hacerla declarar al inicio de la causa o esperar que transcurran algunas de las pruebas que piensa solicitar en la semana, el patrocinante de Silvia eligió la segunda opción. Entonces la detenida le dijo a Sabaini que no iba a declarar por ahora y que usará el derecho de solicitar ocho días de prórroga para presentar pruebas.
Ante la negativa, el acto de ayer a la mañana fue breve y sin más contenidos que la información formal a Freyre de que es la única sospechosa del crimen de Ciro del Carmen Osorio Jara, ocurrido entre la noche del jueves y la madrugada del viernes pasado.
Osorio, de 51 años y chileno de nacimiento, murió apuñalado aparentemente por Freyre, quien se negaba a mantener una relación amorosa con la víctima. La mujer hace más de dos años que vive en pareja con Fernando Morán, un hombre que fue apuñalado por Osorio el jueves a la noche, horas antes del crimen.
Recuperado de las lesiones y con el alta del hospital desde el viernes a última hora, luego de una compleja operación, Morán estuvo cerca de su pareja ayer en Tribunales. La acompañó, la vio entrar al despacho y luego mantuvo una conversación con Cuesta.
El abogado dijo que no es cierto que el concubino de Freyre sea el regenteador un prostíbulo, tal como lo informó una alta fuente policial. Se dedica a trabajar en unas colmenas que tiene con su padre, señaló Cuesta.
Por su parte, la Policía en la persona del comisario Jorge Escudero, jefe de Judiciales insistió en que Morán es el propietario, o al menos el gerenciador, de un cabaret que queda por ruta 7, pasando avenida Lafinur.
Trabajaba como niñera
Lo que nadie cercano a la investigación duda es que Silvia Freyre ejerció la prostitución hasta hace por lo menos dos años. Luego se alejó de ámbito, señaló el defensor, quien agregó que Osorio Jara tuvo sus primeros contactos con la joven cuando ella trabajaba con su cuerpo.
Según Cuesta, desde que dejó de prostituirse, Silvia deseaba romper definitivamente lazos con el ambiente de los cabarets. Y había empezado por el buen camino cuando consiguió un trabajo como niñera en una casa cercana a la que comparte con Morán.
Frente al juez, la joven de 26 años exhibió sin querer varias escoriaciones en sus dedos, productos del forcejeo que habría protagonizado con su víctima. Y además dejó ver una venda que abrazaba uno de sus brazos.
La calificación que dio el juez al hecho es la de Homicidio simple. Con seguridad, la defensa buscará interponer algún atenuante para conseguir una pena excarcelable.
A los presentes en la indagatoria les quedó la sensación de que Freyre estaba muy deprimida, desganada y sin ánimo para enfrentar la situación. Y no se explicaban cómo una mujer de la contextura física de la detenida pudiera hacer frente y ultimar a un varón presumiblemente más robusto.
El silencio que ayer mantuvo la imputada podría romperse con el correr de la prórroga, ya que el abogado considera importante para el éxito de su plan de defensa que la joven se decida a contar detalles de lo que sucedió la noche del crimen.
RESULTADOS DE LA NECROPSIA
Osorio Jara tuvo una larga agonía
Así lo determinó el examen al cadáver que realizó el forense Jorge Giboín. En el estómago, la víctima fue apuñalada dos veces.
No fue rápida la muerte, la agonía fue larga, explicó el médico forense, Jorge Giboín, a cargo de realizar la necropsia al cuerpo de quien en vida fuera Ciro del Carmen Osorio Jara.
El viernes, 20 horas después de que se produjera el deceso del chileno apuñalado cuatro veces, los resultados de la autopsia arrojaron los detalles sobre el hecho.
Después de realizado el examen interno y externo del cuerpo, Giboín dictaminó que la muerte de Jara se produjo a causa de un shock hipobolémico, es decir, la pérdida de sangre interna.
De las cuatro heridas que recibió Jara, la doble puñalada en el abdomen por encima del ombligo y que afectó al hígado, determinó la muerte del sujeto. Las otras dos heridas, una en el cuello del lado derecho y otra, en el tórax, cerca de la tetilla izquierda habían afectado sólo la piel sin involucrar otros órganos, ni venas, ni arterias, explicó el forense.
Jara presentaba también un corte entre los dedos de la mano derecha. La herida habría sido recibida en el momento en que el hombre trataba de defenderse del ataque de la mujer.
Un fuerte olor a alcohol emanaba del cuerpo, informó Giboín, lo que hace suponer que Jara habría ingerido algún tipo de bebida alcohólica antes de morir.
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