• Domingo 7 de enero de 2007 | San Luis, República Argentina

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EL MUNDO

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Continua la violencia

Irak revisaría relaciones con países que criticaron la ejecución de Saddam

 

El primer ministro consideró que “no han respetado la voluntad del pueblo iraquí”.

 

El primer ministro de Irak, Nuri al Maliki, amenazó ayer con “revisar” sus relaciones “con todos los Estados que no han respetado la voluntad del pueblo iraquí” sobre la ejecución del ex dictador Saddam Hussein.

El gobierno podría “verse obligado a revisar sus relaciones con todos los Estados que no han respetado la voluntad del pueblo iraquí”, amenazó Maliki, durante una ceremonia oficial organizada para celebrar el 86 aniversario de la fundación del ejército de Irak.

“Rechazamos y condenamos las reacciones, oficiales o a través de los medios de comunicación, de ciertos gobiernos”, comentó Maliki.

“Estamos estupefactos de las reacciones de ciertos gobiernos que lloran la suerte del déspota con el pretexto de que fue ejecutado un día santo, mientras que él siempre violó las fiestas santas”, dijo.

“Estimamos que se trata de una insidiosa sedición, de una flagrante interferencia en los asuntos internos de Irak, y un insulto a las familias de las víctimas”, añadió.

El primer ministro dijo también que las fuerzas del país lanzarán un nuevo esfuerzo para controlar los vecindarios de Bagdad castigados por ataques de milicianos y la violencia sectaria.

Indicó que los soldados iraquíes contarán con la ayuda de las fuerzas extranjeras.

“El plan de seguridad de Bagdad está listo ahora, y contamos con nuestras fuerzas armadas para implementarlo, con la ayuda de las fuerzas multinacionales. Los líderes (que implementen el operativo) pedirán ayuda a estas fuerzas en caso de que sea necesario”, manifestó.

Los soldados iraquíes comenzarán a asaltar a los milicianos barrio por barrio en la capital este fin de semana, un primer paso de la estrategia de la Casa Blanca para contener a los insurgentes sunitas y a los escuadrones de la muerte chiítas, dijeron consejeros clave del primer ministro.

“El plan de seguridad de Bagdad no ofrecerá un refugio seguro para los fugitivos, sin importar su etnia o afiliación política, y castigaremos a cualquiera que dude en implementar las órdenes debido a su etnia o a sus antecedentes políticos”, declaró Al Maliki.

“Prohíbo a todos los partidos políticos y organizaciones que practiquen cualquier actividad partidaria en las fuerzas armadas”, sostuvo.

Los primeros detalles del nuevo plan emergieron el viernes, un día después que el presidente estadounidense George W. Bush y Al Maliki dialogaron durante casi dos horas en una video conferencia.

Bush espera detallar la nueva estrategia en los próximos días.

Se desconocía si el nuevo esfuerzo había comenzado ayer.

No se veían evidencias de una mayor presencia de fuerzas iraquíes o estadounidenses en las calles de Bagdad, y los niveles de violencia eran los normales.

La policía dijo que cuatro civiles murieron en dos ataques diferentes con vehículos cargados de explosivos en la capital. Uno de ellos detonó mientras estaba estacionado cerca de una estación de combustibles en el vecindario de Dora, en el sur de Bagdad, a la medianoche. Tres personas murieron y otras cuatro resultaron heridas.

El otro coche-bomba apuntó a un convoy de un prominente funcionario de la policía iraquí en el vecindario de Karrada, en el centro de Bagdad, matando a un transeúnte y lesionando a otras seis personas.

El director de la policía de emergencia en la capital, el mayor general Ali al-Yassiri, sobrevivió al ataque, expresó un funcionario policial a condición de mantener su nombre en el anonimato porque no estaba autorizado a dialogar con la prensa. Tres de sus guardaespaldas resultaron heridos.

Al Maliki le pidió paciencia a los residentes de Bagdad mientras se implementa el nuevo operativo de seguridad.

 

 

 

Conflicto en medio oriente

Breve incursión israelí en la Franja de Gaza

 

El ejército israelí penetró brevemente en la Franja de Gaza por primera vez desde que entró en vigencia la tregua declarada el 26 de noviembre en ese territorio, donde un fotógrafo de la Agencia France Presse, el peruano Jaime Rázuri, seguía aayer en poder de sus secuestradores.

“Varios tanques y excavadoras entraron en una zona deshabitada en el este del campo de refugiados de Jabaliya, después del lanzamiento de cohetes” desde ese mismo lugar, indicó una fuente de seguridad palestina.

Los vehículos blindados permanecieron desplegados sobre el terreno alrededor de una hora antes de retirarse, sin que se produjera ningún intercambio de disparos.

Sin embargo, un portavoz del ejército israelí desmintió cualquier incursión en ese sector.

Según los términos del acuerdo alcanzado el 26 de noviembre, los grupos armados palestinos se habían comprometido a cesar los disparos de cohetes artesanales a cambio de la retirada de las tropas israelíes en el norte de la Franja de Gaza.

Desde entonces, unos 70 proyectiles cayeron en el territorio del Estado hebreo.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, había ordenado la semana pasada la reanudación de los ataques contra los grupos armados palestinos que lanzan cohetes contra Israel y violan el último compromiso sellado.

La tensión reinaba ayer en la Franja de Gaza, escenario en los últimos días de un rebrote de la violencia fratricida entre militantes del movimiento islamista Hamas, en el poder, y de Fatah, el partido del presidente palestino, Mahmud Abbas.

Pese a un acuerdo entre Abbas y el primer ministro, Ismail Haniyeh, los enfrentamientos se siguen produciendo.

Choques esporádicos tuvieron lugar en la noche del viernes, sobre todo en la ciudad de Gaza, donde se desplegaron los servicios de seguridad, fieles a Abbas.

Fatah y Hamas han concluido varios acuerdos para un alto el fuego, pero ninguno de ellos ha sido respetado.

Los enfrentamientos, frecuentes desde la victoria electoral de enero de 2006 de Hamas, se intensificaron después de que el mes pasado, el presidente palestino llamara a unas elecciones anticipadas para tratar de desbloquear la crisis político-financiera en los territorios palestinos, privados de la ayuda económica internacional.

Hamas, considerado un grupo terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, tachó la iniciativa de Abbas de “golpe de Estado”.

En los últimos meses, fracasaron las negociaciones para crear un gobierno de unión nacional entre Fatah y Hamas que debía permitir reactivar la ayuda internacional y paliar la acuciante crisis económica que afecta a la población y ha dejado a miles de funcionarios sin percibir sus salarios.

 

 

Dicen que le quedan meses

Inteligencia de Estados Unidos insiste en que Fidel Castro padece una enfermedad terminal

 

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos continúan creyendo que el presidente de Cuba, Fidel Castro, padece una enfermedad terminal y que le quedan “meses, no años” de vida, dijo ayer una portavoz.

Aunque un doctor español que visitó a Castro el mes pasado negó que el mandatario cubano tenga cáncer, Ross Feinstein, portavoz de la Oficina del director de Inteligencia Nacional, dijo que “está enfermo terminalmente”.

“Nosotros creemos que le quedan meses, no años”, dijo Feinstein, añadiendo que “nada ha cambiado en la evaluación” desde que el médico español hizo las declaraciones sobre Castro el mes pasado.

El entonces director de los servicios de inteligencia estadounidenses, John Negroponte —nombrado el viernes subsecretario del Departamento de Estado y sustituido por Michael McConell— dijo al Washington Post el 15 de diciembre que “todo lo que vemos indica que no falta mucho (...) meses, no años”.

Castro, de 80 años, sometido a una intervención quirúrgica el 27 de julio, está “en un proceso de recuperación, lento pero progresivo”, dijo a la prensa al regresar de Cuba José Luis García Sabrido.

García Sabrido, que encabeza la unidad de cirugía de un importante hospital de Madrid y es considerado por la prensa española como un gastroenterólogo de primer nivel, calificó la condición de Castro como “buena”.

En el poder desde 1959, Fidel Castro no ha sido visto en público desde hace cinco meses, y han sido escasos los reportes médicos desde que se hizo pública su cirugía intestinal. En Cuba, la salud de Castro ha sido tratada como un secreto de Estado.

La convalecencia hizo que Castro entregara temporalmente el poder a su hermano Raúl Castro, de 75 años de edad, el pasado 31 de julio, quien sostiene que Fidel se recupera.

Pero el 2 de diciembre Fidel Castro fue homenajeado en Cuba con un desfile militar, en el marco de los postergados festejos de su cumpleaños (13 de agosto), y su ausencia provocó dudas sobre la gravedad de su enfermedad e incluso su cercanía con la muerte.

Castro también faltó a la sesión anual más importante del Parlamento cubano, a la que sólo había faltado en otra ocasión, en 2002, y tras casi 48 años en el poder.

“Sobre mi recuperación siempre advertí que sería un proceso prolongado, pero está lejos de ser una batalla perdida”, dijo Castro el 30 de diciembre en una nota entregada a la prensa.

Funcionarios estadounidenses dijeron de manera privada que tienen dudas de la evaluación del médico español sobre Castro.

Los cubanos, acostumbrados durante décadas a la presencia dominante de Castro en los medios de comunicación oficiales, aún no se familiarizan del todo con su ausencia.

“No estaba en condiciones”, dijo Castro al explicar su ausencia también en una gala cultural efectuada en Cuba a finales de noviembre y principios de diciembre, en la que participó su entrañable amigo, el escritor colombiano Gabriel García Márquez, y que estuvo en la isla casi un mes sin ver al mandatario.

“No tiene cáncer terminal, fue lo que nos dijo el gobierno cubano”, dijo el representante republicano por Kansas, Jerry Moran, uno de los legisladores estadounidenses que viajaron a Cuba a finales del año pasado.

Aunque tampoco los legisladores pudieron entrevistarse con Fidel Castro, porque, según argumentó el gobierno de la isla, “los médicos que lo tratan lo mantienen aislado hasta de su propia familia”.

Desde que asumió la presidencia, Raúl Castro ofreció dialogar con Estados Unidos en dos oportunidades.

Estados Unidos respondió oficialmente que el diálogo tenía que tener lugar primero entre el gobierno cubano y su pueblo. (NA)