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La seguridad en la noche de San Luis
Los boliches puntanos no tienen una norma que exija patovicas autorizados
La ordenanza municipal antes de tomar vigencia fue vetada por el intendente capitalino. Posteriormente no se volvió a tratar.
Actualmente más del 80% de los propietarios de bares, bailantas y boliches ubicados en cercanías de la ciudad no tienen personal de seguridad autorizado. Sus propios dueños lo confirman. En octubre del año pasado la ordenanza que exigía un mayor control a estas personas, antes de tomar vigencia fue vetada por el intendente capitalino y posteriormente no se volvió a tratar. Esta situación sin duda trajo preocupación a un importante sector de la comunidad que se interesa por la seguridad de sus hijos cada vez que asisten a este tipo de lugares.
Dentro de los principales requisitos que exigía la ordenanza municipal 2881 a los patovicas estaba: ser ciudadano argentino mayor de 21 años, tener su domicilio acreditado en la ciudad de San Luis, presentar antecedentes personales, poseer libreta sanitaria, presentar certificado de aptitud psicofísico expedido por autoridad sanitaria competente, un test completo de comprobación mental, examen físico general y un certificado de buena conducta. Desafortunadamente este mandato no tomó vigencia.
Tener un buen cuerpo y conocer cuál es la función que deben realizar es todo lo que piden los dueños de los bares y boliches. Estudio en la Universidad Nacional de San Luis, pero los viernes y sábados trabajo en la seguridad de un boliche. Hasta el momento no he tenido grandes problemas. Generalmente cuando ocurre algo fuera de lo normal intentamos calmar la situación y hablar con las personas que alteran el orden del lugar. Se les pide amablemente que se retiren y si no acceden hay que llenarse de paciencia e intentarlo las veces que sea necesario, dijo Javier Martínez, un joven de 26 años oriundo de Mendoza. Esta es la segunda vez que trabajo en este rubro, estoy muy a gusto pero sinceramente hay días que se me agota la paciencia. La gente cuando se emborracha es muy difícil de controlar pero pase lo que pase tenemos órdenes estrictas de no golpear ni tratar agresivamente a nadie, relató Martínez durante su diálogo con El Diario de la República.
Hijos del rigor
Según el Ministerio de Gobierno porteño en el 2004, antes de la tragedia de Cromañón sólo habían registrados entre 24 y 36 patovicas. Actualmente el número ascendió a más de mil, de los cuales el 15% está en relación de dependencia con los locales bailables y el resto trabaja en fábricas, supermercados, negocios, bancos y dependen exclusivamente de empresas de seguridad.
En San Luis la realidad es otra. A pesar de que la noche puntana es más tranquila que la de otras provincias, los controles se intensificaron luego de una serie de falencias ocurridas en el Gran Buenos Aires. Es bueno hacer trabajos de prevención para evitar víctimas en un futuro, dijo el jefe de Relaciones Policiales Carlos Pereyra.
Control policial
La Policía de la Provincia los fines de semana entre las 5 y las 7 recorre las calles patrullando las salidas de los boliches. Utilizan todos los móviles disponibles del comando, y las comisarías tienen la orden estricta de recorrer permanentemente el sector céntrico y las zonas aledañas a los boliches.
Cada boliche o lugar nocturno tiene su personal de vigilancia, en algunos casos son policías retirados. Esto sin duda beneficia al local. Es bueno que en los locales bailables haya gente idónea y preparada para contener a todo el público que llega a estos lugares en búsqueda de diversión. Hay que tener muy en cuenta que no todos los lugares son iguales. Hay gente que prefiere la bailanta y otros en cambio los boliches. Todos los ambientes y su gente son distintos, razones más que suficientes para poner personal de seguridad altamente capacitado para cualquier tipo de problemas, sostuvo Pereyra.
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