• Lunes 18 de diciembre de 2006 | San Luis, República Argentina

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EDITORIAL

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Números simples

 

Se sospecha de casi todas las fuentes a partir de las cuales se toman datos, se los contextualiza y se obtiene información. Todo parece estar sesgado por apreciaciones subjetivas, por condicionamientos económicos, por interpretaciones forzadas, por distinto tipo de intereses.

Cuando los valores son relativos, cuando se debe elegir algún ángulo de comparación, las conclusiones se complican.

Si la fuente informativa no guarda relación con los interesados, si se trata de guarismos calculados a partir de una técnica con base y rigor científico, si las diferencias son abismales, sostenidas y contundentes, entonces el margen de error se achica, queda poco margen para las subjetividades y las conclusiones ganan un valor de verdad que debe ser reconocido por cualquier analista coherente y sensato.

En el día de ayer se publicó un informe de la Consultora Delphos que muestra cifras elocuentes a la hora de juzgar la realidad económica, financiera y social de las provincias argentinas. Los valores son contundentes en sí mismos y sobresalientes a la hora de la comparación con el resto de las regiones del país. Además la evolución es favorable.

Solvente y eficiente, sería el juicio que merece la realidad fiscal. La solvencia permite responder a los compromisos, alivia a los contratantes, estimula la inversión, todos los partícipes de un mercado quieren hacer negocios con alguien solvente y eficiente y éste tiene la libertad de elegir si los hará o no y con quién contratará. Tiene libertad, autonomía, soberanía, la posibilidad de decidir su destino en forma autónoma y con pleno ejercicio de todo el libre albedrío a la hora de decidir. Hay desarrollo, hay infraestructura y hay competitividad.

Los indicadores no mienten. En todo lo bueno se está por encima del promedio nacional y en todo lo malo se está por debajo. Cada uno es libre de interpretar y de opinar, claro que en este caso pareciera simplemente tratarse de saber leer y escribir, sumar y restar. No son tecnicismos sofisticados, son valores claros que llevan a conclusiones inequívocas.

Por otra parte, el gobierno provincial insiste en que la deuda descripta en el informe no es tal. Bien cabría agregar que a más de todo lo mencionado hay una reserva de fondos a tener muy en cuenta y hay una deuda que la Nación ignora y soslaya, pero que tarde o temprano deberá reconocer y honrar.

La explicación de este presente pasa por la austeridad, pasa por el esfuerzo de todos los puntanos, pasa por la transparencia y una vocación de progreso inclaudicable. No gastar más de lo que ingresa es una regla de oro que ha llevado a esta realidad.

Se puede ser todo lo necio que se quiera, se puede vivir en la ficción de los supuestos, las versiones, los rumores y los fantasmas. Pero se debe conservar un mínimo de honestidad intelectual y de sentido común para admitir que algo se ha hecho, que San Luis ocupa un espacio importante en el concierto nacional y que las perspectivas sólo hablan de crecer y crecer. Con ideas, con una visión estratégica destacable y con un optimismo al que jamás se deberá renunciar.