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BOMBEROS Y DEFENSA CIVIL ATENDIERON NUMEROSOS PEDIDOS DE AYUDA
Casas inundadas y personas atrapadas en sus autos, tras una fuerte tormenta
El sábado a la noche en sólo 10 minutos cayeron cerca de 40 milímetros. En la madrugada volvió a llover. Algunos desagües colapsaron. Varias casas debieron ser desagotadas y algunas evacuadas.
Una gran cantidad de llamados telefónicos se recibieron el sábado a la noche y el domingo a la madrugada en el cuartel de bomberos voluntarios El Fortín, como también en Defensa Civil Municipal, a raíz de los inconvenientes registrados por la fuerte tormenta de lluvia y graniza acaecida en Villa Mercedes y sus alrededores.
El sábado a la noche alrededor de 40 milímetros acusaron en sólo 10 minutos los pluviómetros del Consorcio de Usuarios de Riego y del Servicio Meteorológico Nacional con asiento en Villa Reynolds, una cantidad bastante poco común en tan escaso tiempo, lo que hizo que algunos desagües colapsaran. Después, con la lluvia que cayó a las 3 de la madrugada, el registro creció a 45 milímetros, según informó una fuente del Servicio Meteorológico del aeropuerto de Villa Reynolds.
El bombero Pablo Píccolo, del cuartel El Fortín, comentó a El Diario de la República que tuvimos numerosos llamados en la guardia por distintos tipos de emergencias, que fueron cubiertas por tres dotaciones con 15 bomberos, desde desagote de viviendas hasta rescate de personas, que habían quedado virtualmente atrapadas en sus vehículos en arterias anegadas, especialmente en el sector este, donde la ciudad es más baja y por consiguiente hacia donde fluye más el agua.
Algunas de esas emergencias se dieron en la avenida Juan Domingo Perón al 2000, también en Carlos Pellegrini al 150, en el extremo este de San Juan y también en Pedernera al 1400.
Defensa Civil Municipal también atendió llamados realizados al 103, también por problemas de desagües saturados, en especial en la zona este de Villa Mercedes. Además se registró un vuelco en la ruta Nº 148 norte, a la altura del paraje Quebracho de la Cruz, en el cual resultó lesionado su conductor que fue trasladado en ambulancia al Policlínico Regional, comentó Jorge Barroso, titular de la repartición.
Sobre ese accidente Barroso acotó que se debió a que la carpeta asfáltica fue anegada por el agua en un importante tramo, por lo que sugerimos que se interrumpiera el tráfico a fin de evitar otros siniestros.
Otro de los operativos llevados a cabo por Defensa Civil fue la evacuación de una familia afincada en la avenida Los Alamos, en cercanías de la Autopista de las Serranías Puntanas, en el norte de Villa Mercedes. La casa de estas personas resultó inundada, por lo que en principio las trasladamos al Palacio Municipal de los Deportes José María Gatica, donde se les dio abrigo y alimentos mientras se trabajaba en el inmueble. A posterior la familia se alojó en casa de parientes.
Además de bomberos y Defensa Civil, en las emergencias participó también personal del Centro de Control y Coordinación de Inspecciones (CCCI) y del Policlínico Regional Juan Domingo Perón.
La tormenta del sábado incluyó viento y granizo, siendo la más fuerte de las últimas semanas, aunque en los últimos días se registraron fenómenos similares, mientras que el pronóstico oficial anuncia tiempo inestable para los próximos días.
Despues de la sequia
Una tormenta de granizo provocó numerosos daños en Justo Daract
Una intensa tormenta de granizo se desencadenó sobre Justo Daract en el atardecer del sábado, por lo copioso y el tamaño de las piedras caídas durante diez minutos la arboleda urbana sufrió mucho daño, como así también centenares de vidrios domiciliarios resultaron rotos y varios automóviles quedaron dañados. Según datos proporcionados por Defensa Civil, la lluvia caída alcanzó los 20 milímetros. Aunque se conocía el alerta meteorológica anunciada por el Servicio Meteorológico Nacional, desde las bases de Villa Mercedes y Río Cuarto, no tuvo mucha difusión entre la población.
A las 18:58 comenzó a caer piedra en seco, sorprendiendo por su tamaño ya que la gran mayoría superaba los 3 centímetros de diámetro y llegaban hasta 5 centímetros de tamaño, lo que lógicamente por su peso y velocidad de caída provocaba daños en toda el área urbana.
El paisaje fue cambiando en pocos minutos, ya que al principio comenzó a levantarse una nube de polvillo debido a la pedrea en seco, hasta que comenzó a humedecerse la tierra que simultáneamente cambiaba de color y se tornaba en albiverde por la cantidad de piedra que se acumulaba y las hojas de los árboles que comenzaban a formar una espesa carpeta.
La zona más afectada era desde el centro hacia el este, por lo que los barrios más dañados fueron Mataderos, Libertario Ferrari, Centro e Independencia, y hacia el oeste se atenuaban los efectos del fenómeno climático.
Los automovilistas buscaron rápidamente refugio en estaciones de servicio o junto a edificios mas elevados para tratar de proteger a sus automóviles y como la tormenta se desplazaba de sur a norte, los vidrios de las fachadas mas dañadas fueron lógicamente las que dan hacia el sur.
Según la creencia popular, los vientos que provienen del sur, son de alguna manera atenuados o levantados por la presencia de la depresión del Río Quinto, pero en los últimos años, los tornados y fuertes tormentas cumplen casualmente con ese recorrido. Así ocurrió el sábado, cuando se podían avistar los negros nubarrones y la polvareda que levantaba el frente de tormenta, pero no se presagiaba que seria tan intenso el granizo que acompañaba a la tormenta.
Si bien es cierto en casi toda la zona céntrica hubo rotura de vidrios en las viviendas, los mayores daños se produjeron en las 150 Viviendas (Barrio Ilusión) cuyos ventanales y claraboyas tienen menor protección y lógicamente sucumbieron ante la intensidad de la piedra caída. Además, varios automóviles evidenciaban abolladuras producto del inesperado granizo.
También hubo inconvenientes en las comunicaciones telefónicas, fijas e inalámbricas, y por largos períodos los sistemas quedaron fuera de servicio. Esto fue más problemático durante y después de la tormenta, cuando los vecinos querían comunicarse con sus familiares para conocer los daños sufridos y el estado en que se encontraban.
Se estima que el 50% del follaje de los árboles se encontraba caído en calles y veredas, ofreciendo la ciudad un aspecto inusual, cubierta de verde, con miles de montículos de hojas que los vecinos desde temprano comenzaron a formar al limpiar sus domicilios.
En otras localidades del interior, como La Toma, Merlo, Potrero de los Funes, El Trapiche y Naschel, la lluvia caída rondó entre los 10 y 20 milímetros, acompañada de viento o granizo leve. Las cifras má altas se registraron en Juana Koslay y Villa de la Quebrada, con 26 y 30 milímetros respectivamente. |