• Miércoles 22 de noviembre de 2006 | San Luis, República Argentina

Clasificados | Editorial | Opiniones | Cultura | Villa Mercedes | Interior | Archivo

Policiales

Imprimir

PENITENCIARIA PROVINCIAL

Se sumaron a la huelga otros 60 internos

 

En total hay 160 presos en protesta. Reclaman la presencia de una autoridad.

 

A los ocupantes de la Unidad de Condenados que hace una semana se declararon en huelga de hambre se plegaron desde ayer a la mañana 60 internos de la Unidad de Procesados, con lo que el panorama en la Penitenciaría Provincial está teñido de una peligrosa alerta.

El clima adentro del penal es tenso desde que el lunes los cien condenados que reclaman por una rebaja de pena anunciaron que llevarían su protesta al extremo: los internos ya ni siquiera ingieren bebidas.

Enterados de la situación de sus compañeros, sesenta presos procesados (aquéllos que aún no reciben condena) se acoplaron a la protesta. Los internos no indican si también se negarán a tomar agua o si su medida sólo niega la incorporación de sólidos a sus organismos.

Sea como sea, el flamante jefe del Servicio Penitenciario Provincial, Guillermo López, se enfrentó con un panorama complicado apenas asumió. Tiene 160 presos que se niegan a comer y la sensación de que el clima estallará de un momento a otro.

López, coronel retirado y con experiencia en el manejo de cárceles de Buenos Aires, vino a normalizar la situación del sistema penitenciario de San Luis, que estuvo intervenido durante cinco años. Desde que se hizo cargo, el nuevo jefe hizo recorridas por los pabellones e intercambió algunas palabras con los internos.

Si bien las autoridades de la cárcel buscan mantener la normalidad pese a la protesta, en las próximas horas las rutinas podrían tener modificaciones. Es que los condenados anunciaron que el próximo paso sería negarse a recibir las visitas el fin de semana.

En las notas firmadas por los procesados que se plegaron a la medida, se explica en primer término que la intención es apoyar a los otros internos que mantienen la huelga. Y en el segundo punto piden la aceleración de causas judiciales.

“Es algo muy normal en las cárceles que internos de una Unidad apoyen a los de otra. Incluso cuando los penados iniciaron la protesta solicitaron celeridad en las causas de los procesados”, dijo Ariel Parrillis, el procurador penitenciario.

Pese a que padece una intensa gripe desde hace días, Parrillis es una de las pocas personas que ha mantenido entrevistas periódicas con los internos en protesta. Cada pabellón nombró un delegado para las negociaciones.

La Unidad de Condenados tiene unos 200 internos. La mitad está en huelga y la otra no se pliega por temor a perder los beneficios de los que ya gozan, como salidas laborales y libertades condicionales. Allí quienes siguen de cerca la situación avizoran otro posible conflicto: temen a que comiencen a aflorar rencillas internas.

En la Unidad de Procesados hay 178 internos, lo que la convierte en la más numerosa y la más conflictiva del penal. Sesenta ya están en huelga, aunque no se descarta que en las próximas horas se sumen más voluntades abstinentes.

Los presos saben que la ley que permitió las rebajas de penas de años atrás está derogada, por lo que en caso de que el Poder Ejecutivo evalúe sus peticiones debe dictarse una nueva ley, que tardará un tiempo en ejecutarse, eventualmente.

De todas formas, los internos en reclamo insisten en la presencia en la cárcel de una autoridad con cierto rango que atienda y tome contacto directo con el problema.

 

 

BARRIO 9 DE JULIO

Mujer apuñalada

 

Nadie acierta a explicar porqué el domingo a la tarde una mujer apuñaló a otra, de 20 años, en el barrio 9 de Julio. Al hecho fue convocada la Policía, pero finalmente la damnificada y su concubino se negaron a radicar la denuncia.

La Policía encontró a la herida sentada en el patio delantero de su casa. De apellido Cabrera, la mujer fue en una ambulancia a hacerse revisar.

La Policía hizo averiguaciones entre los allegados a la víctima y de ellas concluyó que una mujer, acompañada de un hombre, se acercó hasta la casa de Cabrera y, sin ninguna manifestación, le clavó un elemento punzante.

Como los testigos sabían el nombre y el domicilio de la agresora, la Policía se dirigió a buscarla. Golpearon a la puerta del domicilio indicado, pero nadie salió a atenderlos.

 

 

NO HUBO HERIDOS DE GRAVEDAD

Choque en cadena de cuatro vehículos frente al Complejo Sanitario

 

Fue ayer a la mañana. Dos de los protagonistas fueron remises, otro un automóvil particular y el cuarto una camioneta.

 

Un cuádruple choque se produjo ayer a la mañana frente al Complejo Sanitario San Luis. Los participantes del accidente fueron dos taxis y dos vehículos particulares que colisionaron en el cruce de Héroes de Malvinas y Leandro N. Alem. No hubo que lamentar heridas graves, aunque la conductora de uno de los autos debió ser trasladada al policlínico con lesiones leves para realizarle las observaciones correspondientes en estos casos.

Un taxi FIAT Duna blanco era conducido por Javier Carlos Maure, domiciliado en el barrio 123 Viviendas; el otro taxi era un FIAT Duna rojo piloteado por Viviana Nelda Arias, de 42 años, del barrio Fresnos Americanos. El tercer vehículo en cuestión era un Peugeot 504 azul oscuro de Alicia Susana De Angelis, de 52 años, y por último la camioneta Chevrolet blanca de Héctor José Mainero, de 75 años.

Alrededor de las 8:20 de la mañana, un embotellamiento enfrente del policlínico local derivó en un choque simultáneo de trompas y paragolpes.

La secuencia de los hechos fue la siguiente: el Peugeot azul de De Angelis iba adelante y frenó.

Detrás circulaba el taxi Duna rojo conducido por Viviana Arias. Al ver que el otro vehículo frenó, la taxista también lo hizo.

La camioneta que venía detrás del taxi frenó, pero igual embistió al Duna en la parte trasera. Y unos instantes después el taxi Duna blanco, que circulaba detrás de la camioneta, la chocó en la parte trasera.

Según informó una oficial de Accidentología Vial, el múltiple accidente produjo daños importantes en los vehículos. La conductora del taxi rojo, Arias, quedó en observaciones y su auto fue el más perjudicado, con destrozos en las partes delantera y trasera.

Ambos taxis trasladaban pasajeros que después de ocurrido el suceso descendieron de los autos y se fueron caminando, sin dejar constancia de su presencia en el incidente.

 

Más accidentes

 

Otro accidente se produjo en el cruce de la avenida Julio A. Roca y Mitre de la capital puntana cuando un automóvil colisionó con una camioneta Toyota. El auto, un FIAT Uno, era conducido en el momento del siniestro por Carlos Gabriel Muñoz con domicilio en el barrio CGT. La camioneta era manejada por Pedro Lucio Becerra, domiciliado en avenida Lafinur. Los conductores involucrados en el choque no sufrieron lesiones.

Otro siniestro tuvo lugar en la Autopista de las Serranías Puntanas, a la altura del Autódromo San Luis.

Un automóvil Renault Mégane conducido por Horacio Gustavo Bonini y acompañado por Leonardo Salvatierra, ambos con domicilio en la provincia de Santa Fe, colisionó con una camioneta Peugeot manejada por Marco Cayetano Salinas, proveniente de Quines.

Bonini, el conductor del Mégane, fue trasladado al Complejo Sanitario San Luis para observaciones.

Un tercer accidente tuvo como escenario la avenida Julio A. Roca pero esta vez en el cruce con San Martín. Una motocicleta Zanella de 150 centímetros cúbicos conducida por Analía Gabriela Cabrera chocó con un auto Iveco de José Luis Seneraga, con domicilio en San Rafael, provincia de Mendoza. Cabrera fue trasladada al Policlínico local a raíz de algunas lesiones recibidas en el choque.

 

Ciclista atropellado

 

Anoche alrededor de las 21 un ciclista fue atropellado cuando circulaba por inmediaciones del puente derivador. Fue trasladado al Complejo Sanitario.

 

 

 

ATAQUE EN LAS AFUERAS DE VILLA MERCEDES

Apuñalaron al dueño de una quinta en un intento de robo

 

“Un vaso de agua no se le niega a nadie”, reza un antiguo refrán. Por eso y porque los tres pibes de entre 14 y 15 años que llamaron a su puerta pidiendo un poco del líquido vital no le despertaron sospechas, Omar Fantagosi, de 59 años, accedió a darles lo que pedían. Lo apuñalaron de tal forma que casi lo matan.

Desde el lunes a la tarde, cuando los adolescentes lo atacaron para robarle, en su quinta de las afueras de Villa Mercedes, Fantagosi está en terapia intensiva. Hoy tienen previsto pasarlo a una terapia intermedia.

Los jóvenes que lo hirieron huyeron sin robar nada.

Eran las cinco de la tarde cuando el hombre escuchó que alguien llamaba a su casa desde el acceso trasero a su propiedad.

“La quinta tiene dos entradas, una por la ruta 148 y la otra por una calle de tierra que da a un canal”, describió Fernando Peralta, sobrino de la víctima.

La propiedad se ubica en el extremo sur de la ruta 148, a un kilómetro y medio del puente de madera sobre el río Quinto.

Es una zona semi rural donde algunas viviendas conviven con varias fábricas.

Cuando salió a ver quién lo visitaba, Fantagosi se encontró con tres adolescentes que le pidieron agua. Tal vez pensó que los muchachitos estaban cansados y decidió aliviarles la fatiga. Fue a buscar agua y cuando se la alcanzaba por encima de un alambrado, de casualidad se dio vuelta para mirar hacia su casa. Justo vio que otros tres chicos entraban a su casa por la puerta delantera, la que da a la ruta.

El pedido de agua tenía el fin de distraer al dueño de casa para que los otros entraran.

“Mi tío corrió y entró a la casa, pero los chicos le empezaron a patear la puerta, se la rompieron a patadas y entraron”, describió el sobrino.

Adentro de la vivienda los ladrones se encontraron con la resistencia del dueño de casa, que los enfrentó. En medio de la lucha uno de los delincuentes juveniles le clavó un cuchillo a Fantafosi en el costado derecho del abdomen.

“Lo apuñalaron debajo de las costillas: la herida le tocó la cola del páncreas y le cortó un intestino, por eso hay peligro de infección”, explicó Fernando Peralta.

Los ladrones se asustaron con lo que habían hecho y escaparon. “En eso llegó mi prima, hija del tío Omar, con su hijito de 3 años en el auto, se bajó y los encaró. ‘¡¿Qué están haciendo?!’, les preguntó, y uno se le vino encima y le empezó a pegar”, relató Fernando.

Recordó que según su prima, el chico “no olor a vino, pero tenía los ojos dilatados”, como si estuviera drogado.

Después de agredir a la mujer, el adolescente escapó con sus cómplices.

La hija del hombre asaltado los siguió unos cien metros en el auto, pero una tranquera le cortó la persecución.

Cuando volvió a su casa encontró a su padre desangrándose. Lo llevó al sanatorio Mitre, donde todavía está internado. “Está un poco mejor, le sacaron el respirador y mañana (por hoy) lo van a pasar a sala intermedia”, afirmó el sobrino.