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PENITENCIARIA PROVINCIAL
Se sumaron a la huelga otros 60 internos
En total hay 160 presos en protesta. Reclaman la presencia de una autoridad.
A los ocupantes de la Unidad de Condenados que hace una semana se declararon en huelga de hambre se plegaron desde ayer a la mañana 60 internos de la Unidad de Procesados, con lo que el panorama en la Penitenciaría Provincial está teñido de una peligrosa alerta.
El clima adentro del penal es tenso desde que el lunes los cien condenados que reclaman por una rebaja de pena anunciaron que llevarían su protesta al extremo: los internos ya ni siquiera ingieren bebidas.
Enterados de la situación de sus compañeros, sesenta presos procesados (aquéllos que aún no reciben condena) se acoplaron a la protesta. Los internos no indican si también se negarán a tomar agua o si su medida sólo niega la incorporación de sólidos a sus organismos.
Sea como sea, el flamante jefe del Servicio Penitenciario Provincial, Guillermo López, se enfrentó con un panorama complicado apenas asumió. Tiene 160 presos que se niegan a comer y la sensación de que el clima estallará de un momento a otro.
López, coronel retirado y con experiencia en el manejo de cárceles de Buenos Aires, vino a normalizar la situación del sistema penitenciario de San Luis, que estuvo intervenido durante cinco años. Desde que se hizo cargo, el nuevo jefe hizo recorridas por los pabellones e intercambió algunas palabras con los internos.
Si bien las autoridades de la cárcel buscan mantener la normalidad pese a la protesta, en las próximas horas las rutinas podrían tener modificaciones. Es que los condenados anunciaron que el próximo paso sería negarse a recibir las visitas el fin de semana.
En las notas firmadas por los procesados que se plegaron a la medida, se explica en primer término que la intención es apoyar a los otros internos que mantienen la huelga. Y en el segundo punto piden la aceleración de causas judiciales.
Es algo muy normal en las cárceles que internos de una Unidad apoyen a los de otra. Incluso cuando los penados iniciaron la protesta solicitaron celeridad en las causas de los procesados, dijo Ariel Parrillis, el procurador penitenciario.
Pese a que padece una intensa gripe desde hace días, Parrillis es una de las pocas personas que ha mantenido entrevistas periódicas con los internos en protesta. Cada pabellón nombró un delegado para las negociaciones.
La Unidad de Condenados tiene unos 200 internos. La mitad está en huelga y la otra no se pliega por temor a perder los beneficios de los que ya gozan, como salidas laborales y libertades condicionales. Allí quienes siguen de cerca la situación avizoran otro posible conflicto: temen a que comiencen a aflorar rencillas internas.
En la Unidad de Procesados hay 178 internos, lo que la convierte en la más numerosa y la más conflictiva del penal. Sesenta ya están en huelga, aunque no se descarta que en las próximas horas se sumen más voluntades abstinentes.
Los presos saben que la ley que permitió las rebajas de penas de años atrás está derogada, por lo que en caso de que el Poder Ejecutivo evalúe sus peticiones debe dictarse una nueva ley, que tardará un tiempo en ejecutarse, eventualmente.
De todas formas, los internos en reclamo insisten en la presencia en la cárcel de una autoridad con cierto rango que atienda y tome contacto directo con el problema.
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