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SON LUGARES DONDE LOS CHICOS ESTAN MAS EXPUESTOS
La escuela, los clubes y el campo: medidas para prevenir accidentes
De los cotidianos golpes en los recreos hasta los riesgos más frecuentes en los lugares al aire libre, una guía para los papás útil cuando las vacaciones en familia están cerca.
La actividad física, la curiosidad exploratoria, la necesidad de enfrentarse y medirse al riesgo son el motor de niños y adolescentes que conlleva siempre la posibilidad de conductas peligrosas. En la escuela, el club o el campo, los niños dan rienda suelta a esas necesidades de explosión de energía. En esos lugares son posibles variados y, a veces, muy peligrosos accidentes. En esta última entrega sobre prevención de accidentes les hablaré de la seguridad en tres ámbitos: la escuela, los clubes y las plazas y, finalmente, el campo.
Accidentes en la escuela
No caben dudas que durante el momento de la entrada y salida de la escuela aumentan los riesgos de accidentes para los niños y los adolescentes. La circulación de gran cantidad de alumnos en los alrededores de la escuela genera un estado de tensión entre padres, maestros y conductores de vehículos.
La escuela debe programar la entrada y la salida en forma organizada, teniendo en cuenta el número de chicos y la frecuencia de automóviles que circulan por calles aledañas. Los transporte escolares deben estar en condiciones óptimas para el traslado de chicos y adolescentes, estacionar en el espacio adecuado y recordar que lo más importante es que los chicos lleguen a su casa sanos y no estar pendientes del cumplimiento del horario.
En los recreos, la posibilidad de sufrir un accidente aumenta, ya que el niño dispone de unos minutos para movilizarse, muchas veces de manera compulsiva después de una hora de clase. Acá el estado edilicio de la escuela juega un papel fundamental: los pisos deben estar en buen estado, las columnas pintadas de colores vivos o cubiertas con colchonetas, vidrios señalizados y cubiertos con malla metálica y canteros sin bordes filosos.
El club y la plaza
El club, por ser un lugar de esparcimiento, tiene posibilidades de generar situaciones peligrosas que favorecen los accidentes. La presencia de piletas, canteros, elementos de riego y limpieza, juegos, areneros y la incidencia directa del sol son elementos que deben ser respetados por los niños para poder ser disfrutados a pleno y de forma segura.
La pileta es un lugar muy concurrido y presenta sus riesgos: el agua clara y sin movimiento es un motivo de tentación grande para los chicos. Algunas pautas de prevención son: que los chicos aprendan a nadar desde pequeños (4 o 5 años) acompañados de personas idóneas, usar chalecos salvavidas, visualizar permanentemente a los pequeños cuando están en el agua y cercar la pileta con alguna estructura de, por lo menos, un metro de alto.
Las plazas son también lugares al aire libre en las que los chicos juegan y se relacionan con sus pares. Se debe prestar especial atención a los más pequeños, ya que todavía no pueden detectar situaciones de riesgo. Es necesario revisar el estado de los juegos de las plazas, que nuestros hijos no se coloquen entre las hamacas, revisar los areneros (donde puede haber vidrios, jeringas, excrementos de perros), tener cuidado con las fuentes de agua y evitar el contacto con animales desconocidos.
En el campo
Las principales causas de accidentes en el campo son la imprevisión y la negligencia. Bañarse en ríos o lagos es más riesgoso que hacerlo en una pileta, debido a las corrientes de agua y a las diferentes profundidades. Se pueden sufrir cortes y lastimaduras por ramas, latas o vidrios.
Existe, también, la posibilidad de picaduras de insectos, arañas y hasta víboras. Nadar en un lugar profundo después de comer, o en el caso de los adultos, después de beber alcohol; aumentan los riesgos de ahogamiento.
Entre las medidas de prevención que los padres deben adoptar en los paseos campestres podemos mencionar: establecer una vigilancia constante acorde a cada situación, los menores entrarán al río siempre acompañados por un mayor, entrar al agua con zapatillas o calzado de goma y tener actualizada la vacuna antitetánica.
También es importante el control durante las caminatas por las sierras o zonas boscosas, que tanto atraen a los chicos. Y acá el principal riesgo son las víboras, especialmente la yarará, que es la que más accidentes provoca en nuestro país. Se la puede encontrar en los bordes de los ríos, zonas áridas con pajonales. Es recomendable no mover troncos o piedras, no inspeccionar cuevas, nidos o huecos con las manos y movilizarse siempre con perros.
Como lo señalamos desde el primer encuentro en que me referí a este tema: un accidente es siempre una situación prevenible.
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