• Sábado 4 de noviembre de 2006 | San Luis, República Argentina

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EDITORIAL

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Alcen las barreras

 

Si se han realizado muchos esfuerzos para que todos los docentes utilicen las computadoras en el proceso de aprendizaje. Si la Autopista de la Información conecta absolutamente todos los rincones de la provincia. Si se ha repartido el hardware necesario para que todas las escuelas cuenten con las herramientas necesarias. Entonces no hay razón para que no se disponga de las mismas.

Muchas veces hay un celo excesivo porque no se ensucie, porque no se rompa, porque no se deteriore que termina consiguiendo que directamente no se utilice.

Hay quienes señalan que en los armarios de algunas escuelas anidan todos los accesorios enviados por el Gobierno provincial. Sería triste que fuera cierto, pero también sería revelador de una forma de entender estas cuestiones.

Si todos los adultos se hicieran a un lado y los niños y los jóvenes se relacionaran en forma directa con la tecnología está claro que harían todo mucho, pero mucho más fácil.

Hay otra familiaridad, hay otra concepción, hay otra naturalidad al momento de vincularse. Hay un temor mucho menor al ridículo y a destrozar programas y computadora, simplemente por tocar una tecla.

En realidad tiene alguna relación con un tema generacional, pero también con una capacidad de adaptación que varía según las personas, según su formación y su voluntad de insertarse en una sociedad que ha hecho del cambio un emblema. La turbulencia es muy grande.

En realidad cuando la decisión es sólo personal, todo queda en un terreno privado e individual. La situación parece agravarse si lo que se hace limita a otros la posibilidad de acceso a la tecnología que es algo muy similar al acceso al futuro.

Desde siempre la docencia consistió en marcar caminos. Hoy muchos de los caminos pasan por la tecnología, pasan por el acceso a redes de información que mantienen a los niños y a los jóvenes conectados con el mundo.

Mucho se habla de los riesgos, no hay actividad humana que no tenga riesgos. Lo necesario, lo justo, lo correcto es analizar esos supuestos peligros, colocarlos en su justa dimensión y no permitir que el temor paralice o invalide la actividad.

Si las herramientas están no hay razón posible para quedar al margen, y mucho menos para marginar a quienes demuestran mucho interés por conocer y manejar la información que se encuentra a su disposición. Será luego parte de la enseñanza y cualidad del aprendizaje seleccionar y clasificar la información, interpretarla, contextualizarla y criticarla. Nada de esto sería posible si no se dispusiera de ella.

Será misión de las autoridades correspondientes hacer llegar estos equipos donde estén faltando, reponer aquéllos dañados, realizar un mantenimiento preventivo donde sea necesario y auditar la correcta y eficaz disposición de los mismos por parte de los alumnos. Existe la idea concreta de afianzar y aumentar los usos de la Autopista de la Información, este objetivo no se podrá alcanzar sin los pasos previos descriptos.

Es una lástima que una posibilidad tan cierta y tan concreta como la que brinda semejante infraestructura no sea aprovechada en su justa medida.

No debería haber ni horarios, ni restricciones de ningún tipo, más allá de las que la lógica indica. Cierto es, que cada uno deberá revisar su lógica y permitir que se alcance el mejor aprovechamiento posible en beneficio de todos los puntanos.