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Zarpara con una nueva promocion de guardiamarinas que por primera vez incluye a mujeres
La fragata Libertad será reparada y estará lista en abril de 2007
Navegó más de un millón de millas. Contará con dos nuevos motores diesel de media velocidad y hélices de paso variable. Renovarán el casco, quirófanos, cocinas, el sistema de aire acondicionado y el mascarón de proa.
La fragata Libertad pasará en di-ciembre por una prueba funcional en aguas del Río de la Plata, tras la reparación de media vida, y en abril de 2007 deberá estar lista para navegar con una nueva promoción de guardiamarinas, que incluirá por primera vez a mujeres.
El buque se encuentra amarrado en un extremo del Astillero Río Santiago (ARS) en la localidad bonaerense de Ensenada.
Para diciembre tiene que estar o estar todo aquello que nos permita navegar con seguridad en el mar. La terminación de algunos locales y gran parte de la estética va a hacerse después, explicó su comandante, el capitán de navío Pablo Vignolles.
Hecha la aclaración, el marino guió la recorrida periodística por la cubierta y el interior del barco, entre cables sin conectar, aislamientos sin el recubrimiento estético, la proa sin su mascarón ya restaurado y tantas otras evidencias de lo que resta por hacer.
Cuando el buque escuela de la Armada inicie el tradicional viaje con una nueva promoción de cadetes egresados tendrá la misma apariencia de siempre, pero también grandes cambios.
La fragata ingresó en octubre de 2004 al ARS, el mismo astillero de donde fue botada hace 50 años, para una reparación o reconstrucción de media vida que requirió ponerla en dique seco y cortar el casco, cuadernas, puntales y refuerzos.
Esa cirugía mayor con vistas a asegurarle otro medio siglo de vida fue ineludible para cambiar motores, agregar un generador y renovar equipamiento y unas 250 toneladas de perfiles y chapas del casco del buque, que pesa unas 1.000 toneladas.
En mayo último fue botado para completar su alistamiento en el muelle de reparaciones militares, a comienzos del mes próximo se hará la prueba de máquinas en puerto y, antes de fin de año, la prueba funcional, de navegación, en el Río de la Plata.
Nos agotó el esfuerzo, con la satisfacción de haber vencido todas las dificultades, aseguró Vignolles, quien atribuye parte de sus canas a la tarea desarrollada en los dos últimos años.
El 70% del trabajo corrió por cuenta del Astillero Río Santiago, con el que la colaboración fue muy buena. Ellos lo tomaron como un desafío, destacó el comandante de la fragata.
El 30% restante correspondió a empresas nacionales que ganaron las licitaciones y a los tripulantes del barco, que pusieron pasión y corazón , añadió.
Se privilegió el compre argentino, pese a que al principio tuvimos dificultades, porque muchas cosas se habían dejado de fabricar con la desindustrialización de los 90, relató.
Las licitaciones abarcaron todo tipo de encargos, como la renovación de los quirófanos, las cocinas, un nuevo sistema de aire acondicionado o la restauración del mascarón de proa, a cargo del joven escultor paraguayo Andrés Villalba.
Obra de Carlos García González, un marplatense por adopción nacido hace 80 años en Vigo (España) y formado como escultor por destacados maestros europeos, el bello mascarón de proa concluido en 1963 lleva los rasgos de su esposa fallecida.
El embate del agua y el viento más las sucesivas reparaciones, después de navegar un millón de millas, afectaron al mascarón y era necesaria la mano de un artista, con el asesoramiento de García González.
Así, todo se verá como hace algo más de 40 años, cuando la fragata Libertad inició sus travesías por los puertos del mundo como embajadora de la Armada y la Argentina.
Ahora contará con dos nuevos motores diesel de media velocidad y hélices de paso variable, que permiten la marcha atrás sin invertir la rotación del motor y un plegado que disminuye un 15% la resistencia en la navegación a vela.
Tendrá una cubierta reconstruida con tablas de antigua teca birmana conservada por la Armada, equipos ecológicos de aire acondicionado, tratamiento de aguas servidas y separación de aceite y residuos y un área para el alojamiento de las mujeres, entre otras muchas innovaciones.
La próxima travesía incluirá a 15 guardiamarinas, cinco cabos, dos tenientes y dos suboficiales antiguas, como parte de la tripulación de la Libertad formada por unos 300 marinos, incluidos los 27 miembros de la plana mayor del buque. |