• Lunes 11 de setiembre de 2006 | San Luis, República Argentina

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Una nueva etapa llena de preocupaciones y desconcierto

El difícil camino de terminar los estudios y encontrar el primer trabajo

 

En San Luis son pocos los profesionales que consiguen un trabajo relacionado a lo que estudiaron. La mayoría de las empresas piden personal capacitado y con experiencia laboral comprobable.

 

Recibir un título universitario es el anhelo que tienen algunos jóvenes en su paso por la adolescencia. Muchos de ellos apuestan a sus conocimientos y a querer mejorar su calidad de vida y en algunos casos la de su familia. Lamentablemente esta historia no siempre tiene final feliz. Actualmente según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en la mayoría de las provincias argentinas, sólo el 40% de los jóvenes profesionales consiguen un trabajo bien remunerado y relacionado a lo que estudiaron durante tantos años.

En San Luis la realidad no escapa a la de otras provincias. Hay profesionales que todavía no encuentran un trabajo relacionado a lo suyo. Muchos de ellos al no hallar una solución próxima, agarran lo primero que encuentran sin pensar que los años pasan y cada vez tendrán menos posibilidades laborales.

Contadores artistas, abogados secretarios, veterinarios vendedores, relaciones públicas promotoras y un sinnúmero de profesionales ocupados en otras actividades que nada tienen que ver con lo que emprendieron.

“Estamos en el mundo del revés. Hay días que pienso que la persona que escribió el tema —Cambalache— tenía algo de razón, al menos en su frase: el que no llora no mama y el que no afana es un gil”, dijo David, un farmacéutico de 29 años, quien a pesar de estar desanimado por una serie de malas rachas laborales, apuesta al cambio y a que todo en algún momento va a mejorar.

“Poner mi propia farmacia es imposible en este momento es algo complicado. Las cosas salen el doble y los alquileres están por las nubes”, explicó.

“Hace dos meses trabajé en una céntrica, el salario no era bueno y las posibilidades de crecimiento prácticamente no existían. Mi decisión era complicada: seguía y perdía la posibilidad de encontrar otra cosa mejor, o renunciaba y apostaba al cambio sin importar las consecuencias. Decidí renunciar.

Dos años después, David junto a su esposa, pusieron una pequeña farmacia en cercanías del barrio Telepostal. “Con algunos ahorros y la ayuda de mis padres compré una casa y algunos medicamentos con los que pude iniciar mi proyecto. Hoy por hoy el negocio funciona bien, tenemos nuestra clientela y podemos decir que todo el sacrificio anteriormente realizado valió la pena.

 

Universidad de La Plata

 

Un dato interesante y tal vez llamativo es el que brinda la Universidad de La Plata. A diferencia del resto de las provincias, allí intentan insertar a la mayoría de sus alumnos en trabajos relacionados con lo que estudiaron. Según sus investigaciones, el 90% de los alumnos, luego de egresar, consiguen un trabajo relacionado a su profesión. Los sueldos no son altos pero la gran mayoría acepta el nuevo desafío.

El relevamiento realizado por la UNLP, refleja que 9 de cada 10 graduados durante los últimos años se incorporaron sin problemas al mercado laboral. El sondeo mostró que entre los profesionales que obtuvieron su título durante el 2005, el 59% consiguió su empleo antes de finalizar la carrera. Cifras que no se reflejan en ninguna otra provincia del país.

 

Estudiar a cualquier precio

 

Son reiterados los casos de chicos que tienen que abandonar sus estudios a mitad de carrera debido a que la situación económica de su familia dejó de ser buena. Muchos no tienen otra opción que armar su bolso y regresar a la ciudad que los vio crecer. Otros en cambio, no se dan por vencidos y apuestan al objetivo que se impusieron hace tiempo. No todos lo logran.

“Bancarme solo en un lugar lejos de casa y con 20 años no fue sencillo. De Villa Dolores me fui a estudiar contador a Villa Mercedes. Los primeros años gracias a la ayuda de mi familia y una gente amiga pude cursar sin problemas. Luego todo cambió: de casa ya no podían ayudarme y tuve que continuar solo”, dijo Mario.

“Para mis padres fue duro no poder seguir colaborando con mi futuro, él estaba desocupado y mi madre con sus trabajos de costura no podía mantener dos hogares”, explicó.

Una beca en el comedor universitario me ayudo bastante con los gastos. Era ayudante de cocina y trabajaba de lunes a viernes al medio día.

“Los años pasaron y antes de recibirme me salió una propuesta laboral en San Luis. Era relacionado a lo que había estudiado durante años. A pesar de ser una decisión complicada preparé mi valija y viajé. Los primeros meses fueron duros, no tenía experiencia laboral, el trabajo era exigente y tenía poco dinero”.

“Algunos amigos en la ciudad me ayudaron los primeros meses. Compartía una casa con Esteban, un contador que hace poco tiempo se había recibido. El fue uno de los que me incentivó a terminar mi carrera universitaria”. Una vez que obtuve el título no voy a negar que se me abrieron algunas puertas. Tomé riesgos pero jamás desaproveché ninguna oportunidad, creo que ese fue el secreto para encaminarme en mi profesión.

Actualmente Mario trabaja como contador, tiene una nena de casi dos años y está muy orgulloso de haber logrado tanto con tan poco. El asegura que sin el apoyo de sus padres y gente amiga jamás lo hubiese logrado.

 

Experiencia comprobable

 

Las carreras de ingeniería e informática son las más buscadas por los empleadores. Diariamente en los clasificados piden chicos jóvenes con experiencia comprobable. La repuesta es escasa y las empresas (las más poderosas), no pueden crecer por la escasez de personal.

Sin ir más lejos Techint, una de las más importantes metalúrgicas sudamericanas, lanzó una campaña en diarios, televisión y revistas buscando jóvenes profesionales que tengan el título de ingeniería en mecánica, metalmecánica, petróleo y minería. El resultado fue desfavorable. No porque la empresa dejara de brindar comodidades laborales, sino por que hay pocos graduados capacitados, con falta de planificación universitaria y políticas estatales.

Los perfiles no siempre son los esperados por los dueños de los negocios o empresas. En reiteradas oportunidades la carencia de idioma o inexperiencia laboral privan a estos jóvenes en cumplir con todos sus objetivos.

Los programas de jóvenes profesionales son una de las vías más aptas para reclutarlos, al menos así lo demuestran estas empresas multinacionales. En el caso particular de Techint el 60% de los directivos del grupo ingresó de un grupo de jóvenes profesionales.

 

Un título: pocas garantías

 

Mónica Acosta es técnica en Administración de Empresa. Se recibió en el 2002 en el Instituto Tecnológico Superior con muy buenas calificaciones. Tiene 24 años y hace 4 que busca un trabajo relacionado a lo que estudió pero no lo encuentra.

Actualmente trabaja en un gimnasio como recepcionista y piensa que los profesionales y las personas que eligen su carrera tienen muy pocas oportunidades.

“En San Luis nadie recibe a los técnicos en administración, todos quieren licenciados en administración o contadores. No se dan cuenta que una persona que estudió una tecnicatura está más capacitada que uno que hizo la licenciatura. Pero sobre eso uno no puede hacer nada”, dijo finalmente Mónica.

 

• Federico Berardo (estudiante)

 

Estudia licenciatura en comunicación social y le faltan cuatro materias para conseguir su tan anhelado título. Considera que el campo laboral se encuentra algo cerrado y que en San Luis son pocos los medios que ofrecen capacitación y una buena remuneración.

 

• Mariela Aquin (estudiante)

 

A muy pocos meses de terminar su carrera como comunicadora en la Universidad Nacional de San Luis, opina que en este rubro el campo laboral es amplio, no está bien remunerado y las instituciones y empresas locales no saben aprovechar a los nuevos talentos. “Existe un serio problema de comunicación en todos los ámbitos laborales”.

 

• Luciana Funes (estudiante)

 

A diferencia del resto de sus futuros colegas, no le interesa ni preocupa la parte económica, piensa en terminar lo antes posible sus estudios e insertarse en algún canal televisivo.

Según precisó, el campo laboral en San Luis es muy reducido y hay que saber ganarse un lugar de privilegio.

 

 

Lautaro Ojeda, presidente de Asociacion Civil de Jovenes Profesionales del Sector Publico

“Insertarse en el campo laboral con un título no es tarea fácil”

 

Insertarse en el campo laboral luego de terminar los estudios universitarios, no es tarea fácil. Un alto porcentaje de jóvenes profesionales diariamente salen a la calle en búsqueda de un trabajo, bien remunerado y con una amplia variedad de opciones. Lamentablemente se encuentran con que la realidad es otra.

Lautaro Ojeda, presidente de Asociación Civil de Jóvenes Profesionales del Sector Público, dialogó con El Diario de la República y opinó sobre la temática que involucra a miles de profesionales.

 

— ¿Cuál es la situación laboral de los jóvenes profesionales en la provincia?

— En San Luis, como en el resto del país, iniciarse en la vida laboral no es tarea simple. La falta de experiencia hace que los jóvenes deban pagar lo que conocemos como “derecho de piso”, y aceptar muchas veces trabajos a cambio de una escasa remuneración. Esto les sucede y nos sucedió a todos. La práctica laboral, es una etapa inevitable y los jóvenes deben realizarla. Si es previo a la obtención del título mejor.

 

— ¿La Universidad es responsable de la falta de experiencia profesional de sus graduados?

— No creo que deba adjudicarse el cien por ciento de esta problemática a la Universidad. Considero que cada nuevo trabajo tiene su particularidad y el período de adaptación es inevitable.

Las universidades deberían preocuparse por formar profesionales capaces de adaptarse a las distintas situaciones que puedan sucederse en este mundo globalizado de permanentes cambios.

Sería bueno que puedan impulsar políticas que permitan realizar prácticas profesionales previas a la obtención del título.

 

— ¿Por qué los jóvenes no generan emprendimientos propios que le permitan iniciarse laboralmente en forma independiente?

— No es que los jóvenes no generen proyectos o ideas innovadoras, lo que sucede es que muchas veces no cuentan con los instrumentos o medios económicos necesarios para emprenderlos. Si podrían acceder al capital, tal vez el resultado sería otro.

 

— ¿Cuál es la problemática por la que los jóvenes no pueden acceder al capital. Faltan bancos en la provincia?

— Bancos hay, lo que no existe en ellos son programas destinados a financiar proyectos jóvenes. Los nuevos emprendimientos difícilmente acceden a financiación tradicional en virtud de que no pueden demostrar un historial, no poseen activos que respalden créditos, y los bancos no están estructurados para asumir el riesgo natural de todo emprendimiento naciente.

Los bancos sólo prestan dinero a quien puede demostrar que tiene bienes suficientes de donde podrán cobrarse en caso de que no cumplan con los pagos estipulados; y si lo analizamos detenidamente, esto parece lógico. Tal vez los jóvenes deberíamos pensar en otra alternativa.

 

— ¿Ante esta problemática de los profesionales: qué papel juega el Estado?

— El Estado juega el rol que le toca. No está obligado a salir a buscar soluciones a todo el mundo, no es su objetivo.

Considero que el rumbo económico de la provincia es correcto. Hay una economía abierta y de libre competencia. El Estado está delegando en el empresario, el banquero, el inversionista, “induciendo el desarrollo económico”, y sobre todo impulsando el desarrollo de industrias inteligentes.

Creo que el Estado provincial en estos últimos tres años ha priorizado temas como el pleno empleo, y tratar de movilizar la economía para generar lo que denominan un círculo virtuoso, y eso no está mal. Ahora pienso que es el momento apropiado para que los jóvenes realicen su aporte, y el Estado pueda instrumentar herramientas que permitan el desarrollo de este sector de la sociedad.