• Lunes 11 de setiembre de 2006 | San Luis, República Argentina

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OPINIONES

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Sarmiento y San Francisco

 

Por el Dr. Evaristo Aldo Chávez

Presidente Asociación Sarmientina San Luis

 

En este nuevo aniversario del fallecimiento del prócer, siempre es útil recordar su vida ejemplar, que retemple nuestro espíritu en las horas inciertas que vivimos.

Sarmiento es una cumbre alta y noble que hay que subir con piernas de alpinistas y corazón de argentinos. Nació en un lejano 16 de febrero de 1811 para servir a la patria. No nació en una cuna de oro vivió en una torre de marfil anduvo por el mundo como exiliado, los hombres predestinados suelen ser exiliados de su propia patria, andaba solo y hablaba fuerte, porque parecía predicar en el desierto, que es la manera heroica de predicar.

Sarmiento luchó por la libertad, la educación y la felicidad de su pueblo, comprendió que la solución no estaba en los cambios de gobierno ni aisladas reformas constitucionales, sino que había que atacar el mal en su raíz: la ignorancia y la pobreza, y las atacó concretamente.

Atacó la ignorancia predicando la cultura y enseñando él mismo en el humilde ranchito de San Francisco del Monte de Oro, en el libro, en el periodismo, en el recinto parlamentario, y en el ejercicio de la Presidencia de la Nación, sembrando el país con escuelas primarias y bibliotecas populares, colegios nacionales y escuelas normales, institutos de agricultura, agronomía, veterinaria, taquigrafía y telegrafía, impulsando los estudios superiores y científicos, promoviendo la creación de la Facultad de Ciencias Exactas y de Ingeniería, fundando el Observatorio Astronómico de Córdoba, museos y contratando pensadores.

Atacó la pobreza predicando el trabajo y haciéndose él mismo obrero, obrero del pensamiento y manual trabajando como minero y, una vez presidente, introduciendo industrias y fomentando de cierto modo la producción de la riqueza.

Recordemos su fórmula predilecta: “hay que educar al soberano”, pero entiéndase bien, educarlo, pero no suprimirlo ni darle tutores. La consigna es permanente y está cada vez más al orden del día.

Dijo con acento bíblico: “donde quiera se reúnan seis personas para hablar de educación, yo estoy presente y recibo mi parte” es cierto, está presente en los debates por la Ley General de Educación que se discute hoy día, como está presente hasta en el más humilde de los maestros porque en ellos palpita su alma docente.

Nos enseñó que la clave de nuestro destino está indisolublemente ligado a la educación popular, dijo: “El país será lo que la educación quiera que sea”. Pero para enseñar debemos responde las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿Cuáles son los límites? ¿En qué mundo vivimos? ¿Qué tiempos andamos?: si no desentrañamos estas preguntas no es posible enseñar y, fundamentalmente, debemos contestar la siguiente pregunta: ¿qué queremos ser? si no lo hacemos las otras van a la deriva.

El ranchito de San Francisco es el signo más glorioso de la educación argentina y americana. Aquí inició Sarmiento su gesta educadora que se va a derramar como una mancha de aceite por toda América, culminando con el reconocimiento de los pueblos que lo proclamaron “Maestro de América” y “Maestro Universal de la Educación Popular”, en el Congreso de Educación Americano reunido en Panamá en 1943 y en el Congreso Mundial de Educación reunido en México en 1954, respectivamente.

Por ello lo hemos sostenido: San Francisco es la cuna de la educación americana y este templete debe convertirse en un santuario para los maestros de todas las latitudes, lugar de peregrinación, donde todos los que tienen la vocación docente vengan a rendir tributo para fortalecerse en la augusta y excelsa misión de enseñar.

El pueblo de San Francisco está llamado a una gran misión: la defensa de los valores educaciones junto con la defensa de Sarmiento, alcanzando el reconocimiento que le corresponde como santuario de la educación americana.

Este será el acto más trascendente de la regeneración educativa del país, porque habremos tomado conciencia que la grandeza del país y la felicidad del pueblo argentino está indisolublemente ligada a la educación pública, única forma de lograr un orden social culto que nos llevará a ocupar definitivamente nuestro puesto al sol como Nación, ejemplo de igualdad, libertad, generosidad y prosperidad que es el destino que nos está reservado.

La Asociación Sarmientina de San Luis y de San Francisco nos comprometemos a sostener esta noble y justa aspiración que debemos asumir todos los puntanos más allá de nuestras diferencias, porque es un mandato histórico que nos viene de muy adentro, de las fibras de nuestro ser provincial y de nuestra fuerza telúrica.

 

 

El Gobierno dejó en claro que define su agenda y sus tiempos

 

Por Susana Gras-DyN

 

Aunque una semana después de la marcha en Plaza de Mayo, el Gobierno le advirtió a Juan Carlos Blumberg que no está dispuesto a incorporar a su agenda el tema de seguridad tal como el ingeniero lo pide y mucho menos permitir que desde afuera se le marquen los tiempos.

Los temas de gestión y la forma de darlos a conocer es una atribución que el Presidente se reserva para sí mismo y sólo lo discute con el reducido grupo de sus más allegados.

Justamente como respuesta a las críticas que recibió el Gobierno en los últimos días, Néstor Kirchner dedicó este fin de semana a estudiar en Santa Cruz, junto a varios de los “pingüinos”, la estrategia oficial para retomar la iniciativa del Gobierno.

Luego de siete días de esa manifestación de Blumberg, en los que por expresa orden presidencial hubo silencio de radio entre los funcionarios, el propio Kirchner abrió el fuego al remarcar que “la seguridad no se construye con un palo en la mano”.