Una pluralidad demasiado singular Ultima parte Por Marcelo Bátiz, DyN La Alianza UCR-Frepaso, antes aún de la conformación de la fórmula De la Rúa-Alvarez, presentó a la sociedad una carta de adhesión de medio centenar de economistas de diferentes procedencias. Algunos de ellos se encuentran en estos momentos desempeñando funciones en el gobierno de Kirchner, pero no precisamente en el Ministerio de Economía. Sobran los dedos de una mano para identificar a los economistas que el kirchnerismo ha sumado luego de tres años de construcción política: Martín Redrado en el Banco Central, algunas coincidencias expresadas por Javier González Fraga, otras con menor entusiasmo por Orlando Ferreres, y la cuenta termina ahí. Desde el otro rincón del espectro la suerte no es diferente, si se tienen en cuenta las diferencias expresadas permanentemente por el diputado Claudio Lozano, uno de los pocos (¿o el único?) legislador que presentó un proyecto alternativo de presupuesto. Parece que tan plurales no somos, fue la irónica respuesta de Lavagna luego de recibir la andanada de críticas a sus declaraciones por parte de diferentes funcionarios en sugestiva coordinación. ¿Serán nada más que apariencias? Las anchas diferencias 1ª parte Por Martín Hermida, NA Ante los jueces, y en la ciudad de La Haya, Argentina y Uruguay plasmaron con más fuerza que nunca sus diferencias en torno a la controversia por las papeleras que se construyen en Fray Bentos y dejaron en claro que el abismo que los separa es más ancho que el Río de la Plata. Desde esta orilla, se adujo que Uruguay violó tratados internacionales y que el funcionamiento de las pasteras provocará un daño enorme a miles de metros cúbicos de agua del río Uruguay; desde el otro lado, se señaló que no hay ningún daño inminente al medio ambiente y que los argumentos usados por la Argentina son falaces. Pero mientras se inicia el tiempo de los jueces y se abre la etapa para que los magistrados decidan, quedó entreabierta también una puerta para la negociación política, que hasta ahora parecía clausurada. Es que, según palabras del ministro del Interior uruguayo, José Enrique Díaz, el presidente de ese país, Tabaré Vázquez, estará presente en la próxima cumbre de jefes de Estado del Mercosur, que se hará en Córdoba desde el 20 al 22 de julio próximo, e incluso podría mantener un encuentro a solas con Néstor Kirchner. Nunca hay que descartar una hipótesis de trabajo como la conversación entre los presidentes, deslizó el ministro para alentar la posibilidad de un encuentro Kirchner-Vázquez, que en los últimos meses no había podido darse mientras crecía el enfrentamiento a uno y otro lado del río. El adelanto hecho por el ministro tuvo lugar durante un fugaz paso por Buenos Aires, donde fue recibido por su colega argentino, Aníbal Fernández, y compartió un encuentro con los demás titulares de las carteras políticas de los países que integran el bloque regional. Casualidad o no, la presencia hasta ahora sólo adelantada por el ministro- de Vázquez en la Argentina se dará en la misma fecha en que está previsto que el Tribunal Internacional de La Haya se pronuncie sobre la medida cautelar pedida por Buenos Aires, para que se detenga la construcción de las plantas de celulosa. Esa medida no implica una decisión con respecto al fondo de la cuestión (si las plantas son contaminantes o no), pero sea favorable a uno u otro país seguramente provocará un impacto por el momento difícil de dimensionar. Precisamente en el primer round ante los integrantes de la Corte Internacional, los miembros de la delegación argentina pidieron que se pronuncie en forma urgente a favor de la medida cautelar para frenar las obras ante el riesgo de un daño irreversible para el medio ambiente. A manera de respuesta, Uruguay señaló que no existe un daño inminente e irreparable del medio ambiente que justifique una suspensión de las obras y nada hace pensar que esto vaya a ocurrir en el futuro. Y además volvió sobre la cuestión del impacto económico: sostuvo que si se detiene la construcción de las papeleras, se lesionaría el desarrollo y se sentaría un precedente peligroso. En los últimos días, para la política exterior no todo pasó por las papeleras, aunque allí haya estado el mayor impacto mediático. Hubo también un fuerte cruce entre Argentina y Gran Bretaña por el tema que más separa a ambas naciones: la soberanía de las Malvinas. Es que la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) volvió a aprobar por aclamación y sin ningún voto en contra una resolución instando a los dos países a sentarse a conversar sobre ese espinoso tema. Cuando habló ante el plenario, en Santo Domingo, antes de que fuera aprobada la resolución, el canciller argentino, Jorge Taiana, subrayó que la Argentina ha reiterado en cuanta ocasión ha tenido su voluntad negociadora. El Reino Unido, sin embargo, ha desoído los sucesivos llamamientos de los foros internacionales, obstaculizando con su negativa el proceso de descolonización de las islas y perpetuando esta situación de anacronismo colonial. Las palabras del ministro tuvieron enseguida una réplica, a través de la Embajada de Gran Bretaña en Buenos Aires: No negociamos la soberanía de las islas dijeron en la sede diplomática hasta que los isleños nos digan si quieren hacerlo. Creemos en el principio de autodeterminación y forzar a los isleños a cambiar de gobierno contra su voluntad sería inaceptable. |