• Sábado 10 de junio de 2006 | San Luis, República Argentina

Clasificados | Editorial | Opiniones | Cultura | Villa Mercedes | Interior | Archivo

 

Editorial

Imprimir

Reconocer algunos signos positivos

 

Los gestos en la política tienen un valor incalculable. Los políticos, los funcionarios, los dirigentes, los legisladores pueden decidir entre asumir con soberbia que todo está bien y que las críticas son envidia o ignorancia, o reconocer con humildad que más allá del microclima de sus despachos y de sus compañeros de ruta hay un contexto, una realidad, una sociedad conformada por ciudadanos que son el objeto de su labor.

Si el espacio se obtuvo a partir de un acto electoral, la cuestión se potencia a partir de una representatividad que torna imprescindible una relación fluida y un conocimiento cabal de necesidades y búsquedas de los electores. Ese fue el compromiso.

Cabe reconocer como muy buen gesto, como signo positivo y esperanzador que los legisladores hayan decidido recorrer la provincia, sus instituciones, sus diferentes organizaciones como modo eficaz de tomar un muy saludable baño de realidad. En otros casos han recibido en sus espacios la visita de distintas delegaciones representativas del quehacer de San Luis.

No significa ni la solución de los problemas, ni la comprensión de fenómenos complejos y contradictorios. Habrá que esperar el manejo que se realice de la información obtenida y el comportamiento futuro de la gestión legislativa. Pero es alentador. No hay forma de resolver los problemas si no se los conoce, se los reconoce y se los admite.

Por supuesto que se puede objetar la metodología, decir que no recibieron a todos, que hace falta una agenda distinta, que el interior merece otro lugar y muchas circunstancias más. Pero el sistema se puede perfeccionar, se pueden aceitar los mecanismos y hacerlos más eficaces y eficientes. Sin duda, la intención merece ser reconocida y destacada.

La conjunción resulta interesante. Quienes han sido funcionarios aportan al trabajo su experiencia y su capacidad de cuestionar sobre el acontecer del comportamiento de variables que resultan fundamentales para interpretar una gestión. Los representantes del interior agregan su conocimiento de situaciones particulares, de fenómenos que se registran de un modo especial en su jurisdicción, abandonan el rol de tramitadores de esporádicos beneficios para acercar a su gente nuevas realidades y volverlos partícipes de todas las iniciativas existentes y que los tienen como destinatarios.

Aparece una multiplicadora conjunción de capacidades, se aprecia humildad para reconocer la necesidad de asesoramiento y se invita a la participación permanente de profesionales, técnicos, idóneos y ciudadanos entendidos en los temas que abordan los distintos proyectos.

La oposición ya no puede ser analizada como una totalidad. Hay diferencia en las actitudes, pero en ningún caso se aprecia demasiado afán de compartir experiencias. Siguiendo con la humildad, algunos podrían optar por cambiar los procedimientos que tan pobres resultados les vienen dando desde hace años.

Si de legisladores se trata, se debe reconocer una buena mejoría en la convivencia dentro del Concejo Deliberante de la ciudad de San Luis. Si bien es un mérito repartido, la labor de los concejales que responden al oficialismo provincial aparece como positiva y componedora. Esta realidad es valiosa, sobre todo si se recuerdan los densos nubarrones que parecían cernirse sobre la viabilidad de un cuerpo legislativo municipal con algún grado de coherencia. Queda claro, sin embargo, que en la ciudad está todo por hacer.