juicio politico al jefe de gobierno porteño Iglesias insistió en relacionar a Ibarra con Omar Chabán También criticó el accionar del SAME durante la noche de la tragedia. La mañana de la tercera audiencia del juicio político a Aníbal Ibarra estuvo dedicada a la declaración de José Iglesias, abogado y padre de una de las víctimas de la tragedia de Cromañón, quien insistió ayer con su versión de que existía una relación personal entre el suspendido jefe de Gobierno y el detenido gerenciador del boliche Cromañón, Omar Chabán. Con la presencia de once de los quince legisladores que integran la Sala Juzgadora, la audiencia comenzó a las 10:15 con el testimonio de Iglesias, cuya declaración se extendió por algo más de dos horas y fue sucedida por la declaración de Gonzalo Ruanova, de la Guardia Urbana, quien testimoniaba cerca de las 13. Durante su exposición, Iglesias realizó un pormenorizado relato sobre lo que ocurrido la noche de la tragedia de Cromañón y señaló irregularidades en la confección de los certificados de defunción, y en la habilitación del boliche El Reventón, que funcionó en ese predio con anterioridad. Además, el abogado señaló que durante la búsqueda de su hijo Pedro, quien falleció en la tragedia, no fue asistido por ningún funcionario de la comuna. Agregó, ante una consulta, que tampoco había sido convocado por el jefe de gobierno porteño luego de la tragedia, aunque afirmó que si hubiera tenido la oportunidad, no lo hubiera ido a ver. También cuestionó la atención de la emergencia por parte del SAME y dio precisiones sobre una supuesta relación personal entre Chabán e Ibarra. Al respecto, recordó que inició una causa por asociación ilícita contra Ibarra porque, según dijo, pudo comprobar fehacientemente que Omar Chabán tenía denunciado su domicilio en Rodríguez Peña 24, sexto piso, y que en el segundo piso tenía una unidad funcional Ibarra. Además, señaló que, por hablar con algunos vecinos sabía que Chabán entraba en ese departamento. Para demostrar la supuesta relación entre Ibarra y Chabán, el letrado recordó que a fines de los 90, durante un recital en el boliche Cemento (que fue propiedad del empresario) un chico murió y lo tiraron a la calle y que si bien se inició una causa judicial ésta no prosperó. Sin embargo, a raíz de protestas de los vecinos de San Telmo, el Concejo Deliberante porteño clausuró Cemento en una maratónica sesión en la que Ibarra, quien era concejal estuvo ausente, precisó Iglesias. Advirtió que al tiempo aparecieron dos notas firmadas por Ibarra una en Página/12, titulada Clausuramanía, y otra en Humor, con el título Los problemas no se resuelven con clausuras, en las que Ibarra adoptaba una postura en defensa de Chabán, y agregó que en una manifestación a favor del ahora detenido empresario, en la puerta de Cemento, había estado presente Ibarra. Sobre las irregularidades en la confección de los certificados de defunción, Iglesias comentó que por ejemplo la muerte de su hijo figura a la 1 de la mañana cuando por relatos de la gente que vio a Pedro, él no murió en ese horario. Incluso, señaló que muchos certificados no coinciden con los informes de las autopsias y cuestionó el hecho de que muchos padres hayan tenido que reconocer a sus hijos cerca de cinco veces. Relató, entre los cuestionamientos, que en la morgue judicial sólo hay 30 bandejas para poner cuerpos en las heladeras y esa noche los cuerpos estaban tirados en el piso envueltos en bolsas de plástico y había un olor nauseabundo por lo que supongo que el frío de las heladeras no era el correcto. En otro tramo de su exposición, Iglesias señaló que había visto el expediente por irregularidades en la habilitación del boliche El Revetón, que se inició por una denuncia del Sindicato de Músicos, donde figuraba que había diferencia en los planos, que no había matafuegos y que la documentación no estaba en regla. Era una clausura cantada y, sin embargo, eso no pasó y durante dos años no hubo inspecciones en ese boliche, afirmó Iglesias. En tanto, el legislador del PRO, Daniel Amoroso (PRO), a través de una nota que le dirigió al titular de la Sala, Julio Maier, solicitó que por su intermedio, se solicite al juzgado que tiene a cargo la causa por la tragedia de Cromañón autorización para que todos los miembros de la Sala Juzgadora puedan participar de una inspección ocular del local en el que funcionó el boliche. (Télam).- anibal ibarra Pedido de reconocimiento al trabajo del sector médico El suspendido jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra pidió ayer un reconocimiento al eficaz trabajo del sector médico en la tragedia de Cromañón. Ibarra se quejó por la manipulación política desde el primer día en torno a este hecho, que impidió que las instituciones y la sociedad pudieran hacer un reconocimiento a todos los hombres y mujeres que ese día atendieron esta terrible tragedia, no sólo en la emergencia sino en los días posteriores. Quiero hacer un reconocimiento a toda la gente del SAME y al sector médico privado que asistió a los heridos de Cromañón, dijo a la prensa durante una visita a la colonia de vacaciones que el gobierno de la ciudad tiene en el parque General Manuel Belgrano. Ibarra aseveró que es profundamente injusto que prácticamente sienten en el banquillo de los acusados al cuerpo médico que asistió a los heridos en la madrugada del 31 de diciembre del 2004. Esa gente, aseguró se desempeñó mucho mejor, incluso, que en países del primer mundo ante algún atentado, en tanto añadió que la ciudad de Buenos Aires respondió, comparativamente, con igual o mayor eficacia que en esos países. De esta manera, se refirió a los testimonios prestados por personal del SAME durante la audiencia del miércoles en la Legislatura porteña, sobre los que expresó que son declaraciones muy buenas que se ajustan a la verdad. (Télam) legislatura porteña Polémica y tensión durante la declaración de los testigos La Legislatura porteña vivió ayer momentos de gran tensión cuando el director del Hospital Penna, Pablo Saposnik, desmintiera que en ese centro asistencial hayan fallecido jóvenes por el incendio de República Cromañón porque no alcanzaron a ser asistidos por los médicos de la institución. Al hospital llegaron más de 80 pacientes juntos. En el Hospital Penna no falleció ninguna persona. Ya venían con diagnóstico de muerte, aseguró Saposnik. En medio de los gritos e insultos que comenzaron a bajar hacia el centro del recinto desde el sector donde estaban ubicados los familiares de las víctimas, la audiencia debió ser interrumpida. De hecho, el presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier, pidió a efectivos policiales que desalojaran el recinto, pero sólo alcanzaron a retirar a la fuerza a algunos padres que gritaban desesperados. La sesión continuó y Saposnik reiteró: lo juro, lo perjuro y lo rejuro, no murió nadie. En el Hospital no faltaron insumos. La presentación de Saposnik como testigo frente a la Sala Juzgadora surgió luego de que uno de los padres de las víctimas de la tragedia, Ricardo Righi, denunciara que en el Hospital Penna cinco jóvenes fallecieron en uno de los pasillos del nosocomio por no haber sido atendidos a tiempo. En el Penna dejaron morir chicos. Fue terrible lo que pasó en los hospitales, aseguró Righi antes de leer una carta que una madre de las víctimas, Adriana Mabel Magnoli, había redactado a las autoridades de ese hospital para quejarse de la atención que había recibido su hija esa noche. Fue entonces cuando los fiscales pidieron que si ella estaba en el recinto, se presentara, por lo cual la mujer se sentó frente al estrado y relató la contestación telefónica que el director del Hospital dio a su carta. Según afirmó la mujer, Saposnik admitió que la noche de la tragedia las mascarillas de oxígeno estaban guardadas bajo llave en un placard y que la única persona que tenía acceso a ellas no estaba trabajando en ese momento. Magnoli confirmó que el director del Hospital Penna le dijo que esa noche no encontraban, dentro del propio centro médico, los tubos de oxígeno extra para hacer frente a la demanda de jóvenes que continuaban llegando con principio de asfixia. Este hombre es un caradura. No puede negar que no hayan muerto ninguno de los 80 chicos que ingresaron, señaló Righi con mucha bronca en los pasillos de las Legislatura, antes de ser retirado del edificio. (NA) |