• Lunes 19 de diciembre de 2005 | San Luis, República Argentina

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Policiales

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Avanza el proceso judicial contra un policia retirado y un joven

Pidieron 15 y 11 años de prisión para dos acusados de violación

 

Los 15 años fueron solicitados para un efectivo policial acusado de violar a sus hijas. La otra requisitoria involucra a un muchacho implicado en un caso que ocurrió en el barrio José Hernández.

 

La causa del policía retirado que violó durante años a dos de sus hijas con la aparente complicidad de su esposa llegó a la requisitoria fiscal con un pedido de 15 años de prisión para el oficial y de tres para la mujer, acusada de encubrimiento.

También a ese estadio arribó una investigación que tiene en la mira a un joven de 19 años, ex interno de la Colonia Hogar, que está acusado de secuestrar, golpear y violar a un chico de 15, compañero del acusado en el internado.

Para el procesado en esa causa, detenido en el Servicio Penitenciario Provincial, la fiscal solicitó 11 años de prisión.

Tanto en la causa por los supuestos abusos en el seno íntimo de la familia del policía como la iniciada para averiguar los perpetrados contra el menor fueron investigadas por la fiscal Elizabeth Giménez, agente fiscal Nº 3.

La funcionaria debió sumergirse primero en los oscuros códigos de una familia encabezada por el policía acusado, asentada en el barrio El Lince. Luego de escuchar a la mayoría de los integrantes de esa vivienda, Giménez no tiene dudas de que el oficial violó y sometió a crueles maltratos a por lo menos dos de sus cuatro hijas.

Entre las chicas hay algunas contradicciones nacidas en la oposición de las que quieren ver a su padre preso y las que lo defienden. La fiscal Giménez dividió las reacciones de las chicas y las consideró “posturas naturales a cada personalidad”.

Así, la mayor —presuntamente violada por su padre— se unió al bando de sus progenitores y negó las acusaciones contra el policía. La fiscal supone que la chica está enceguecida por la figura paternal.

La siguiente de las hijas se fue a vivir con su abuela, intentó superar su trauma incluso con ayuda profesional y entendió que una forma de proteger a sus hermanas menores era haciendo la denuncia. El mismo pensamiento tiene la tercera de las hijas, acaso la más afectada por las violaciones.

“Desorientada de parámetros por la violencia vivida, la situación la arrojó a irse de su casa y tomar excesos de libertades”, agregó Giménez, quien consideró que la rebeldía de la adolescente fue la reacción al hecho intolerable de soportar. La tercera de las hijas del acusado quedó dos veces embarazada, fue madre muy joven y comenzó una peligrosa relación con el alcohol y las drogas.

Por último, la más chica de las hermanas damnificadas negó que su padre la violara, en una declaración que la fiscal supuso armada por los procesados. La chica dijo que las heridas en su vagina se produjeron porque se golpeó con el caño de una bicicleta y tenía parásitos.

“La menor era extorsionada en su casa con que su padre iba a ir preso si contaba lo que hacía”, sostuvo la acusadora.

En conjunto, las hermanas constituyen para la fiscal “una víctima grave de una circunstancia de consecuencias irreparables, que ha marcado a cada una de por vida, soportando de la manera que cada cual humanamente podía hacerlo”.

En una parte del documento que pide pena, Giménez advirtió que si bien en ninguno de los casos se advierte acceso carnal completo, sí hubo introducción de otros objetos, manoseos, roces e insinuaciones.

La conducta del policía —que está preso a la espera del juicio— habría sido ejecutada “ante la impenetrable postura de la madre, quien descreía de los dichos de sus hijas, y defendía a ultranza a su concubino, aun con pruebas contundentes que no pudieron pasar inadvertidas a sus ojos”. Con eso a la funcionaria le alcanzó para pedir pena por el “Encubrimiento”.

 

El chico de la Colonia

 

El 21 de mayo de 2004 varios vecinos del barrio José Hernández observaron a un jovencito asomado a una ventana de un departamento del primer piso de un monoblock. El chico pedía ayuda y estaba atado de pies y manos.

La llegada policial auxilió al muchacho y descubrió un hecho espeluznante soportado por el menor, un chico de la calle que había pasado algún tiempo en la Colonia Hogar.

El damnificado refirió haberse encontrado el 19 de mayo a las 20 con dos chicos con los que había compartido la internación en el hogar. La víctima, de 14 años, fue invitada a comer previo paso por un supermercado para comprar comida. De allí se fueron a un departamento en el José Hernández que el mayor de los muchachos, de 19 años, había alquilado hacía pocos días.

Luego de la cena, los dos muchachos obligaron a bañarse al adolescente y comenzaron con una serie de actividades y forcejeos que terminaría con el chico violado por los dos sujetos. Además —dijo en la denuncia— el menor fue golpeado y maniatado antes de ser abandonado en el departamento, que no tenía ningún mueble.

El hecho no determina sólo las penetraciones soportadas por el chico, sino además la privación de la libertad a la que fue sometido, por la que durante casi 24 horas no realizó sus necesidades ni le permitieron ingerir bebida ni comida.

Si bien los autores de la violación fueron dos, sólo uno de ellos quedó procesado debido a que el otro al ser menor de edad fue declarado inimputable. El único acusado está detenido desde el mismo día en que el menor se asomó por la ventana.

Cuatro horas después del incidente, los dos chicos caminaban hacia su casa cuando fueron interceptados por un grupo de vecinos que, indignados, se arrojaron sobre los sospechosos y los acusaron de someter al púber.

 

 

 

Problema entre vecinos en el barrio Policial

El comisario Ferreyra denuncia que es víctima de difamaciones

 

Negó haber golpeado a María Cristina Camargo. Desde febrero de 2003 el efectivo retirado y la mujer se cruzan acusaciones.

 

El comisario retirado César Ferreyra negó las denuncias que le hizo una vecina que lo acusó de golpearla en la calle y de alimentar una mala relación de años. El policía consideró que las denuncias son difamaciones que tienen como objetivo desprestigiarlo.

Retirado desde el 1º de abril de este año y cabeza de una organización religiosa, el ex integrante de la Plana Mayor reconoció que las denuncias existen, aunque señaló que los contenidos son todos falsos.

Desde hace tiempo, el matrimonio integrado por María Cristina Camargo y Eduardo Gómez sostiene una difícil relación de vecinos con Ferreyra. “Ellos me acusan de golpearlos, pero yo niego todas esas mentiras”, dijo el comisario, quien aseguró que fueron sus vecinos quienes agredieron a su esposa el primer sábado de diciembre.

“Ese día llegamos de comprar con mi esposa y Gómez empezó a insultarnos. Su esposa se acercó a mi mujer y le pegó. Hay testigos que pueden decir que las cosas no sucedieron como ella dijo”, aseguró el comisario, quien radicó la primer denuncia contra sus vecinos tras ese incidente.

Los Gómez y los Ferreyra viven uno al lado del otro. Años atrás eran muy amigos, pero en febrero de 2003 un incidente con sus hijos deterioró la relación para siempre. “Los hijos de ellos son excelentes personas”, sostuvo el policía retirado.

Luego de ese inconveniente —dijo el comisario—, su vecino lo agredió con dos golpes en la cara, pero Ferreyra nunca lo denunció. “Yo era miembro de la Plana Mayor, por lo que ni siquiera me defendí”, agregó.

Cree ahora el oficial que ese silencio de su parte fue el disparador para que sus vecinos comiencen “con una serie de difamaciones por todos los medios de comunicación”.

Por un estrés que le ocasionó su trabajo de policía, Ferreyra fue internado durante un tiempo en el que le quitaron el arma policial. “Ellos dicen que yo los amenacé con el arma, pero para la fecha que hicieron la denuncia yo no la tenía en mi poder”.

Además el retirado asegura que en el sumario administrativo que le abrieron por las denuncias fue sobreseído.

“Yo le he donado sangre a la esposa, los he auxiliado en medio de la noche porque ella está muy enferma, es por eso que no entiendo ese odio desmedido e indiscriminado que tienen hacia mi familia”, sostuvo el comisario, que dijo desconocer los motivos que llevan a los Gómez a realizar denuncia tras denuncia.

También dijo el ex miembro de la Plana Mayor que si hay alguien perjudicado por la mala relación entre vecinos es él. “Ellos me rayaron el portón, me rompieron la cerradura, me serrucharon los árboles de mi casa y yo ni siquiera paso por la puerta de su casa”, agregó.

Por su actividad policial, el denunciado sabe que cada vez que alguien va a radicar una exposición policial debe ser alertado por el instructor de los castigos que prevé la ley por la falsa denuncia. A Ferreyra lo indigna que “ni eso los asuste”.

Para finalizar, el comisario se pone en la piel del religioso que es: “Elevo un pedido a Dios para que ilumine a esa familia y tengan la fortaleza de aceptar sus errores y que, como todos los hombres, intenten día a día acercarse a Dios”.

 

 

 

daños materiales

Choque de camiones en la ruta 147, cerca del barrio Jardín San Luis

 

Los vehículos involucrados transportaban frutas y verduras.

 

Dos camiones cargados con verduras y frutas protagonizaron ayer bien temprano, un accidente en la ruta nacional Nº 147, a la altura del barrio Jardín San Luis y a escasa distancia del cruce con calle Riobamba.

El saldo de la colisión fueron los importantes daños que recibió un Mercedes Benz que se estrelló contra el acoplado de otro Mercedes. “Me encandilé por el sol y no pude evitar el choque contra el otro camión que viajaba a no más de 60 kilómetros”, declaró Oscar de la Iglesia, conductor del transporte que terminó con la cabina muy dañada y con la caja de velocidad a un costado de la ruta.

De la Iglesia, oriundo de Villa María, provincia de Córdoba, retornaba a esa ciudad procedente de San Juan, al comando del Mercedes Benz 1114 dominio UVE 087 cargado con nueve mil kilos distribuidos en cajones de tomates, melones, uva y damasco.

Alrededor de las 6:50, cuando transitaba los últimos tramos en busca de la Autopista de las Serranías Puntanas, colisionó contra el acoplado dominio WMC 155 que arrastraba el Mercedes Benz rojo patente WJR 029, que transportaba bolsas de cebolla. El conductor se identificó como Gustavo Ruiz.

El Mercedes Benz guiado por De la Iglesia, literalmente se incrustó contra el paragolpes del acoplado y los destrozos de la parte frontal evidenciaron la magnitud de la colisión.

Por los golpes que padeció en distintas partes del cuerpo y cortes en el brazo derecho, el conductor cordobés fue asistido en el Complejo Sanitario San Luis. “Estoy bien y pudo haber sido peor”, expresó mientras observaba el estado en que quedó el Mercedes Benz verde y aguardaba el arribo de otro vehículo de Villa María, para traspasar la mercadería.

 

Mujer lesionada

 

En Villa Mercedes con frecuencia se registran accidentes de tránsito con motociclistas involucrados. Entre los últimos hechos está lo que pasó con Jessica Casia, quien mientras circulaba por calle Mitre a bordo de una moto Appia modelo Vectra 110 cc, aparentemente fue encerrada por una camioneta, lo que derivó en un choque y como consecuencia de ella con la mujer hospitalizada.

La Policía informó que el vehículo que colisionó con la moto es una Dodge Dakota conducida por un hombre de apellido Carrizo, con domicilio en Pringles al 400, en Villa Mercedes.

La causa fue caratulada como “Lesiones culposas en accidente de tránsito”.

 

 

Juan Jorba

Vuelco en la ruta Nº 8

 

Una mujer fue atendida en el Policlínico Regional “Juan Domingo Perón” de Villa Mercedes, a raíz de los cortes y escoriaciones que sufrió al volcar el vehículo que conducía, cuando transitaba por la ruta nacional Nº 8 en las proximidades de Juan Jorba.

Una fuente de la Comisaría 11ª precisó ayer que el percance vehicular ocurrió el sábado alrededor de las 19:30 en el kilómetro 700.

El vehículo siniestrado es el VW Gol azul metalizado dominio ARQ 006, que guiaba María Laura Lombino, mayor de edad, acompañada por su hermana Mariana.

Las mujeres que son oriundas de Mendoza, viajaban a Córdoba y por causas que se desconocen, el automóvil volcó.

Mientras Mariana salió ilesa, la conductora sufrió traumatismos y una herida cortante en la cabeza, que de acuerdo con los informes médicos, no revisten gravedad.

 

 

Joven muriO en un vuelco

Fatalidad en la avenida General Paz

 

Un hombre joven murió ayer al salir despedido del vehículo en el que circulaba por la avenida General Paz, a la altura del barrio porteño de Saavedra, cuando volcó por causas que se tratan de establecer, informaron fuentes policiales y de la empresa concesionaria.

El accidente ocurrió a las 8 en la avenida General Paz, casi a la altura del puente de la avenida Ricardo Balbín, donde el conductor de un Peugeot 206, de color gris, murió tras perder el control del vehículo.

Inmediatamente, personal de un puesto sanitario de emergencias de Autopistas del Sol (Ausol), situado a unos 200 metros de la zona del siniestro, concurrió al lugar y asistió al conductor accidentado.

Sin embargo, los médicos no pudieron reanimarlo, ya que el hombre —del que no se dieron sus datos personales— falleció en el acto debido a los golpes que sufrió al salir despedido del automóvil, explicaron las fuentes.

Por el accidente, personal de Autopistas del Sol y de la Policía Federal mantuvieron cerrado durante dos horas el carril lento debido a tareas de peritajes. (Télam)