• Lunes 19 de diciembre de 2005 | San Luis, República Argentina

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Son estrellas del American Ballet Theatre

Herman y Erica Cornejo, los hermanos puntanos que desafían la gravedad

 

En una entrevista exclusiva los sanluiseños radicados en New York, hablan sobre sus inicios, su vida en Estados Unidos y su carrera. La danza, sus sueños y la falta de posibilidades para los artistas en Argentina. Una charla con dos de los puntanos más exitosos del mundo.

 

Hace algunos años llegaron a New York a bailar un tango, frente nada más y nada menos que a los presidentes Bill Clinton y Carlos Menem; y aunque pensaban estar sólo unos días en Estados Unidos, se quedaron allí hasta hoy. Su talento y su dedicación les consiguió un lugar en el American Ballet Theatre, una de las compañías más importantes del mundo. Son puntanos, son hermanos, son los Cornejo.

Aquella vez que pisaron suelo norteamericano, Erica y Herman habían actuado en la Metropolitan Opera House representando a Argentina, y aprovechando que iban a estar por unos cuantos días allí, decidieron tomar algunas clases. Durante ese tiempo, el director de la compañía fue a ver la lección y quedó encantado por la aptitud de los sanluiseños, que inmediatamente fueron contratados.

A una gran distancia en el tiempo y en la experiencia, de esos dos chicos que llegaron a USA hace años, los argentinos brillan hoy en el American Ballet Theatre, donde Herman es bailarín principal y Erica, solista.

“Alcanzar mi categoría es muy difícil, ya que el American Ballet es una de las compañías más importantes del mundo, por donde han pasado figuras como Mikhail Barishnikov, Fernando Bujones y actualmente Julio Bocca”, contó a ETC Herman quien fue promocionado a principal en el año 2003, después de la temporada del Metropolitan Opera House de New York.

Por su parte, Erica, desarrolla roles de solista y de principal la mayoría de las veces, algo que es más difícil para las mujeres que para los hombres, ya que hay miles y miles de chicas luchando por estar allí.

Pero el éxito de los Cornejo no se agota en Estados Unidos, sino que cuando la compañía está en receso, ellos se dedican a hacer galas por su cuenta en todas partes del mundo, “menos en Argentina”, se lamentan. “Esto es algo que nos pone muy tristes, ya que nos encantaría que nos inviten a bailar y poder disfrutar con nuestro público”, sostienen.

 

— ¿Cómo es un día suyo en Estados Unidos?

— Un día normal de trabajo requiere de mucha energía ya que la clase de ballet que nos prepara para poder ensayar comienza a las 10:15 y es seguida de ensayos hasta las 7 de la tarde. Cuando tenemos funciones es todavía un poco más duro, ya que los ensayos son desde las 11 hasta las 18 y luego la función de 20 a 23. Pero por supuesto tenemos días libres —domingos y lunes— y los aprovechamos para descansar, estar en casa, cenar con amigos, ir al cine... cualquier cosa menos bailar.

Como puede verse, la vida de un bailarín es muy dura, pero según los Cornejo, a la vez muy hermosa. “Estás haciendo lo que te gusta, te pagan por ello y recorrés el mundo con tu arte haciendo feliz a la gente”, cuentan. Sin embargo, el lado malo también existe, y tiene que ver principalmente con los dolores de cuerpo, las lesiones, tener que bailar con fiebre, el cansancio de los viajes... Todas cuestiones que deben desaparecer cuando ellos ponen un pie sobre el escenario.

 

— ¿Fue difícil adaptarse a la vida lejos de Argentina?

— No, para nada. Estábamos acostumbrados a viajar y cambiar de países y culturas de un día para otro, y sin duda New York es la ciudad de las oportunidades. Por otro lado, la suerte nos acompañó para que los dos tuviéramos la posibilidad de entrar en el American Ballet Theatre. Lo que sí extrañamos es a mis padres a los cuales podemos ver muy poco, pero ellos siempre intentan venir para disfrutar de la temporada del Metropolitan. Eso sí, los asaditos también se extrañan.

Lo cierto es que los chicos, que dejaron San Luis cuando eran muy pequeños, sostienen también añorar a su familia puntana, “que hace años que no vemos”.

 

— ¿Quiénes son sus referentes en la danza?

— Hernán: mi referente en la danza es Vladimir Basiliev, porque es un bailarín con una presencia que pocos tienen y lo más importante para mí es que es una persona muy humilde y humana que desprende cariño y eso se refleja en el escenario.

Erica: bueno, en mi caso desde chica me gustaba mucho Natalia Makarova que fue una grande, pero en el transcurso de mi carrera he conocido muchas artistas de la danza que han sido un ejemplo para mí, como Alessandra Ferri y Susan Jaffe.

 

— ¿Qué consejos le darían a alguien que recién está empezando en la danza?

— Herman: mi consejo es que empiecen a bailar porque realmente les guste y que tengan mucha fe, porque esas ganas te llevan a hacer lo imposible para salir adelante aunque tengas diez mil piedras en el camino y ojalá en un futuro no nos tengamos que ir del país para triunfar como sucede hasta ahora.

Erica: todo lo que se hace con amor y fe se consigue, por eso hay que luchar y trabajar por lo que uno quiere. Espero que algún día también se le dé más apoyo al arte en general y que el Gobierno le preste la atención que se merece. Hay mucho talento en la Argentina, pero lamentablemente los que queremos triunfar y disfrutar como se debe de este maravilloso arte debemos irnos hacia otros países, ya que en el nuestro es muy difícil sobrevivir bailando. Los bailarines necesitamos estar motivados, saber que hay compañías de ballet que se mantienen haciendo espectáculos todo el tiempo y que los bailarines reciben todo lo que se merecen para poder estar en forma y seguir desarrollándose como artistas. Eso es algo que lamentablemente falta en la Argentina, y es muy triste.

 

— ¿Qué sueños les quedan por cumplir?

— Herman: los sueños siempre son conseguir más de lo que uno tiene y creo que eso es necesario para seguir adelante y poder perfeccionar tu forma de bailar. Lo que más deseo es ser muy feliz en lo que haga y procurar tomar siempre la decisión correcta.

Erica: como dice mi hermano, perfeccionarse cada vez más, poder seguir mostrando mi arte internacionalmente y como todo no es solamente bailar, otro de mis sueños es formar una hermosa familia junto a mi futuro esposo Carlos, con quien nos casamos en enero.

 

— ¿Qué mensaje le dejarían a la gente de San Luis?

— El mensaje que podemos dejar, es que estamos con nuestro arte, poniendo a San Luis y a la Argentina muy arriba y que estamos muy orgullosos de ser puntanos.