los sin tierras de brasil Campesinos critican la política agraria del presidente Lula Da Silva El Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) de Brasil rechazó ayer la política agraria del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, y anunció que el año que viene irá a la lucha, al tiempo que denunció un aumento en la muerte violenta de campesinos. La tendencia es ir a la lucha ya en el comienzo del año, y cargar el primer semestre de actividades. Será un año importante, y haremos que los candidatos discutan la cuestión agrícola con seriedad, dijo Joao Paulo Rodrigues, director nacional del MST, consignó la agencia de noticias italiana ANSA. El dirigente dijo que el MST esperaba más del gobierno de Lula da Silva y fustigó las políticas del gobierno brasileño para el sector. Quedó muy atrás desde el comienzo, cuando rechazó la propuesta de los movimientos sociales de asentar a un millón de familias, y determinó que serían 400.000 en cuatro años, dijo Rodrigues. De confirmarse, la decisión del MST dará un giro de 180 grados con respecto a la actitud que asumió antes de las elecciones de 2002, en las que prácticamente no participó de la campaña, para evitar que Lula da Silva fuera acusado por sus opositores de vínculos con un grupo radicalizado. Los campesinos sin tierra manifestaron su disconformidad pese al anuncio del gobierno de que cumplirá su meta de asentar 115.000 familias este año, como prevé el Plan Nacional de Reforma Agraria (PNRA). Para el MST, el gobierno incluyó en sus cuentas familias enviadas a lotes abandonados de antiguos asentamientos, en lugar de contabilizar apenas áreas nuevas. Por su parte, uno de los más antiguos defensores de la reforma agraria, el obispo Tomás Balduino, que lidera la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) de la Iglesia Católica, también coincidió en que los planes del gobierno en ese sector no funcionaron bien. En primer lugar, redujeron las pretensiones del plan de reforma agraria. Y después, lo enterraron, dijo monseñor Balduino. El prelado critica al gobierno también por haber expropiado pocas tierras, y de haber preferido el camino de comprarlas, a su juicio por miedo a enfrentar la residencia en el Congreso de la bancada que representa a los grandes hacendados. La comisión pastoral denunció días atrás el aumento de la violencia en el campo, y sostiene que, según sus cifras, 140 personas murieron en conflictos agrarios desde que Lula da Silva asumió, en enero de 2003, frente a las 93 muertes de los tres años anteriores. El ministerio de Desarrollo Agrario también registró un aumento de las víctimas en los últimos tres años, frente al período anterior, aunque con cifras menores a la de los religiosos. Según los datos del ministerio, 71 personas murieron en conflictos por la tierra desde que asumió Lula da Silva, frente a los 40 de los tres años finales del gobierno del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. (Télam) |