Pensando en el 2007 Por Nino Romero En esta semana se definirá la sucesión municipal de San Luis, y lo que seguramente sucederá es que el electo concejal Alfonso Vergés será el presidente del Concejo Deliberante, y luego el intendente. Una meteórica carrera política, al igual que el actual titular de la Comuna, y que colocará al frente del Municipio a un ex militante radical, ahora kirchnerista. Afirmo esto porque no coincido con aquéllos que lo siguen ubicando como radical. Vergés fue electo como representante del Frente para la Victoria y milita en este movimiento político. El radicalismo ahora es parte de su pasado. Si bien hay concejales que no están convencidos de darle su voto a Vergés, durante esta semana es muy probable que cambien de idea, porque está en juego la continuidad del proyecto kirchnerista en la provincia, que tiene como sustento a la Intendencia Municipal. Por eso, tanto desde el orden nacional como del local, están empeñados en convencer a quienes aún no lo están, cueste lo que cueste y como sea. No es lo mismo que Daniel Pérsico siga como intendente para no perder el control de la Municipalidad, a que se vaya como senador nacional, y desde ese puesto siga manejando la Intendencia, o al menos teniendo una notable incidencia en las decisiones, sin que esto signifique menoscabar la capacidad de gestión de Alfonso Vergés. Pero en los movimientos políticos hay una cadena de mandos que deben respetarse, y cuando eso no pasa, sobrevienen los inconvenientes para los rebeldes. Aquí el principal referente del kirchnerismo es Daniel Pérsico y eso no admite discusiones internas, a pesar que algunos no están convencidos, pero no lo dicen ni lo dirán jamás públicamente. Al menos por ahora, que no es el momento oportuno. Porque no hay que creer que dentro del kirchnerismo no hay divisiones o líneas internas. Sí las hay, como en cualquier partido político. Pero en este momento, no se discute. Y en el camino político hacia el 2007, ya están los nuevos integrantes de las cámaras de Senadores y de Diputados dispuestos a comenzar a trabajar. En ambos casos, con mayoría indiscutida del justicialismo y sus partidos aliados, lograda esta supremacía a través de las urnas. Aquí se plantean dos desafíos. El primero es demostrar con hechos a la comunidad que realmente los legisladores provinciales trabajan y producen hechos que marcan y cambian positivamente el rumbo de la provincia. En este punto hay una asignatura pendiente, porque la percepción que se tiene es totalmente contraria. Este primer desafío planteado vale tanto para los diputados como para los senadores provinciales, por supuesto. Pero el segundo desafío compete únicamente a los senadores provinciales, ya que integran un cuerpo desprestigiado, con una imagen negativa sorprendente, que supongo conocerán sus integrantes nuevos y viejos. Que nunca se encuentren en el recinto, que no se sepa claramente cuándo sesionan o si sesionan, por más que hayan fijado día y hora, que lo hagan a veces a puertas cerradas, o que se conozcan proyectos o sanciones sin saber en qué momento fueron considerados, alimentan una mala imagen. Ojalá que esto cambie en este nuevo período. En este punto, los diputados aventajan a los senadores, porque al menos a veces se los encuentra en el recinto. Y lo que va a ser interesante es conocer cuál será la estrategia de los diputados opositores. ¿Actuarán juntos? ¿Será el escribano Laborda Ibarra el líder de los legisladores opositores? ¿O será Pedro Risma? Aquí también se planteará un escenario político interesante, porque los opositores al gobierno provincial tratarán de realizar una tarea que los proyecte políticamente para sus aspiraciones en el 2007. |