¿Nuevos colaboradores? El sistema de gobierno que impera en la Argentina es fuertemente presidencialista, y cada vez lo es más. Esto no es mérito ni démerito del actual titular del Poder Ejecutivo Nacional, es simplemente una realidad. Casi todos los últimos ocupantes del sillón de Rivadavia muestran una importante tendencia a acumular poder y a limitar casi a lo imprescindible la acción del Parlamento que en otros tiempos y en otros lugares suele ocupar un sitio más preponderante. Por otro lado, cierto es que los ciudadanos han apoyado masivamente en las urnas a candidatos que no ocultaban su voluntad de marcar su gestión de gobierno con una fuerte impronta personal. Con todo el actual mandatario acentúa claramente este esquema concentrador de la capacidad de decisión y el Congreso nacional cede potestades y atribuciones sin la menor dificultad. Ni siquiera aparecen necesarias figuras aglutinantes o legisladores destacados no tanto por su labor parlamentaria específica sino por su trabajo en haras del cumplimiento de la voluntad de la Casa Rosada. El fallecido diputado radical César Jaroslavsky y el justicialista José Luis Manzano, entre otros, han sido reconocidos en otros tiempos y son recordados por sus labores de conciliación y presión en favor de la aceptación de sus pares de la voluntad presidencial en distintas circunstancias. Queda claro, y se reitera, que ese trabajo ya no es necesario. Sea por lo holgado de la presencia oficialista en ambas cámaras, sea por la voluntad de quienes ocupan las bancas de aceptar sin retaceos las pretendidas imposiciones. Súmese el desprestigio bien ganado, el desinterés general por la tarea legislativa y un desconocimiento casi total hasta de los nombres de los legisladores para acentuar el protagonismo del primer magistrado. El exiguo margen de votos con los que en 2003 alcanzó la presidencia y las limitaciones impuestas por la alianza política imprescindible para su ascenso, el actual mandatario si bien impuso largamente su impronta no pudo obviar estas cuestiones. Desaparecidas ambas, parece dispuesto a dar un giro que acomode aún más a su gusto muchos de los aspectos salientes de su gestión. Absolutamente dentro de la ley y en uso de sus facultades, bueno es destacarlo, está produciendo un notable cambio en el elenco de figuras que colaboran en su gestión. Ha provocado la renuncia del ministro de más destacada actuación hasta aquí, el ministro de Economía, y lo ha reemplazado con una dama de su más absoluta confianza y cuya trayectoria oficial en ese campo se limita a su gobierno. La cartera de Defensa será ocupada, por primera vez, por una mujer. De larga militancia peronista, en la izquierda peronista. Luchadora de los derechos humanos, estrecha colaboradora de don Vicente Leónidas Saadi y seguidora luego de Octavio Bordón y Carlos Chacho Alvarez. A propósito de este último retornará a la política ocupando la Secretaría de la Comisión Permanente del Mercosur en reemplazo justamente de quien fuera inseparable aliado político del actual presidente. El cambio grafica, claramente, el giro de timón emprendido. Para la reaparición de unos de los mentores de la famosa Alianza fue necesario un pedido expreso al presidente de Brasil y el acuerdo de otros países, todo se hizo para facilitar este regreso. Esperemos que el nuevo secretario revise bien lo que hace antes de asumir. En su última actuación política no alcanzó a percibir qué se propuso y la ciudadanía lo votó como vicepresidente de quien luego él mismo calificó como un idiota, y que los senadores que sostuvieron e hicieron votar a su promocionada alianza eran corruptos que contribuyeron a asquearlo de la política. Trayectorias y antecedentes de los compañeros de ruta de otra etapa en la gestión presidencial. |