• Lunes, 10 de Enero de 2005 | San Luis, República Argentina

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Policiales

 

problemas de limites

Cada vez más fugados mendocinos

son detenidos en San Luis

 

El año pasado fueron detenidos al menos diez prófugos de las cárceles de Mendoza. En algunos casos, permanecieron más de un año en la Provincia.

 

San Luis se convirtió en el refugio preferido de los delincuentes men-docinos que huyen de la Justicia. Si bien la proximidad de la Provincia y las diversas vías de acceso hicieron que esa situación ocurra desde hace tiempo, en los últimos años la presencia de asaltantes de esa provincia que vienen a “trabajar” a ésta o de presidiarios que escapan es cada vez más frecuente.

Una muestra es que en los últimos cuatro meses del año pasado, al menos diez prófugos de distintas cárceles de Mendoza fueron apresados por la Policía de San Luis, que también cuenta con la aprehensión de un cordobés acusado de homicidio y de un sanjuanino buscado por numerosos asaltos.

Los viajes permanentes que oficiales de la división Homicidios de Mendoza hacen para llevarse a los detenidos en San Luis, hizo que la relación entre los investigadores sea más fluida que nunca. Eso permite una comunicación más directa entre policías especialistas en investigaciones.

“Antes, cuando había alguna persona prófuga mandábamos el pedido de captura a Convenio Policial de San Luis, de allí lo enviaban a Convenio Policial de Mendoza y recién lo remitían a las comisarías. Ahora, hacemos el camino más corto y nos manejamos entre divisiones”, graficó el comisario José Pereyra, jefe de Investigaciones, el área de la Policía Provincial que detuvo a la mayoría de los prófugos mendocinos.

Así como San Luis parecería ser la guarida predilecta de los delincuentes de Mendoza, Villa Mercedes es la preferida por los prófugos cordobeses. “Es simplemente una cuestión de distancias”, sostienen los especialistas.

Aproximadamente un 40 por ciento de las personas que son detenidas en las comisarías de la ciudad nació en Mendoza. “Algunos hace poco tiempo que están San Luis; otros son viejos conocidos que llegaron hace tiempo y no hacen otra cosa que delinquir”, dijo una fuente de la Policía.

La Penitenciaria Provincial es otro espejo de la cantidad de personas de Mendoza que están sospechadas o condenadas por cometer delitos en San Luis. Si bien no hay estadísticas oficiales, cerca de un 20 por ciento de la población penal es oriunda de la tierra del buen vino.

En el mismo sentido, en la cárcel mendocina existen registros sobre presos puntanos.

Para contrarrestar en parte el traslado de buscados de una provincia a otra, las Policías de la región instalaron meses atrás un operativo en los puestos limítrofes para controlar las personas que ingresan y egresan de los territorios. “Nosotros no podemos cercenar la libertad de tránsito de los viajantes. Si una persona no tiene pedido de captura, no podemos interrumpir su viaje”, agregó una fuente que contrapuso lo engorroso que es conocer si hay captura pendiente.

Los puestos fronterizos vigilados meses atrás —en los últimos días no se tuvo noticias de que esos operativos continuaran— están en Desaguadero, El Encón, Baldecito y Casimiro Gómez. La idea era que fueran sorpresivos y se disponían con poca anticipación y de común acuerdo con las Policías de las dos provincias limítrofes.

 

Algunos ejemplos

 

La cada vez más frecuente presencia de delincuentes mendocinos generó incertidumbre acerca de los controles en los límites provinciales. En realidad, cualquiera que haya salido de la Provincia por alguno de los caminos sabe que prácticamente no hay vigilancia policial.

Pero, según comentan integrantes de la fuerza, el problema no es exclusivo de San Luis. “San Juan y La Pampa también son lugares elegidos por los prófugos mendocinos”, explican y aseguran que la huida de delincuentes de una provincia a otra es un mecanismo con sus partes muy aceitadas.

“A los prófugos de la Penitenciaría de San Luis no los buscamos en la Provincia, sino fuera de ella”, agregaron las fuentes.

Alguno de los numerosos casos de mendocinos refugiados en la Provincia tienen características casi risueñas. Sin duda el más llamativo fue Carlos Bustos Rosales, un hombre que tenía pedido de captura por robo y por escaparse de un Juzgado de Familia con su hijo de siete años, de quien no tenía la tenencia.

El hombre fue detenido pese a que había encontrado en la chimenea de una casa allanada un buen escondite. Luego se escapó de la Comisaría 5ª y anduvo en varias viviendas de los barrios de San Luis hasta que la Policía lo encontró recostado sobre las hojas de un parral.

No es fácil la vida del prófugo. Se deben ganar la vida en los límites de la legalidad, sin dar a conocer su verdadera identidad y muchas veces alargando la carrera de asaltos violentos que los llevó a la cárcel o, en algunos casos, en negocios de turbios horizontes. Fue el caso de Ernesto Fernández Morel, un hombre que subsistía vendiendo en los comercios de San Luis fernet adulterado.

El trabajo del hombre consistía en falsificar las etiquetas, buscar botellas de esa bebida y llenarlas con agua coloreada con anilina. Los ofrecía en los comercios barriales a un precio muy inferior al del mercado.

A esa actividad ilícita, Fernández le sumaba el estado de prófugo desde el 20 de julio del año pasado, cuando se escapó de la cárcel de San Rafael, donde debe cumplir prisión perpetua por un homicidio.

En una muestra de la cantidad de malvivientes mendocinos, se supo que Fernández Morel vivía en una casa del barrio Eva Perón junto a otro buscado por la Justicia mendocina, a quien acusaban de violación.

Distinto trabajo al de Fernández había conseguido en Pampa del Tamboreo, Miguel Angel Sosa Luna. El evadido, de 32 años, trabajaba en una cantera de piedra laja desde poco después de su fuga, el 15 de enero del año pasado.

Sosa Luna cumplía una condena por homicidio cuando se escapó del penal mendocino y además tenía pendiente una causa por la infracción a la ley de drogas.

Otro hombre que dijo llamarse David Barroso fue detenido por intentar robar en una casa de la avenida Julio A. Roca. En una actitud repetida en los prófugos, mintió sobre su identidad hasta que la Policía descubrió que, en realidad, era Marcelo David Trigo, autor de unos cuantos robos en Mendoza y buscado por dos homicidios en aquella provincia.

Otro de los prófugos mendocinos que cayó el año pasado en San Luis fue Gustavo Moyano Sandoval, quien era buscado por matar a un comerciante en un asalto. El joven había sido detenido cuatro veces por la Policía de San Luis, pero siempre dio un nombre falso.

En Villa Mercedes fue capturado a finales del año pasado un delincuente que, según las tareas de inteligencia, planeaba una serie de asaltos en la localidad. Pero la actividad de Luis Mario Vélez Coria, de 44 años, no era sólo intentos frustrados. En Mendoza estaba cumpliendo una condena de 17 años por un asesinato cuando, en agosto de 2003, se escapó.

Distinta es la historia de un hombre que vivía tranquilamente con su familia en el barrio Félix Bogado hasta que la Policía de San Luis lo fue a buscar para detenerlo y llevarlo urgente a Mendoza. Estaba acusado de violar en reiteradas oportunidades a una de sus hijas que se quedó del otro lado del Desaguadero.

 

 

EL GRUPO AGRESOR ESTABA INTEGRADO POR CINCO JOVENES

Por viejos rencores, una patota

agredió a padre e hijo

 

El chico tiene capacidades diferentes y fue brutalmente golpeado por tres jóvenes. Por la golpiza, no se acuerda de los estudios que le hicieron en el hospital.

 

Héctor Jacinto Díaz no sabe cuál puede ser el motivo por el cual una patota los atacó a él y a su hijo de 16 años, con capacidades diferentes, cuando regresaban a su casa a la medianoche. Aunque presume que puede estar relacionado con un hecho que ocurrió hace unos cuantos años: una vez, cuando era un niño, su hijo Guillermo Emanuel regresaba corriendo de la escuela, perseguido por un vecino de la zona, apodado “Tanti”, que quería agredirlo.

El salió en defensa de su hijo y si bien no agredió a “Tanti”, se encargó de ahuyentarlo. Días atrás, cuando él y su hijo Guillermo fueron atacados por la patota, el chico reconoció a “Tanti” entre los agresores.

Héctor Jacinto Díaz cuenta que si fuera por los golpes que recibió él, ni se hubiera molestado en ir a la Policía a hacer la denuncia. Pero como agredieron a su hijo, que incluso no recuerda algunos momentos de cuando lo estaban atendiendo en el Hospital, decidió denunciar el caso ante la Comisaría 2ª y buscar el asesoramiento de un abogado.

Díaz y su hijo adolescente fueron atacados apenas pasada la medianoche. El joven había ido a pasear a la casa de un amigo en otro barrio y como se avecinaba tormenta el padre decidió ir a buscarlo.

Cuando regresaban a su casa ubicada en Paso de la Patria 809, en el barrio Cuiña, de San Luis, se cruzaron con un grupo.

“Veníamos por la avenida Centenario y en la esquina de Los Molles, a dos cuadras de casa, nos cruzamos con cinco muchachos que iban por la misma vereda. Eran cuatro pibes de más o menos 16 años y otro más grande de edad y de físico”, recordó Héctor Díaz.

“Los vamos a hacer recagar”, los amenazaron al pasar. El llevaba la bicicleta al lado y caminaba con su hijo a la par.

Pensó que esas personas que para él eran desconocidos, se iban a quedar sólo en las amenazas, pero se equivocó. Apenas hicieron unos pasos, los jóvenes se les volvieron.

“Les pregunté '¿cuál es el problema, muchachos?, lo que sea lo arreglamos mañana', yo no quería problemas porque venía con mi hijo. Pero me contestaron 'qué mañana, lo vamos a arreglar ahora' y se nos vinieron encima”, recordó Díaz.

Contó también que tenía la cadena con candado pero pensó que si la sacaba, podían ponerse más violentos contra su hijo. Cuando vio que la agresión era inevitable, le indicó a Guillermo que corriera y trató de defenderse de los golpes que le empezaron a llover sobre la cabeza una vez que soltó su bicicleta.

Instantes después “sentí que mi hijo se quejó porque le pegaron una trompada, pero yo pensé que después había alcanzado a escapar”, relató.

Se cubrió la cabeza con los brazos hasta que los golpes cesaron, “gracias a una vecina de esa misma esquina que los empezó a gritar”.

Entonces se levantó y corrió hacia la estación de servicio ubicada a una cuadra, para pedirle al policía que custodia al lugar que llamara un patrullero.

“A todo eso yo pensaba que mi hijo había alcanzado a escapar, pero lo habían agarrado a unos cuatro metros de donde me golpearon a mí, lo tiraron al suelo y lo patearon en todo el cuerpo”, dijo.

Díaz fue hasta la estación de servicio y volvió por el lugar con la intención de pasar a su casa, pensando que su hijo ya estaba en el domicilio. Pero cuando volvía al sitio de la agresión vio a mucha gente reunida y al acercarse vio que su hijo todavía estaba en el suelo.

Díaz cuenta que “en ese momento Guilermo no perdió el conocimiento, pero al rato vino la ambulancia y se lo llevó al hospital; él no se acuerda nada de todos los estudios que le hicieron en el hospital, es como si hubiera estado inconsciente”. En unos días el chico tiene que volver a control médico.

 

 

DOS INTERNADOS

Por fumar en la cama

generó un incendio

 

Fumar en la cama es algo que se recomienda evitar, ya que es una causa común para causar accidentes domésticos. Eso es lo que habría ocurrido en un domicilio del barrio Obras Sanitarias, en Villa Mercedes, donde un incendio por poco hace estragos en la casa y puso en riesgo la vida de sus ocupantes.

El sábado alrededor de las 15:20, varios protectores del Plan de Seguridad Comunitaria se percataron de que salía un espeso humo de Martín Fierro 1363, y descubrieron que se trataba de un incendio. Así, mientras algunos solicitaban la presencia de bomberos y de la Policía, otros se aventuraron a entrar al recinto, donde se encontraron con un pequeño incendio que había alcanzado una cama cucheta y varias prendas de vestir. De inmediato, los protectores improvisaron una línea de ataque, arrojando agua sobre los elementos que estaban en combustión.

Al llegar al lugar efectivos de la Subcomisaría 11ª, el siniestro había sido controlado, aunque aún era visible el humo. También arribó una dotación de bomberos del cuartel "El Fortín”, a cargo del oficial auxiliar Miguel Aberastain, que culminaron la labor emprendida por los protectores y los vecinos que se sumaron a la tarea de sofocar el fuego.

Dentro de la casa habían estado su dueña, Sandra Iome, y una de sus hijas, Ayelén, de corta edad. Ambas fueron trasladadas al Policlínico Regional en ambulancia, a los fines de constatar que se hallaban bien.

Trascendidos policiales, en base a las primeras indagaciones tendientes a establecer cómo había comenzado el incendio, dedujeron que otro de los ocupantes de la vivienda, posiblemente una adolescente, había estado fumando en la cucheta antes mencionada y no se percató al marcharse de que la brasa del cigarrillo había caído sobre la ropa de cama.

 

ruta Nº 148 norte

Espectacular vuelco de

camioneta: sin heridos

 

El accidente fue espectacular. Ocurrido en la ruta nacional Nº148, entre San José del Morro y Villa Mercedes y fue protagonizado por una camioneta que perdió el control debido a la gran cantidad de agua, lodo y piedras que había sobre la carpeta asfáltica, provocando que el rodado derrapara hasta volcar y quedara con sus ruedas apuntando al cielo.

Este accidente ocurrió alrededor de las 7:00 del 6 de enero, y no trascendió con antelación debido a que, afortunadamente, quienes lo protagonizaron resultaron ilesos y sólo se debió lamentar daños materiales.

El vehículo involucrado es una pick up Ford F100 modelo Ranger, de color blanca y con matrícula EES692, que circulaba con sentido de norte a sur, con Villa Mercedes como destino.

Al llegar a la altura del kilómetro 792, y aparentemente por el agua, barro y piedra existente en la ruta, debido a las lluvias y al viento de la noche anterior, el vehículo perdió el control y derrapó hasta salirse de la carpeta asfáltica.

Tanto su conductor, Hugo Néstor Kenny, como su esposa, Esther Guillermina Díaz, de 61 y 67 años respectivamente, únicos ocupantes de la camioneta, resultaron ilesos. Al llegar personal policial del Destacamento 24º de San José del Morro, que cumplía un relevamiento de rutina en la carretera, se entrevistaron con la mujer, que había quedado junto al vehículo mientras su marido viajó a Villa Mercedes en un remise que circunstancialmente pasó por allí.

El hombre había ido a buscar una grúa para remolcar su vehículo. Personal de Vialidad Nacional fue convocado por la Policía para que limpiara el sector y así evitar que sucediera otro siniestro, mientras que el matrimonio Kenny Díaz no necesitó de atención médica.

 

 

DE AMBOS SE LLEVARON DINERO Y TARJETAS

Dos locutorios asaltados en

el centro de San Luis

 

Los atracos fueron idénticos y sucedieron en menos de 24 horas. Un hombre entró rápidamente, exhibió un arma y se fue. La Policía cree que es el mismo delincuente.

 

Dos locutorios ubicados en el centro de la ciudad fueron asaltados en las últimas horas por un ladrón que, de acuerdo a las pocas informaciones hasta ahora recabadas por la Policía podría ser el mismo.

El modo de operar del delincuente, las descripciones de las damnificadas y cierta cercanía entre un local y otro arman las sospechas de los investigadores de la Comisaría 1ª, donde se radicaron las denuncias por los dos hechos.

Si los locutorios se han convertido en el punto más vulnerable por la delincuencia, el local ubicado en la esquina de Ayacucho y San Martín es uno de los que encabeza el lamentable ranking de los negocios más asaltados. Por enésima vez, el sábado a las 15:30 un ladrón entró con un arma de fuego para sacar la mayor cantidad de dinero posible.

Al momento del hecho en el centro de comunicaciones estaba sin compañía alguna María Celeste Mercau, domiciliada en el barrio 116 Viviendas. La joven le dijo a la Policía que el desconocido entró rápidamente al local, le mostró un arma de fuego y le exigió la entrega de dinero en efectivo y tarjetas telefónicas.

El propio ladrón se apoderó de un sobre que se encontraba en la caja y que contenía 435 pesos y tarjetas de telefonía prepaga. Luego, el individuo abrió la caja registradora y sacó diez pesos más, pero como le pareció insuficiente la cantidad hasta entonces recabada, siguió hurgando abajo del mostrador, donde halló otros 80 pesos.

Más conforme, el joven se dio a la fuga. Poco después del fin del ilícito llegó al locutorio un patrullero de la Policía que constató el hecho y salió en búsqueda del delincuente, sin novedades.

 

El otro asalto

 

La noche anterior, un idéntico delito ocurrió en el locutorio ubicado en Rivadavia 1040. Allí estaba atendiendo María Alejandra Aguilar, una joven domiciliada en el barrio Vicente Dupuy que también estaba sola, a las 22:40 aproximadamente.

Un hombre joven, de mediana estatura y con un arma calibre 22 le dijo que le diera la plata y que no se moviera. Sin oponerse, Aguilar le entregó de la caja registradora unos 400 pesos en efectivo y distintas tarjetas telefónicas.

Además, la operaria le dio al asaltante un bolso de su propiedad que contenía unos 80 pesos en efectivo y diversa documentación. Con eso, el ladrón se escapó con destino desconocido.

 

SEXO, MENTIRAS Y DINERO

Un camionero fue

víctima de una mujer

 

En un descuido, un chofer vio terminado su fugaz romance ante la repentina desaparición de su conquista, que le llevó la billetera.

 

Un transportista se convirtió en víctima de una joven que viajaba haciendo dedo, a la que invitó a subir a su camión y le ofreció llevarla hasta Buenos Aires, algo que jamás ocurrió ya que, al primer descuido, la pasajera desapareció llevándose cuanto pudo cargar.

El protagonista de esta desventura fue un hombre de 46 años oriundo de Salta, que cubría el trayecto entre Jujuy y Villa Mercedes para una empresa norteña a bordo de un camión Scania. Por solicitud suya, su identidad se mantiene en reserva, dadas las características del episodio que le tocó vivir.

El hecho comenzó a gestarse el 3 de enero, cuando el chofer realizaba su recorrido por la ruta Nº 34, donde detuvo la marcha ante una chica que hacía dedo. La joven se identificó como Paola, explicando que deseaba ir a Buenos Aires. El conductor se ofreció a llevarla, si antes lo acompañaba a cumplir con su trabajo en Villa Mercedes. La pasajera aceptó.

Durante la charla, Paola le dijo que se dedicaba a la prostitución, y mientras viajaban surgió un romance entre ambos, que los llevó a pasar esa noche juntos en la cabina del Scania, lo que se repitió hasta el 5 de enero, cuando arribaron a Villa Mercedes, donde pernoctaron frente a la planta industrial de la empresa Ledesma.

En la mañana del Día de Reyes, alrededor de las 9:00, el transportista se dispuso a realizar su cometido, e ingresó en la fábrica antes mencionada mientras la chica lo aguardaba en el vehículo. Tras unos 40 minutos, luego de acordar los detalles de la labor a cumplir, el chofer regresó al rodado y se encontró con la desagradable sorpresa de que Paola ya no estaba.

Pero la chica había desaparecido llevándose consigo la billetera de cuero marrón del conductor, que contenía 230 pesos y documentación personal y del rodado.

La supuesta Paola fue descrita en la Comisaría 11ª, donde se radicó la denuncia, como de unos 21 años, de 1,60 metro de estatura y ojos marrones.

Este caso recuerda a uno de características similares también ocurrido en cercanías de Villa Mercedes, donde otro camionero, Sergio Aragón, cuando cubrió el trayecto entre Córdoba y Villa Mercedes, levantó en Sampacho a dos mujeres, con las cuales compartió algunas bebidas que adquirieron en una estación de servicio.

Más sofisticadas, estas viajeras se comportaron como “viudas negras” (nombre que en la jerga delictiva se les da a quienes practican esta especialidad), ya que se las ingeniaron para que el chofer bebiera algún narcótico hasta que se durmió.

Cuando Aragón volvió en sí, sus pasajeras ya no estaban, como tampoco los 200 pesos que llevaba consigo y algunas prendas de vestir.

 

 

DOS DETENIDOS

Se activó la alarma y

siguieron robando

 

Creyeron que lo alejado del lugar haría inservible el sistema de seguridad, pero se equivocaron.

 

Durante la noche, dos ladrones ingresaron a un inmueble de la zona norte de Villa Mercedes, aprovechando que no había nadie, y a pesar de que la alarma comenzó a sonar, continuaron con su faena, creyendo que lo alejado del sitio haría que su fechoría resultara impune, pero ambos terminaron detenidos y su robo frustrado.

El ilícito impedido ocurrió alrededor de las 23:00 del viernes en una vivienda ubicada en la esquina de Las Heras y San Buenaventura, a una cuadra de la Autopista de las Serranías Puntanas de ruta nacional Nº 7. Allí funcionan las oficinas de la empresa transportista San Luis Sur, que preside Héctor Sosa.

Dos jóvenes afincados en las cercanías, supuestamente conociendo los movimientos del personal de la firma, ingresaron a la finca a sabiendas de que no había nadie. Incluso se quedaron cuando la alarma comenzó a sonar, a raíz de la violencia que ejercieron sobre una puerta.

Pero el sistema de monitoreo con que cuenta ese servicio de seguridad alertó a la Policía sobre la presencia de intrusos en la vivienda, y así, en pocos minutos, personal del Comando Radioeléctrico se dirigió a la esquina antes señalada, guiándose los efectivos por el ulular de la sirena.

Al llegar, los uniformados constataron la presencia de personas, que al ver las balizas policiales gritaron: “La Policía afuera, nosotros no estamos haciendo nada”.

Por precaución, y desconociendo la cantidad de intrusos, se solicitaron refuerzos, con los que al cabo de unos minutos se rodeó la propiedad e ingresaron hasta que encontraron a los ladrones.

Uno de ellos fue identificado como Edgard Barroso, conocido en el ámbito policial por su apodo de “Pato”, quien cuenta con antecedentes por delitos contra la propiedad, mientras que el otro resultó ser un adolescente de 16 años, cuya minoría de edad hace mantener en reserva su nombre. Este último fue trasladado a la Comisaría del Menor y puesto a disposición del juez de Familia, José Luis Flores, en tanto que Barroso fue llevado a la Comisaría 9ª, donde quedó alojado por disposición del juez.

Durante el operativo, personal del Comando Radioeléctrico y de la Comisaría 9ª notaron un impresionante de-sorden en las dependencias invadidas, producto de la búsqueda de elementos de valor. Asimismo, se encontró una caja de cartón lista para ser retirada, en cuyo interior había un teléfono con fax, una impresora, dos parlantes para computadora, un celular Nokia, un reflector manual, una barreta de hierro (usada para forzar la entrada) y una bolsa de nylon de color negro y tamaño grande, que contenía una amoladora industrial, un teclado, un mouse y un monitor.

También alertado por el sistema de monitoreo, se presentó en el lugar Rodolfo Godoy, encargado de la empresa, que fue invitado a radicar la denuncia formal para así proseguir con las actuaciones.

 

 

confesion anonima POR TELEFONO

Insólito: ladrones ayudan

a recuperar lo robado

 

Llamaron a la casa que habían robado y le dijeron a la dueña quién era la persona que les compró un centro musical. Otros elementos también habrían sido vendidos por la zona.

 

Graciela Herrera no puede decir que los ladrones que robaron en su casa son unos despiadados, inescrupulosos que no tienen códigos. Nadie podría nombrar así a alguien que ayuda a recuperar parte de lo sustraído.

Aunque parezca increíble, las mismas personas que entraron a la casa de Herrera la llamaron por teléfono para, sin que nadie los obligue, decirle dónde podía encontrar el equipo de música que le habían extraído.

El robo en la casa 22 de la manzana 27 del barrio El Lince se produjo el segundo día del año, un domingo en el que la zona estaba prácticamente desierta. Pero, se sabe, los delincuentes no descansan.

A la casa de Herrera entraron al menos dos personas y se llevaron varios electrodomésticos y una pileta de lona, entre otros elementos.

Las esperanzas de recuperar los elementos tuvieron un impulso definitorio el sábado cuando el teléfono de Herrera sonó y del otro lado una voz joven se reconocía —según informó la Policía— como el ladrón que entró a su casa y le comunicaba que el equipo de música había sido vendido a un hombre que vive en el barrio 544 Viviendas, a pocas cuadras de la casa de la damnificada.

De inmediato, la mujer se presentó en la Comisaría 3ª para contarles a los oficiales lo ocurrido. Un grupo de agentes se acercó hasta la casa indicada, en la manzana I del barrio del sur, y le pidió al propietario que le mostrara el equipo de música que había.

Era un Aiwa de 2.300 watts de potencia, con bandeja para cinco discos compactos y parlantes separados igual al denunciado por Herrera. El dueño de la casa reconoció que había comprado el artefacto por cien pesos a un grupo de jóvenes que suele juntarse en las esquinas del barrio.

 

Devolución

 

“Le pusimos la cosas muy en claro: o nos entregaba el equipo de música o una hora más tarde estábamos en el lugar con una orden de allanamiento”, comunicó el oficial Sergio Chareun, quien estuvo en el numeroso procedimiento policial que se realizó en la casa señalada.

Ante esas condiciones, el vecino entregó el centro musical que luego fue reconocido por Herrera.

Con la recuperación del equipo la investigación por el robo en la casa recién empieza. Ahora la Policía busca una plancha y los otros elementos robados que, según la información que se tiene, podrían haber sido vendidos a otros vecinos de la zona.

“Vamos a hacer allanamientos en las próximas horas para ver si encontramos algún otro elemento”, dijo Chareun.

Además, los efectivos de la Comisaría 3ª quieren individualizar a las personas que cometieron el robo. En ese sentido, ya hay dos o tres jóvenes sospechosos.

 

 

Oferta y demanda

 

El mercado negro se maneja sin códigos. No hay contratos que le impidan al vendedor delatar a su cliente. Aunque parezca todo lo contrario, tampoco hay secretos entre las partes de la transacción. El que vende, no hace preguntas ni las responde. Y el que compra, sabe que está aumentando una bola de nieve que podría volverse en su contra.

Los ladrones que llamaron a Graciela Herrera tal vez no se hayan ido conforme con el monto pagado. Pero se aseguraron su dinero y después hicieron el insólito llamado.

La Policía espera que el hecho empiece a marcar el final de las compras de buena fe de elementos que se saben que son robados.

 

 

 

TENIA 47 AÑOS

Encuentran ahorcado a un interno

de la Penitenciaría Provincial

 

Era de Villa Mercedes y estaba condenado por un asalto. Fue hallado por otros presos en los pasillos de la Unidad.

 

Un interno de Villa Mercedes que cumplía su condena en el Servicio Penitenciario local fue encontrado sin vida ayer a la tarde. Se había ahorcado en uno de los pasillos del penal, a la vista de todos.

Fuentes policiales y del Servicio Penitenciario Provincial identificaron a la persona fallecida como Dardo Daniel Sutil, de 47 años. El hombre fue encontrado por los guardiacárceles y otros presos colgado de unos barrotes que están en uno de los techos. Había armado su muerte con pedazos de tela de su propia ropa que habían sido fuertemente anudados, como para que soportara su peso.

Todo hace indicar que la muerte del interno fue producida por su propia voluntad, de todos modos al conocerse el deceso comenzó una investigación que no dejará hipótesis sin explorar, dijo una fuente judicial.

Preventivamente, la causa está caratulada como “Averiguación suicidio”.

Los primeros que vieron el cuerpo del fallecido interno fueron otros dos presos que regresaban a sus celdas ubicadas a los costados del pasillo del pabellón. Habitualmente esos pasillos son utilizados como zona de descanso.

Ayer fue día de visitas de los familiares de los presos de la Unidad de condenados, donde estaba Sutil. El interno ahorcado no recibió visitas (anoche las autoridades del penal estaban tratando de establecer si los fines de semana anteriores alguien lo había visitado) por lo que se estima que el condenado se quedó solo en el sector donde estaba detenido. Entonces aprovechó para terminar la idea que seguramente tenía desde hace tiempo.

Sutil, estaba condenado por “Robo calificado”.

 

Breves policiales

 

Del horno a la computadora

 

Después de forzar la puerta trasera de una casa ubicada en 25 de Agosto 749, los ladrones se llevaron un horno microondas, un equipo de audio, dos televisores, una máquina de soldar, una cámara fotográfica y un monitor de computadora. El denunciante es Luis Alejandro Pereyra.

 

Vacaciones arruinadas

 

Las vacaciones de la familia Fleitas, domiciliada en la manzana I del barrio 544 se arruinaron a raíz de un aviso que les hizo José Enrique Quinteros, el hombre al que habían dejado encargado de la casa. Los ladrones, precavidos, no sólo esperaron que los dueños de la casa salieran de la Provincia; también aguardaron que el cuidador viajara. De la morada de Fleitas sacaron dos televisores y una videocasetera. Siete días fuera de casa fueron suficiente ventaja para las personas que entraron a la vivienda de Eduardo Camargo, en Benigno Jurado manzana 164 casa 19. Los ladrones violentaron una puerta del costado de la vivienda y se llevaron una computadora, tres camperas, un cubrecama y el control remoto.

 

Fábrica de lácteos

 

De una fábrica de lácteos que funcionaba en la calle Salvador Segado se llevaron un cargador y arrancador de baterías, un motor, una caja de herramientas varias, una mesa de camping, dos baterías, una bomba de agua, un radiograbador, una morsa y un calefactor a gas con garrafa. Los ladrones rompieron un candado y una cadena que aseguraba la puerta, según denunció Francisco Ramón Fontana, el propietario.

 

Otra vez, la cárcel sin teléfono

 

Esta vez en forma de denuncia, el segundo jefe de servicio de la Penitenciaría local dejó por sentado que durante el sábado, el penal se quedó sin teléfono. Al funcionario le informaron que la incomunicación se debía al corte de cables de la central ubicada en la ruta 146.

 

Accidentes en la ruta 20

 

Un ciclista chocó contra la parte trasera de un vehículo que estaba estacionado en la banquina de la ruta 20. Producto de la colisión el conductor de la bicicleta, José de los Santos Jofré, domiciliado en el barrio El Hornero, fue trasladado al Complejo Sanitario San Luis. Otro accidente ocurrió en simultáneo (el sábado a la tarde) también en la ruta pero en este caso a la altura del puente derivador. Allí, un Ford Focus dominio ERN 371 conducido por Agustín Galetti atropelló a una mujer que iba caminando. Internada en el Complejo Sanitario San Luis, la joven fue identificada como Clyde González.

 

Robo en una casa

 

A una casa de Triunvirato 1051 ingresaron desconocidos que se llevaron un televisor, un centro musical y cuatro parlantes. Intervino en el hurto la Comisaría 6ª.

 

 

POR EL HOMICIDIO Y POR ABANDONO DE PERSONAS

Primeras acusaciones por la

muerte de Juan Castro

 

Una fiscal solicitó que respondan ante la Justicia el psiquiatra del periodista y los directivos de la clínica donde fue internado. Los abogados de la familia habían pedido lo mismo.

 

La fiscal de la causa en la que se investiga la muerte de Juan Castro pidió que sean indagados por el hecho el psiquiatra del periodista, su asistente terapéutica y el director de la clínica psiquiátrica Santa Rosa, donde había estado internado.

La fiscal Estela Andrades de Segura pidió que el psiquiatra Rubén Lescano sea interrogado bajo el cargo de “Homicidio culposo”, mientras que requirió que los dos restantes sean indagados por “Abandono de persona”, añadieron las fuentes.

La jueza de Instrucción Susana Castañera deberá resolver el pedido en febrero próximo, cuando se reinicie la actividad judicial tras la feria de enero.

Un requerimiento similar realizó en setiembre último la querella, representada por los abogados Pablo Jacoby y Pablo Slominski en nombre de la familia de Castro.

El 23 de ese mes, los letrados pidieron que se tome declaración indagatoria a Lescano por considerarlo responsable del homicidio culposo del fallecido periodista.

El reclamo de los deudos alcanzó también al director de la clínica Santa Rosa, a quien acusaron por abandono de persona.

Según los letrados, Lescano “ha infringido los deberes de cuidado a su cargo” respecto de Juan Castro, especialmente cuando el periodista estaba alojado en una clínica psiquiátrica y fue “externado”.

“Esa conducta negligente se vincula de manera directa con la muerte investigada, que en atención a las circunstancias descriptas (Lescano) debió razonablemente prever”, afirmaron los letrados en su pedido.

Según revelaron los abogados, Juan Castro había despedido telefónicamente a Lescano, quien al ser más tarde consultado por médicos de la clínica Santa Rosa de cómo proseguir con el tratamiento del periodista (al que debían trasladar a otro centro de salud), se desentendió de la cuestión.

A raíz de esa situación, Castro fue externado, no regresó a la clínica y, días después, cayó por el balcón de su departamento del barrio porteño de Palermo, episodio que derivó en su muerte días más después.

En cuanto al director de la clínica Santa Rosa, la familia consideró que “omitió los cuidados más elementales”, lo que constituye el delito de “Abandono de persona”.

 

Tres días de agonía

 

Castro, de 33 años, cayó pasadas las 18:45 del 2 de marzo último de su balcón del primer piso del edificio ubicado en El Salvador 4753, del barrio de Palermo Viejo.

Allí vivía junto a su pareja, Luis Pavecio, aunque los investigadores determinaron que en el momento en el que ocurrieron los hechos se encontraba solo.

El periodista sufrió un fuerte golpe en la cabeza y fracturas en los miembros inferiores, por lo que fue trasladado de urgencia al Hospital Fernández, donde ingresó en estado de coma y murió tres días después. (Télam).

 

 

un mal comienzo de vacaciones

Grupo comando asaltó un micro lleno de turistas que iban a Villa Gesell

 

Unos 42 turistas que viajaban en un micro a la ciudad de Villa Gesell fueron asaltados mientras circulaban por la ruta 2, a la altura de Chascomús, por cuatro delincuentes que simularon ser pasajeros y, tras concretar el robo, se llevaron como rehén a un chofer, a quien luego liberaron en Avellaneda.

La pesadilla se extendió durante casi una hora y los turistas estuvieron privados de la libertad casi 34 kilómetros, hasta que los delincuentes huyeron con dinero en efectivo, relojes, teléfonos celulares, cadenitas de oro y otros efectos de valor.

Además, se confirmó que los turistas fueron maniatados con un precinto plástico para evitar que pudieran reaccionar, aunque ninguno de ellos resultó herido.

El caso se inició cerca de la 1:30 de la madrugada cuando el interno 157 de la empresa Almirante Brown con 46 pasajeros a bordo partió de la terminal de Retiro, en la Capital Federal, con destino a la ciudad balnearia de Villa Gesell.

Según la Policía, el micro venía de la ciudad de Rosario y había hecho una breve escala en la Capital Federal para continuar el viaje a esa ciudad de la costa atlántica.

Entre los pasajeros había niños y adolescentes que viajaban junto a sus padres a pasar sus vacaciones a Villa Gesell, a la cual pensaban llegar a las 5:30.

Según la policía, tras cruzar el peaje en la ciudad de Samborombón, en el kilómetro 90 de la ruta dos, cuatro de los 46 pasajeros se levantaron de sus asientos, extrajeron armas de puño y dijeron al resto del pasaje que se trataba de un asalto.

Si bien muchos de los turistas iban durmiendo y debieron ser despertados, los delincuentes “actuaron con mucho profesionalismo y evitaron que se vivieran escenas de pánico”, dijo una fuente de la investigación.

Uno de los ladrones obligó al chofer del micro a continuar con su marcha como si nada pasara, mientras los otros tres obligaron a todos los pasajeros a entregar todo el dinero y los objetos de valor que llevaran encima.

Además, obligaron a dos pasajeras a precintar con un plástico las muñecas de todas las personas que iban entregando sus pertenencias a los delincuentes.

Al llegar al kilómetro 124, es decir 34 kilómetros después de haber comenzado el asalto, los ladrones obligaron al chofer a detener su marcha en la banquina y bajaron del micro.

Los delincuentes se subieron a una camioneta Renault Trafic color blanca que seguía toda la escena de cerca —se cree que además había otro auto como apoyo— y se llevaron como rehén al chofer del micro.

“Antes de bajar le dijeron a los pasajeros que se llevaban al chofer de rehén y que si alertaban a la Policía sobre lo ocurrido en menos de dos horas, lo mataban”, dijo un jefe policial que participa de la investigación.

 

 

LA BANDA “SACAPRESOS”

Fiscalía y juzgado cerrados por emitir oficios truchos

 

Mandaban a policías a buscar internos de cárcel de todo el país. Hay tres oficiales detenidos.

 

Una fiscalía y un juzgado de los tribunales de Tucumán fueron clausurados, en el marco de una causa en la que se investiga si funcionarios judiciales y policías de esa provincia conformaban una banda que falseaba oficios para sacar presos de distintas cárceles del país.

Fuentes judiciales dijeron que por el caso ya fueron detenidos tres policías, mientras que se sospecha que en la maniobra pueden estar involucrados abogados y funcionarios municipales.

La fiscal de feria Teresita Marnero dispuso la clausura de la fiscalía 10 y del juzgado de Instrucción de la V nominación, con el objetivo de acceder a toda la documentación necesaria para esclarecer la causa en la que el Ministerio de Seguridad Ciudadana aparece como denunciante.

La denuncia fue presentada por el ministro Pablo Baillo, luego de que se comprobó que un grupo de policías tenía en su poder oficios y exhortos falsificados, mediante los cuales pretendía retirar a presos de una cárcel cordobesa y otra santafesina para que declaren en una causa que no existió.

Baillo confirmó que todo se hizo en base a una denuncia que se efectuó el 28 de diciembre pasado, cuando se abrió un expediente por el asalto de que había sido víctima Miguel Angel Chavarría, hecho que nunca ocurrió.

Chavarría declaró este año ante la fiscal de feria y confirmó que nunca fue asaltado y que en esa fecha tampoco estuvo en la zona de El Cadillal, donde se radicó la denuncia falsa.

Mientras tanto, tres policías tucumanos habían viajado a Córdoba y a Santa Fe con exhortos firmados y sellados por distintos funcionarios judiciales para retirar de las cárceles a presos que debían declarar en la causa judicial por el robo a Chavarría.

El 30 de diciembre una llamada telefónica desde un juzgado de Córdoba alertó sobre la posibilidad de que esos exhortos fueran falsos.

 

La banda

 

“A partir de ahí se inició esta investigación que nos permite confirmar que estamos frente a una banda que utilizaba contactos tanto en la Policía como en la Justicia para que se liberen presos de otras provincias”, señaló Baillo.

La causa ahora está en manos de la fiscal Marnero, quien analiza los documentos que fueron firmados por el secretario de la Fiscalía 10, Daniel Clemente, por el titular de esa fiscalía Guillermo Herrera, y por el juez Juan Francisco Pisa.

Herrera, quien asumió hace dos meses en la fiscalía, indicó que tiene “la conciencia tranquila”.

“No puedo decir qué pasó, ni de dónde salieron los oficios truchos, pero sé que hice todo dentro de la ley y me pongo a disposición de la Justicia”, dijo.

Pisa, quien también asumió recientemente, deslindó responsabilidades, mientras que el secretario Clemente dijo que “está todo de acuerdo a lo que manda la ley” y resaltó que “no hubo irregularidades en esta Secretaría”. (Télam)